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martes, 15 de julio de 2014

Juana de Avís vs Isabel de Avís

     VERSUS


Veníamos observándola desde que hace más de año y medio entró en el archivo de este blog. Poco a poco, incansable, comenzó a subir escalones en el ranking de las páginas más vistas que, permanentemente, encabezaban El Pastel de nata, en primer lugar y su propia pariente dinástica La emperatriz Isabel de Avis y Trastámara, en segundo lugar.

En nuestro segundo aniversario, ya nos hicimos eco de su particular carrera al adelantar a nuestros favoritos San Antonio, Bárbara de Braganza, el príncipe de Éboli y la fadista Carminho. Al mismo tiempo, su propia prima Isabel (madre de Isabel, la católica) iba también, usando la jerga del tour, chupando rueda y avanzando tras ella. 



Nunca creímos que podría llegar el momento en que Doña Juana de Avís, reina de Castilla, adelantase en número de visitas a La emperatriz Isabel de Avís y Trastámara, pero ha ocurrido. ¿Es este hecho tema de reflexión? Creo que si, por varios motivos:

1º.- Su iconografía.

En realidad no existe una imagen fiable y contemporánea de Juana de Avis. Tampoco conocemos el origen y la fuente del retrato que habitualmente se viene utilizando para ella. Por otro lado, el blog Historia y Arte nos cuenta que en un precioso pueblo entre Valladolid y Salamanca, llamado Alaejos, hay una placita (cercana a los restos de un antiguo castillo que fue propiedad del arzobispo Fonseca) con un busto femenino y una placa que nos cuenta que en esa fortaleza estuvo presa Doña Juana de Avís entre 1.467 y 1.469.


Si observamos bien en el busto, hay demasiadas coincidencias con el retrato póstumo que Tiziano hizo de la emperatriz Isabel, lo que nos hace pensar que se trata sólo de una aproximación mediante otro personaje familiar con 64 años de diferencia, un anacronismo.

En cambio, al prestar su imagen al personaje la guapa actriz Bárbara Lennie para la serie televisiva Isabel, adecuándose perfectamente a las descripciones literarias sobre la belleza de su cabello oscuro, piel muy blanca y rasgos finos, se ha conseguido "poner cara" al personaje, humanizándolo y acercándolo definitivamente al gran público.


  

2º.- Su leyenda.

Su historia oficial es excesivamente truculenta. La manera en que ha sido descrita por los cronistas reales la convierten, quizás, en la reina de Castilla más difamada por la Historia. Recordemos que era hija y hermana de reyes de Portugal, la casaron con su primo Enrique IV y fue madre de la princesa Juana la Beltraneja, madrileña, causa de la duda que recayó sobre su honradez y sobre la condición sexual del rey y que marcó definitivamente el destino de España. La guerra civil que las distintas facciones de la nobleza desataron por la sucesión al trono la llevó, tras una penosa existencia, a refugiarse con su hija en el viejo Alcázar de Madrid, ciudad que se mantuvo fiel a su causa y contra la de los reyes católicos. Allí murió el rey sin testamento que legitimase a su hija y Juana, ya cansada, decidió retirase a vivir al antiguo monasterio de San Francisco, donde murió con sólo treinta y seis años de edad. A mediados del siglo XVIII se demolió el monasterio gótico donde se encontraba su sepultura (citada ya en la Chorographía de Gaspar Barreiros) y sus huesos se perdieron para siempre ante la indiferencia general. 

3º.- La revisión de la Historia.

Hay muchos capítulos de la Historia que, vistos a la distancia, se perciben cerrados "en falso". Y este es un claro ejemplo de ello. Cada vez hay más investigadores que demuestran documentalmente que el matrimonio real estaba siendo tratado de la prolongada infertilidad por el médico judío Samaya Lubel con técnicas de fertilización in vitro ya conocidas entonces. Este incompleto puzzle estaría corroborado por la crónica del viajante alemán Jerónimo Münzer, encajando las probables fechas de la concepción de la princesa Juana con los diferentes lugares de estancia de los reyes.

INTERPRETACIÓN PERSONAL

Juana e Isabel fueron dos reinas peninsulares, hijas y hermanas de reyes de Portugal, de madre aragonesa y castellano-aragonesa, respectivamente, a las que la Historia parece que tenía reservado, a priori, un destino absolutamente opuesto para cada una de ellas: el rechazo a la primera y la admiración a la segunda.  

