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jueves, 15 de octubre de 2015

Fernanda de Castro


Fernanda de Castro, Lisboa c. 1942
Foto: Cecil Beaton

Su nombre figura entre los que componen el libro de Paulo Marques "15 Portugueses Ilustres", viaje a lo largo de todo el siglo XX abordando la vida de quince grandes personalidades portuguesas y sus importantes contribuciones en áreas como la literatura, la educación, la cultura, el arte y la política.

Ellos son: Amália Rodrigues, Miguel Torga, Maria Lamas, Sidónio Pais, Fernanda de Castro, António Botto, D. Amélia de Orleães, Francisco Sá Carneiro, Maria de Lourdes Pintasilgo, Tomás Alcaide, Elina Guimarães, José Régio, Maria Matos, Irene Lisboa y Álvaro Cunhal.

Pero, ¿Por qué traemos este personaje a nuestras páginas? 
Pues todo empezó con esta preciosa fotografía...



Almada con un grupo de amigos portugueses en su Oldsmobile frente 
 al edificio Adriática. Gran Vía esquina plaza del Callao, c. 1927.


"Ir a España en un coupé descapotable, damas atrás y caballeros delante era un paseo al que no te podías negar. Sin complicadas normas de tráfico, ni pesadas colas, se llegaba a Madrid con este aspecto tan fino y alegre. ¡A posar para la fotografía! 
Delante, de pié, está el maestro Almada Negreiros que para estas cosas nunca decía que no. La tercera señora, contando desde la izquierda, es doña Fernanda de Castro".
F. de C.


Fernanda de Castro y José Almada Negreiros



Su figura nos interesa especialmente porque está estrechamente ligada a otros personajes que nos sedujeron con anterioridad, ahora entrecruzados y que, como ella misma, tuvieron alguna relación con Madrid:

1º. Su marido, el periodista, escritor y político António Ferro. El hijo de ambos es el conocido filósofo y autor del iniciático Portugal, razão e misterio António Quadros, que tanto nos ha hecho amar y soñar Portugal.

2º. El admirado maestro Almada Negreiros, quien hacía parte de su círculo de amigos de juventud.

Y ¿Quién fue esta mujer?


Fernanda de Castro (Lisboa, 8 de diciembre de 1900 - Lisboa, 19 de diciembre de 1994) escribió poesía, novela, teatro y una introducción a la botánica. Tradujo a Rainer María Rilke, Katherine Mansfield, Pirandello, Ionesco, Valéry Larbaud, Sófocles, Henri Duveruois y a Maurice Maeterlinck, entre otros. Colaboró en diversas publicaciones periódicas como el Diário Popular y en las revistas Arte Peninsular, Panorama, Ilustração Portuguesa y Portugal Feminino, entre otras.


Se inició a la vida literaria a los 19 años, con la publicación del libro de poesía AnteManhã. Ese  mismo año (1919) gana el Primer Premio en el concurso de Teatro Nacional con la pieza Náufragos.

En 1922 participó en la Semana de Arte Moderna de São Paulo y gana la admiración y amistad de Tarcíla do Amaral, Anita Malffati y Owsvald de Andrade, entre muchos otros.   Con la novela Maria da Lua (1945) fue la primera mujer en ganar el premio Ricardo Malheiros de la Academia de Ciências de Lisboa. En 1969 le conceden el Prémio Nacional de Poesia.



Obra poética:

1919 - Antemanhã
1921 - Danças de Roda
1924 - Cidade em Flor
1928 - Jardim
1941 - Daquém e Dalém Alma
1952 - Exílio
1955 - Asa no Espaço
1962 - A Ilha da Grande Solidão
1966 - África Raiz
1969 - Poesia I e II
1989 - Urgente

Novela:

1928 - O Veneno do Sol
1945 - Maria da Lua
                        1948 - Sorte
                        1956 - Raiz Funda
                        1973 - Fontebela

Teatro:

