Nuno Portas (Vila Viçosa, São Bartolomeu, 1934) es arquitecto, profesor emérito de la Universidad de Oporto (1985-2004) y profesor visitante en las escuelas Europeas y de América Latina.
Fue secretario de Estado de Vivienda y Urbanismo en los primeros gobiernos de la Revolución de los claveles desenvolviendo programas de realojo de barrios populares con gestión cooperativa de los vecinos (1974-1975) e investigador del Laboratorio Nacional de Ingeniería Civil de Lisboa, donde coordinó los estudios de vivienda, modelos y políticas urbanas (1963-1980). Proyectó varios conjuntos de viviendas públicas (1958-1974).
En su trayectoria profesional destaca su labor como profesor de proyectos en la Escuela Superior de Bellas Artes de Lisboa de 1965 a 1971 y mas tarde en Oporto hasta ser catedrático en 1989; profesor convidado en la escuela de Arquitectura de Barcelona, en el Instituto de Urbanismo de París, Politécnico de Milán y Rio de Janeiro.
Nuno Portas es uno de los más destacados urbanistas con que contaba Portugal con anterioridad al 25 de abril de 1974 y uno de los primeros especialistas europeos en la materia, se convirtió, tres semanas después del golpe de Estado que propició la Revolución de los claveles, en secretario de Estado de Urbanismo y Vivienda, cargo en el que permaneció por espacio de once meses. Anteriormente había estado vinculado a la Administración dentro de un departamento de investigación sobre problemas de urbanismo y vivienda, dedicado fundamentalmente al estudio de métodos de trabajo para los arquitectos y urbanistas. Después de dejar el cargo fue excluido de sus tareas profesionales hasta que fue rehabilitado por el segundo Gobierno constitucional de Mario Soares.
Pero su biografía también está muy ligada al urbanismo madrileño al haber sido consultor del Ayuntamiento de Madrid de 1980 a 1983. Entonces asesoró a Eduardo Mangada en el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1985, siendo responsable de la compatibilización de los planes generales de los municipios del Área Metropolitana.
Entrevistado por el diario El País, en 1978, opinaba así sobre el urbanismo madrileño:
Sería muy fácil decir que Madrid tiene todos los defectos de la metrópoli movida por los intereses del capital. Yo creo que los problemas de Madrid están más dentro del orden institucional. La solución urbanística para Madrid vendrá a partir de las elecciones municipales. Estamos dentro de una época de urbanismo de austeridad y, en él, se han de dar pequeñas operaciones puntuales en las que se reutilice más lo que existe en lugar de poner en funcionamiento grandes masas de capital. En todas las ciudades pasa lo mismo: no creo que Madrid necesite otro gran plan director, sino estructurar institucionalmente la ciudad, que ya es muy grande, en pequeñas áreas de planificación que, en determinados casos (como, por ejemplo, el transporte), actúen coordinadamente.
Por su parte, Eduardo Mangada, considerado el padre del planeamiento urbanístico del Madrid de Enrique Tierno Galván, recuerda que por aquel entonces se enfrentó a una herencia que había dejado un "Madrid destructivo; hubo que inventar una ciudad nueva". "Lo primero que había que hacer era corregir muchas de las cosas que nos habíamos encontrado, mucho antes de comenzar con nuevos proyectos". Además, "había que pensar que Madrid era algo más que la capital". Con el tiempo, dice, se ha comprobado que "la realidad de municipios como Fuenlabrada o Alcorcón se ha impuesto con tal fuerza que Madrid ya no se puede concebir como lo que está dentro de la M-30".
Profesionales visionarios, que ofrecieron soluciones a la problemática global de Madrid a corto, medio, largo y ...larguísimo plazo.