Mas allá del indudable poder que tiene la imagen (y más aún si es televisiva), el hecho de que Juana haya despertado finalmente en nuestras páginas mayor curiosidad que Isabel lo interpretamos como una muestra más del interés que actualmente suscita lo políticamente incorrecto sobre lo correcto, la heterodoxia sobre la ortodoxia, la transgresión sobre el orden (supuestamente) establecido y porque la historia de Juana de Avís, reina de Castilla desde 1455 hasta 1475, guste o no, debería estar en revisión.

PETICIÓN

Y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y dado que no existe ninguna inscripción que recuerde la memoria ni el lugar donde fue enterrada Doña Juana de Avis, la primera reina de Castilla que murió en Madrid, para dar inicio a la reparación de su memoria, solicitamos desde aquí al:
  • Área de Gobierno de Las Artes, Deporte y Turismo del Ayuntamiento de Madrid
  • Real Academia de la Historia
  • Arzobispado de Madrid
  • Obra Pía de los Santos Lugares de Jerusalén, del Ministerio de Asuntos Exteriores (titular de la Real Basílica de San Francisco el Grande)
la instalación de una placa conmemorativa en algún lugar de la Real Basílica de San Francisco que repare este bochornoso, injusto y secular olvido.

domingo, 4 de marzo de 2012

La emperatriz Isabel de Avís y Trastámara (y II)


Emperatriz Isabel. Bronce de Leone Leoni.
Claustro de Los Jerónimos. Museo del Prado.
Foto: Pessoas en Madrid.


Continuamos con el recorrido por los escenarios madrileños que fueron testigos de la vida más cotidiana de la emperatriz Isabel.

EL ALCÁZAR DE LOS TRASTÁMARA
                                           
Desde 1528 Madrid y Toledo se irán perfilando como sus ciudades favoritas y será en unas Cortes celebradas en 1534 en Madrid donde se decida la conquista de Túnez. Debido a las largas ausencias del padre de los príncipes, corresponde a Isabel por esa época, ocuparse de su educación y de la elección de tutor. La elección no puede ser más acertada y recae en Juan Martínez Silíceo, catedrático en la Universidad de Salamanca.

Dibujo de J. Cornelius Vermeyen del viejo Alcázar. 1534.


El antiguo Alcázar de los Trastámara, su residencia en Madrid se encuentra en un lamentable estado de conservación. No hay espacio para alojar decentemente a todo el servicio y la emperatriz, en marzo de 1535 nuevamente en estado de gestación, se encuentra incómoda entre sus ruinosos muros. Un año antes había sufrido allí un aborto. 


Detalle del dibujo de J. Cornelius Vermeyen del viejo Alcázar. 1534.

De todo ello es consciente el emperador y cada vez es menor el interés por las zonas meridionales en favor de la región central de la península. En 1535 se comienza a hablar de las obras del Alcázar toledano. En 1536 se firma de cédula por la cual el Alcázar madrileño debía ser transformado de castillo en palacio con Luis de Vega y Alonso de Covarrubias como maestros de obras. En ese momento, la vieja residencia real era un conglomerado de construcciones de marcado acento defensivo que habían sido transformadas en el siglo XV.


Esquema de las sucesivas ampliaciones del Alcázar madrileño.

Alonso de Covarrubias plasma en un plano el proyecto de reestructuración configurando un edificio rectangular, defendido por torres, en cuyo interior se han establecido dos patios porticados, separados por un ala central que aloja una capilla y una escalera que será el germen de las llamadas posteriormente imperiales.


Planta del proyecto de reestructuración del alcázar de Madrid por Covarrubias

Como vemos en el plano, la escalera del ala central es la pieza que articula las diferentes funciones protocolarias dispuestas alrededor de los patios. Tiene entrada y salida desde ambos patios. El más pequeño, ya existente, para las oficinas y apartamentos del rey. El nuevo y mayor para la reina, príncipes e infantes.

Vista del patio de la reina con la escalera en el ala izquierda.

En 1540 se termina la primera fase de las obras destinadas a convertir la antigua fortaleza medieval en un palacio real. Nueve años más tarde concluía el patio grande y una portada de carácter triunfal previa demolición de la enigmática iglesia de San Miguel de la Sagra que obstaculizaba la entrada, como puede verse en los anteriores dibujos de J. Cornelius Vermeyen.