1920 - Náufragos (Peça representada em 1924)
1930 - Nova Escola de Maridos
1943 - A Pedra do Lago (Estreada em tradução romena, por Mircea Eliade, no Teatro Nacional de Bucareste em 1942 e no Teatro da Trindade em 1943)
1961 - A espada de cristal (Peça representada no Teatro Nacional                                      D. Maria II)
                                   Coulisses (inédito, em françês)
                                   Mãe Dolorosa (representada na RTP)
                                   Os cães não mordem (obra póstuma)



  Cine:
  Rapsódia Portuguesa (1959), realizado por João Mendes   (En competición en el Festival de Cannes)


  Publicaciones periódicas que dirigió:
  Revista Bem Viver (1953-1954)





Actualmente su nieto, António Quadros Ferro, mantiene viva la memoria de su abuela a través de un magnífico blog.

Rita Ferro, otra de sus nietas, destaca estas curiosidades menos conocidas sobre su abuela:

Fue la primera mujer, entre otras tres, en sacarse el carnet de conducir en Portugal; autora de un libro de botánica titulado La vida maravillosa de las plantas; creadora y directora de la Asociación de Parques infantiles; autora de un libro de culinaria titulado Cien recetas sin carne, bajo el pseudónimo de  Teresa Diniz, para paliar las dificultades de abastecimiento provocadas por la guerra; tejedora de alfombras de Arraiolos; organizadora del I y II Festivales de Algarve en el castillo de Ofir; decoró los primeros 40 apartamentos de Vilamoura, en Algarve; escribió letras para cine, canción y fado, argumentos para cine y ballet; compuso música; sus libros "Mariazinha em África" y las nuevas "Aventuras de Mariazinha" hicieron las delicias de una generación pero después fueron considerados colonialistas; sus memorias en dos volúmenes fuero considerados "best sellers" en la época; quedó postrada en la cama durante 13 años recibiendo por igual a sus amigos entre flores y un piano; daba un té los jueves donde se jugaba al Trivial y se irritaba cuando no acertaba, Amália aparecía con frecuencia; escribió 4 libros después de enfermar y una novela de 400 páginas hecha al dictado, después de quedar ciega; envió dos días antes de morir, a los 94 años, dos propuestas de programas para la TVI; durante la guerra, tanto ella como mi abuelo arreglaron decenas de pasaportes para judíos huidos, acogiendo algunos de ellos en casa. 

Lisboa tiene un jardín con su nombre. 


Oleo de Sarah Afonso* para la portada de
Ao Fim da Memória - Memórias (1906-1939)

(*) La pintora Sarah Afonso fue la mujer del maestro José Almada Negreiros.

FUENTES:
António Quadros Ferro
Rita Ferro

AGRADECIMIENTOS:
A Teresa Sánchez Lázaro, por sus valiosas aportaciones documentales para poder redactar este post.

DISCULPAS A TODOS LOS SEGUIDORES:
Nuevas obligaciones laborales nos impiden publicar entradas con la misma frecuencia con la que veníamos haciéndolo y estábamos acostumbrados. Esto sólo quiere decir que seguiremos publicando y estando en contacto pero algo más espaciadamente. Muchas gracias.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Ángela de Acevedo


Hoy tenemos que agradecer a SS. AA. RR. los príncipes de Asturias D. Felipe de Austria y Dª Isabel de Borbón por habernos proporcionado un nuevo y singular personaje que se suma al ya numeroso y selecto elenco de Pessoas en Madrid.

Como de momento es del todo imposible retroceder hasta el año de 1619 para agradecérselo personalmente, es más fácil y sincero hacerlo a María Isabel Barbeito Carneiro, quien en el año 2003 escribió en Península, Revista de Estudos Ibéricos, el magnífico artículo Mujeres peninsulares entre Portugal y España, de donde extraemos este interesante personaje.

 
                          
                                            Isabel de Borbón por Rodrigo de Villaldrando, 1620
                                             y Felipe IV por Velázquez, 1623. Museo del Prado.
 
ANTECEDENTES HISTÓRICOS
El 29 de Junio de 1619, día de San Pedro, se produjo uno de los acontecimientos más teatrales y barrocos  del siglo XVII en Portugal, la llamada por poetas y cronistas portugueses La Jornada de Felipe III a Lisboa.
 