Detalle de la fachada principal de Covarrubias y Pardo.
Dibujo de A. V. Wingaerde. Biblioteca Nacional de Viena.


El Alcázar mantendrá este aspecto exterior hasta el comienzo de las nuevas obras de Felipe II en 1559 de gusto flamenquizante, con la Torre Dorada de Juan Bautista de Toledo  y otras de estilo más clasicista después.


El  Alcázar después de 1549 ya concluidas las obras de Carlos V.
A.V. Wingaerden/J. Hoefnagel. Detalle de una de las cuatro
"Vistas de Madrid". Biblioteca Nacional de Viena.

El Alcázar aún sin las intervenciones flamenquizantes de Felipe II
 
Ninguna de estas importantes reformas del emperador, pensadas en gran medida para la comodidad de su esposa, verá la emperatriz Isabel. En junio de 1535, un año antes de empezar las obras del viejo Alcázar, se traslada con sus hijos a un palacete extramuros cercano al Alcázar.

LA CASA DEL TESORERO IMPERIAL ALONSO GUTIERREZ

A la derecha, vista del monasterio de las Descalzas Reales,
antes palacio del Tesorero imperial Alonso Gutierrez. 1758.
  

Vista del monasterio de las Descalzas Reales. 1758.

El edificio era entonces la mejor residencia de Madrid, un lujoso palacete, sin duda más saludable que la vetusta residencia real.

A las dos semanas de terminar la mudanza, el 24 de junio de 1535 nace aquí el cuarto hijo de la emperatriz, ya que Fernando (el tercero y nacido en Toledo) murió a los seis meses de edad. Es otra infanta de nombre Juana y es bautizada en la capilla del palacio. Residencia que años más tarde, después de ser princesa de Portugal y de dar a luz en Lisboa al futuro rey Don Sebastián en 1554, convertirá en su refugio monacal.


Monasterio de las Descalzas Reales. Planta principal


Claustro del monasterio de las Descalzas Reales.

EL EPÍLOGO DE TOLEDO

Con motivo de las Cortes Generales convocadas en Toledo que han de tratar la inviable continuidad de la política universalista de Carlos V, el 23 de octubre de 1538 la familia queda instalada en la ciudad imperial. Las obras del Alcázar de Toledo no comenzarán hasta finales de 1542 por lo que se alojan en el Palacio de los condes de Fuensalida. Un nuevo embarazo frustrado le provoca un segundo aborto y una fuerte infección. La emperatriz fallece el 1 de mayo de1539 a los treinta y seis años de edad.

El emperador, abatido por el dolor, se retira al cercano monasterio de la Sisla. Una solemne comitiva presidida por un pequeño Felipe de sólo once años, transporta el féretro hasta la Capilla Real de Granada donde será enterrada en el Panteón Real dispuesto para la dinastía por voluntad de los reyes católicos. A medio camino es retirado el príncipe de tan triste comitiva.


Cenotafio de Carlos V. Pompeo Leoni. Basílica del Escorial.


Detalle de las figuras orantes de Carlos V e Isabel en bronce.

Al llegar a su destino y abrir el féretro para hacer solemne entrega del cadáver al cabildo de la catedral granadina, su estado de descomposición es muy avanzado y es cuando el marqués de Lombay y duque de Gandía, Francisco de Borja, fiel caballerizo de la emperatriz queda impactado por los efectos devastadores que la muerte ha provocado en la mítica belleza de su admirada señora y dice su célebre frase:


No puedo jurar que esta sea la Emperatriz, pero si juro que fue su cadáver el que aquí se puso. Nunca más serviré a Señor que se me pueda morir

Francisco de Borja ante el cadáver corrupto de Isabel de Portugal.
Jean-Paul Laurens.

Anunciando de esa manera su futura vocación religiosa. Al quedar viudo ingresó en la Compañía de Jesús y posteriormente fue canonizado en 1671 por el Papa Clemente X.

Apenas hubo retratos de ella que hicieran justicia a su belleza. Después de muerta, Carlos V encargó a Tiziano un retrato basado en las descripciones del propio emperador. La delicada obra terminada en 1548 acompañó al emperador hasta los últimos días de su vida en el monasterio de Yuste, aumentando aún más la leyenda de la refinada personalidad de esta soberana, única emperatriz entre las reinas de España. 


Retrato de la emperatriz Isabel por Tiziano.
Fuente: Museo del Prado.



ARTÍCULOS RELACIONADOS:
La emperatriz Isabel de Avís y Trastámara (I)



BIBLIOGRAFÍA


Reinas de España. Las Austrias. Siglos XV-XVII. María José Rubio. Ed. La Esfera de los libros. Madrid, 2010.
Arquitectura del Renacimiento en España. 1488-1599. V. Nieto, A. Morales, F. Checa. Manuales Arte Cátedra,2009.

D. Sebastião, rey de Portugal. Antonio Villacorta Baños-García. A Esfera dos Libros. Lisboa, 2006.

lunes, 27 de febrero de 2012

La emperatriz Isabel de Avís y Trastámara (I)


Fragmento del retrato de la emperatriz Isabel por Tiziano en 1548.
Museo del Prado.

INTRODUCCIÓN

Isabel de Avís y Trastámara (Lisboa, 25-X-1503 - Toledo, 1-V-1539), esposa de Carlos V (Gante, 24-II-1500 - Yuste, 21-IX-1558), infanta de Portugal, reina consorte de España y emperatriz consorte del Sacro Imperio Romano Germánico, fue la decisión más acertada al problema que obsesionó durante décadas a la diplomacia europea: la boda del joven Carlos V.

Hija del rey de Portugal Manuel I el afortunado y de la infanta María de Aragón y Castilla, cuarta hija de los reyes católicos (antes estuvo casado con Isabel, primera hija y heredera de los reyes católicos y aún se casará una tercera vez con Leonor, hermana de Carlos V), eran por tanto, primos hermanos. 

Prototipo de la belleza renacentista, Isabel hereda de su madre, no sólo su aspecto físico, sino una excelente educación humanística, como discípula  que fue de Luis Vives y Beatriz Galindo, la latina.


Relieve en mármol de Carrara de la emperatriz Isabel por Leone Leoni.
Claustro de los Jerónimos. Fuente: Museo del Prado.


Además de su contrastada belleza, pronto se gana la fama de estar capacitada para llevar asuntos de Estado. Carlos necesitaba una esposa en quien confiar y delegar el gobierno de España en sus largas ausencias. Escribe de ella:
Es tal la prudencia y la santidad de sus costumbres, que la juzgamos digna de que pudieran encomendársele el cuidado y administración de nuestros reinos.
Una doble alianza matrimonial entre los primos Carlos V e Isabel y de sus hermanos Juan III de Avís y Catalina de Austria fortalecería la relación entre los dos reinos vecinos y aseguraba una paz duradera.

Retrato del emperador Carlos V e Isabel de Portugal.
 Copia que Rubens realizó en 1628 del original de Tiziano desaparecido
en el incendio del Alcázar en 1734. Col. Casa de Alba.

La importante dote que el rey de Portugal entregaría a su infanta (una de las herederas más ricas de Europa), pagadera de inmediato, sería un motivo más y un alivio para financiar las costosas políticas imperiales.

Tras múltiples vicisitudes políticas donde todos los reinos europeos están implicados, se celebra la boda en los Reales Alcázares de Sevilla el 10 de marzo de 1526, a medianoche y sin querer esperar más, ratificándose la boda por poderes celebrada el 1 de noviembre de 1525 en Almeirim.

La afinidad entre ellos fue total. De Sevilla se trasladan a Granada. La Alhambra les aloja en una luna de miel que se prolonga seis meses. Se construye la Torre del peinador de la reina para estancia de Isabel, con una suntuosa decoración pompeyana y de grutescos.


Interiores de la Torre del peinador de la reina. Alhambra de Granada.


Vista de la Torre del peinador de la reina desde el Generalife.
Fuente: agorarestauraciones


Allí se crea una brillante corte renacentista, con el poeta Garcilaso de la Vega y el músico Antonio de Cabezón entre otros artistas, que dejará de recuerdo el áulico palacio manierista de Pedro de Machuca proyectado como nuevo escenario simbólico de la monarquía.

Patio circular del Palacio de Carlos V. Foto: adevaherranz

En enero de 1527 se convocan con urgencia las Cortes en Valladolid a donde se trasladan estando ya embarazada la emperatriz y teniéndose que habituar a la antigua costrumbre de la corte itinerante. Se alojan en las casas de Bernardo Pimentel. El 21 de mayo da a luz, tras un difícil parto a su hijo primogénito Felipe.
Durante el laborioso parto que dura dieciséis horas, la comadrona la anima a que grite como una parturienta más, a lo que la emperatriz responde:
Eu morrerey, mais não gritarey.
Un brote de peste durante ese verano les obliga a abandonar Valladolid en dirección a Palencia y más tarde a Burgos donde permanecen hasta febrero de 1528.