El cronista mayor del reino João Baptista Lavanha señalaba en su minuciosa descripción del viaje real la necesidad de que los reyes visitasen personalmente sus reinos para conocer a sus súbditos y sus necesidades sin fiarse de terceras personas, poniendo de ejemplo a Felipe II quien, un mismo día de San Pedro de 1581, viajó a Portugal y residió allí durante dos años.
 
Hacía por tanto 38 años que un monarca no visitaba Lisboa, capital del nuevo reino anexionado y, en opinión de muchos, mejor candidata a capital de la monarquía dual.
 
 
Desembarco de Su Majestad en Lisboa 

A pesar de todo el alarde de pompa barroca, de arrogancia portuguesa para deslumbrar a la arrogancia castellana, de la presentación del rey a las Cortes y jura del príncipe de Asturias, estos no fueron motivos suficientes para corregir el hecho de que la visita se realizara ya demasiado tarde.

Carruaje empleado por Felipe III en Lisboa
(el más antiguo de la colección)
Museu dos Coches. Belém.
 
Por todo el trayecto del viaje se levantaron efímeros arcos triunfales en honor del rey donde se exaltaba el pasado histórico portugués, tan glorioso como el español.
 

Detalle de dos de los arcos triunfales.

Reflejaban la misma idea imperialista que, décadas antes, había animado los recibimientos a Carlos V en las ciudades europeas. Dioses de la mitología, alegorías de la Religión o la Fortuna, referencias a héroes históricos y míticos, a la literatura clásica, a Dante, armas, escudos, emblemas, pinturas, etcétera, conformaban un mensaje simbólico no menos manierista que la arquitectura que lo sustentaba.
 
 
Arco de los italianos.
Jornada de Felipe III a Lisboa
 
Toda esta representación de la política imperial fue tan efímera como la propia naturaleza de su arquitectura ya que pronto la exaltación de la monarquía de los Austrias se desvanecería con los brotes independentistas portugueses de 1640.
 
Esta tradición de exaltación del poder con arquitectura efímera será costumbre en España hasta el último cuarto del siglo XIX con la entrada de Alfonso XII, el pacificador, en Madrid.


Calle Mayor de Madrid engalanada con Arco
triunfal en honor a Alfonso XII. 1875.
Jean Laurent y Minier. Museo Municipal.
Fuente: Imágenes del viejo Madrid.

En este contexto tan teatral acompañaban al rey su hijo Felipe, con tan sólo 14 años, para jurar como príncipe heredero y la esposa de este Isabel de Borbón. Eran tan jóvenes que aún no se les había permitido consumar su matrimonio celebrado cuatro años antes. 
 
Intercambio de princesas en el río Bidasoa para la boda de
Felipe IV e Isabel de Borbón. Peter van der Meulen.
1615. Real Monasterio de la Encarnación
 
 
EL ENCUENTRO
 
Entre las damas que el rey presentó a su joven nuera Isabel de Borbón se encontraba Ángela de Acevedo por la que pronto demuestra un especial afecto y decide llevarla consigo a la Corte española. La dama estaba dotada de gran discreción y belleza pero sobre todo de un singular ingenio. Aportaba el aliciente de escribir comedias nada desdeñables para su representación en Palacio, ya fuera en el Coliseo del Buen Retiro o en el Salón de Comedias -Salón Dorado- del Alcázar madrileño.
 

Ubicación del Coliseo del Buen Retiro señalado
con el nº 6 en 1640 según el plano de Carlier.
Fuente: Mª Ángeles Jordano Barbudo.
 
 
Sus padres fueron el hidalgo de la Casa Real João de Acevedo Pereyra e Isabel de Oliveira. Se casó en Madrid y al quedarse viuda se retiró, junto a una hija, a un convento benedictino de Portugal donde murió en 1644. Mereció ser destacada por autores como Barbosa Machado, Damião de Froes Perym, Domingo García Peres,Cayetano Alberto de la Barrera y Manuel Serrano y Sanz.


Juego de cañas en la Plaza Mayor. 1623.