FUNCIÓN PÚBLICA EN AUSENCIA DEL EMPERADOR

Entre los numerosos logros políticos de la emperatriz podemos citar:
- Hacer ver al emperador la necesidad de emprender una campaña militar en defensa de España en el mediterráneo.
-  La ingente financiación para los proyectos del emperador en Europa y contra el sultán de los turcos, para lo que convoca y preside Cortes de Castilla.
-  La gestión diplomática para solucionar el cautiverio de los hijos del rey de Francia Francisco I, rehenes en el castillo de Pedraza. 
-  Defiende la validez del matrimonio de su tía Catalina de Aragón con el rey de Inglaterra Enrique VIII, quien pretende divorciarse de ella para poder casarse con su amante Ana Bolena. Elabora para ello un informe suscrito por las más importantes universidades españolas que hace llegar al Papa Clemente VII.
-  Firma el Decreto de ayuda económica para las familias que emigren a colonizar América de forma honesta y estable.


Escultura en mármol de la emperatriz Isabel
por Pompeo Leoni. Claustro de los Jerónimos.
Fuente: Museo del Prado

VINCULACIÓN CON MADRID

La convocatoria de nuevas Cortes generales en 1528 fija la pequeña población de Madrid para acogerles y proceder a la solemne jura del príncipe Felipe como heredero de los reinos hispánicos.

Hay cuatro escenarios que vinculan desde entonces a la emperatriz Isabel con Madrid:
- El monasterio de San Jerónimo el Real
- La fuente de San Isidro
- El Alcázar de los Trastámara
- La casa del tesorero imperial Alonso Gutierrez

MONASTERIO DE SAN JERÓNIMO EL REAL
 
El juramento del príncipe Felipe como heredero de los reinos hispánicos se celebra el 19 de abril de 1528 en el monasterio de San Jerónimo el Real


Emperatriz Isabel. Bronce de Leone Leoni.
Claustro de Los Jerónimos. Museo del Prado.
Foto: Pessoas en Madrid

La emperatriz Isabel asiste al acto sosteniendo en brazos a su hijo de once meses. La ciudad se engalana e ilumina con antorchas para festejar junto a la corte estos actos y ...para despedir al cuarto día al emperador. Es la primera separación de su esposo después de la boda. Instalada en el viejo Real Alcázar de Madrid queda al mando, con plenos poderes, del gobierno en su nombre.


Emperatriz Isabel. Bronce de Leone Leoni.
Claustro de Los Jerónimos. Museo del Prado.
Foto: Pessoas en Madrid.

El claustro que la emperatriz Isabel conoció fue el de estilo gótico isabelino comenzado a construir en 1503, junto a la iglesia y dependencias monacales, por Enrique Egas.

LA FUENTE DE SAN ISIDRO

 
El 21 de junio de 1528 nace en Madrid su segundo hijo, una infanta que llamará María. A consecuencia del parto su salud se debilita y durante el caluroso verano tiene unas fiebres tercianas que contagia al pequeño Felipe. La vida de ambos corre peligro hasta que alguien les da de beber agua de la fuente supuestamente milagrosa de San Isidro. Se produce la curación milagrosa de los dos y en agradecimiento, Isabel ordena la construcción en el lugar de una ermita en honor al santo que siglos después seguirá siendo venerado como su patrón cada 15 de mayo. 

Fuente de San Isidro en la Ermita del mismo nombre.

En el siguiente post veremos los otros dos escenarios madrileños, testigos de la vida cotidiana de la emperatriz.


ARTÍCULOS RELACIONADOS:
La emperatriz Isabel de Avís y Trastámara (y II)

BIBLIOGRAFÍA


Reinas de España. Las Austrias. Siglos XV-XVII. María José Rubio. Ed. La Esfera de los libros. 2010.
Catarina de Austria, infanta de Tordesilhas, reina de Portugal. Ana Isabel Buescu. A Esfera dos Livros. Lisboa, 2007.
História de la vida de San Isidro labrador. Madrid, año de 1837. Ed. facsimil. Méndez y Molina. Madrid, 1987.