 
SU OBRA
 
Las tres comedias que se conocen de ella son: Dicha y desdicha del juego y devoción de la Virgen, El muerto disimulado y La Margarita del Tajo que dio nombre a Santarem. Todas ellas escritas en castellano e impresas, se encuentran  en la Biblioteca Nacional.

Dicha y desdicha del juego y devoción de la Virgen se trata de una comedia de enredo a lo divino en tres jornadas, de verso polimétrico, cuya acción transcurre en varios escenarios interiores y exteriores de la ciudad de Oporto. En ella se recurre a la vieja tradición de los milagros marianos, aderezada con los tópicos de amor y honor que dan razón de ser a la dramaturgia de aquel período.

El muerto disimulado es una comedia en tres jornadas, escrita en versos de distintos metros, cuya acción se desarrolla en Lisboa. Se trata de una comedia de enredo, excesivamente intrincada en sus primeros compases, que al final se resuelve por una vía  previsible y que nos habla de la libre elección del marido.

La Margarita del Tajo que dio nombre a Santarem (publicada en el siglo XVII, en las mismas condiciones de imprecisión editorial que las dos piezas anteriores) es también una comedia en tres jornadas, en verso polimétrico, cuya acción transcurre en la ciudad de Nabancia, en diversos espacios interiores y en las orillas del Tajo, constituye un buen modelo de la comedia de santos y en ocasiones de capa y espada que tan en boga estuvo durante el Siglo de Oro.

Es un teatro típicamente barroco, de corte calderoniano, donde se mezclan los recursos y argumentos propios de la comedia de enredo, con la intervención de poderosas fuerzas sobrenaturales. La influencia de Calderón
 no queda reducida al ámbito temático, ya que el lenguaje empleado por la dramaturga portuguesa sigue la enorme complejidad sintáctica y retórica que está presente en el teatro del genio madrileño.
 
 
Representación del auto La Divina Filote, de Calderón de la
 Barca ante la Casa Consistorial de Madrid en 1681. Joaquín
Muñoz de Morillejo. 1918. Museo de Historia de Madrid.
Fuente: Mª José Mesa Villalba.
 
En sus obras, además de la influencia calderoniana, asoma su amor patrio. Así en la Comedia famosa del muerto disimulado, hace decir a Jacinta: "Lisboa, en esta Corte, ventaja de las Cortes de la Europa". Y, más adelante atestigua Papagayo:

Todo en Liboa es gallardo,
pues no ha visto cosa boa,
según lo afirma el adagio,
el que no ha visto Lisboa.

También deja asomar el sentimiento de saudade, a través de Jacinta:
 




                                        Con esto nos despedimos,
                                    si él saudoso, yo más saudosa;
                                 que es cierto que a quien se queda
                                        más las saudades ahogan.


ESCENARIOS Y ACTRICES

Las obras escritas y representadas para la Casa Real se escenificaban dentro de los recintos palaciegos, sin necesidad de tener que salir al exterior. El Alcázar de los Austrias contaba   desde 1623 con el Salón de Comedias, situado detrás del Salón de los Espejos, utilizado para las recepciones.


El salón dorado del Alcázar de Madrid y boca de escenario.
Francisco Herrera el Mozo. Osterreichische Nationalbibliothek.

Entre 1630 y 1640 el Salón de Comedias se remodela como Salón Dorado coincidiendo también con la inauguración del Coliseo del Buen Retiro.

Planta del coliseo del Buen Retiro.
 
Por aquella fechas María Inés Calderón, la Calderona, era la actriz más afamada de la época. Amante del rey y madre de D. Juan José de Austria, es muy probable que encarnase a Jacinta o representara con éxito cualquier otro personaje escrito por nuestra dramaturga portuguesa Ángela de Acevedo.
 
Alegoría de la vanidad. Supuesto retrato de la Calderona. Anónimo. Monasterio de las Descalzas Reales.



Fuente imagen Salón Dorado:

Bibliografía Primaria General del Teatro de Bances Candamo. J. E. Duarte, B. Oteiza, J. M. Escudero,
A. Baraibar.