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martes, 11 de noviembre de 2014

Rodrigo Mendes Silva



Rodrigo Mendes Silva (Celorico da Beira, 1607 - Venecia, 1670), historiador, genealogista, geógrafo y escritor portugués de expresión bilingüe portuguesa-castellana fue hijo de Henrique Mendes Silva y de Ana Guterres. Aprendió a leer y a escribir en romance, sin saber latín, griego ni hebreo. Hacia 1625, con diecisiete años, se casó en Celorico da Beira con una pariente lejana suya, Clara Gómez Feijo, para lo cual tuvo que pedir licencia al papa. 


En 1635 fue llamado por dos secretarios del Consejo de Portugal para trabajar en la Corte de Madrid, donde estuvo con su mujer entre 1635 y 1659, llegando a ser Cronista General de España y ministro del supremo Consejo de Castilla bajo el reinado de Felipe IV y la protección de Manuel Cortizos Villasante. 

Tuvo que abandonar sus cargos y todo lo que tenía, incluida una biblioteca valorada en 20.000 ducados, por resultar sospechoso a la Inquisición por judaizante, teniendo que emigrar a Italia donde finalmente moriría en Venecia. 



Su obra publicada en Madrid es amplísima, destacándose el Catálogo real genealógico de España, ediciones de 1637, 1639 y 1675; Población general de España, 1645; Engaños y desengaños del mundo, 1655; Parangón de los Cromueles de Inglaterra, 1657; Memorial de la antigua, y noble familia de los Gonzalez de Sepulveda, 1655; Ascendencia ilustre, gloriosos hechos y posteridad noble del famoso Nuño Alfonso, alcaide de la imperial ciudad de Toledo, 1648; Admirable vida, y heroycas virtudes de la esclarecida emperatriz María, 1655; Vida y hechos heroicos del gran Condestable de Portugal D. Nuno Alvarez Pereyra, 1640; Memorial de las casas del Villar Don Pardo, y Cañete, 1646; Compendio de las mas señaladas hazañas que obro el Capitan Alonso de Céspedes, 1647; Breve, curiosa, y aiustada noticia, de los ayos, y maestros, que hasta oy han tenido los Principes, Infantes, y otras personas reales de Castilla, 1654 y Le saete di Gionata scagliate a favor degli ebrei, publicada en Venecia en 1703.



Pero Rodrigo Mendes Silva nos interesa fundamentalmente por figurar entre quienes se empeñaron en darle a Madrid una antigüedad fabulosa y así en 1637, con treinta años de edad, publicó el Diálogo compendioso de la antigüedad y cosas memorables de la Noble y Coronada Villa de Madrid, y recibimiento que en ella hizo su Mageçtad Católica con la grandeza de su Corte a la Princesa de Cariñá, clarísima consorte del Serenísimo Príncipe Tomás, con sus Genealogías. 

Vale la pena transcribir algunos fragmentos del Diálogo en el Prado entre dos amigos, donde da datos de cuántos años hace de la fundación de la Villa, por quién, cómo y la razón de su nombre:
Es pues de saber, que esta muy antigua Villa de Madrid (...) fue fundada de este modo. (...). La fama de esta población, junto con la noticia que tenían de su fertilidad y riquezas, truxo a ella diferentes naciones, entre los cuales fue el príncipe Oçno Beanor, hijo del rey Tiberino de la Toscana, que hoy es Florencia, el que dio nombre al rio Tiber y de la reyna Manthu su mujer, que viendo tan acomodado el sitio pobló esta Villa llamándola Mantua, en memoria de su madre, dándole por armas un dragón, o sierpe, que era insignia de los griegos, de quien el descendía y assi esta Villa es mas antigua que Roma 127 años, porque fue fundada por los de la creación del mundo 3.081 y después del diluvio universal 1.425 y antes del nacimiento de Cristo 879 y Roma fue fundada año de 752 antes del nacimiento de Cristo que son los 127 años de una fundación a otra, que tengo dicho (...).
A continuación explicaba el escudo y armas de la Villa, con argumentos que hoy se tomarían por temerarios. Volvió en la Población General de España sobre el tema de la fundación de Madrid que Jerónimo de la Quintana remontó 878 años antes de Cristo y que a Rodrigo Mendes Silva le parecieron pocos, dando la fecha de 1.154. 

En 1656, el cartógrafo Pedro Teixeira rotuló en su famosa Topographia de la Villa de Madrid la leyenda MANTUA CARPETANORUM SIVE MATRITUM URBS REGIA, haciendo alusión al origen remoto de la Mantua de los Carpetanos, hecho tomado casi como dogma histórico de la época y mantenido hasta la llegada de la crítica racionalista del siglo XVIII.




BIBLIOGRAFÍA

Recuerdos portugueses en Madrid. José María Sanz García. Instituto de Estudios Madrileños. 1992.

martes, 3 de diciembre de 2013

Gaspar Barreiros

Portada de la obra.

El gran humanista y franciscano Gaspar Barreiros (Viseu 1515-1574) era sobrino del célebre historiador João de Barros, cronista de los descubrimientos y conquistas marítimas de los portugueses. Alentado por su tío, quien se ocupó de su erudita educación, Gaspar fue enviado a Italia como embajador de Portugal por el infante cardenal D. Enrique en gratitud al papa Pablo III por el capelo cardenalicio que este le había concedido en 1546, durante el reinado de su hermano D. João III (1502-1557).

Como cronista y cartógrafo aprovechó ese largo viaje, que comenzaba en Badajoz y terminaba en Milán, para escribir una larga descripción de los lugares por donde pasaba con el título de Chorographia y que hace parte de la extensa literatura de viajes del siglo XVI. El largo título completo de la obra dice, en un bello y arcaico portugués:

Chorographia de alguns lugares que stam em hum camino, que fez Gaspar Barreiros ó anno de M.D.XXXXVI, começãdo na cidade de Badajoz em Castella, te á de Milam en Italia, cõ algúas outras obras, cujo catalogo vai scripto com os nomes dos dictos jugares, na folha seguinte.


El original de la obra se escribió quince años antes de que la villa de Madrid, por donde pasó, fuese sede de la corte y se editó en Coimbra en 1561, cuando nuestra ciudad ya era capital permanente de la monarquía española y en Portugal, durante la minoría de edad de D. Sebastián (1554-1578), nieto del fallecido rey, el cardenal infante D. Enrique se disputaba la regencia con su cuñada Dª. Catarina de Austria.

1ª página del relato madrileño de la obra.

Gaspar Barreiros dedica a Madrid seis páginas repletas de datos interesantes donde asegura que hay boas fontes e muitos poços, que por entonces era una villa de 4.500 vecinos poco más o menos con unos 20.000 habitantes reales en total (aunque se queja de que siempre le exageran el número de vecinos de los pueblos que visita) y que al estar en alto parece más grande de lo que en realidad es.

Describe algunos de los conventos más importantes de la época, especialmente el de monjas de Santo Domingo el Real, el de San Francisco y el de Los Jerónimos; cita algunos enterramientos que hay en ellos como el del rey D. Pedro de Castilla en el primero de ellos y el de la reina Juana de Castilla, esposa de Enrique IV, en el segundo; encuentra Madrid en una comarca de mucho pan, vino, aceite, caza, frutas y ganado, de tener buenos aires, fértil y abastecido de todas las cosas por lo que reside en ella muchas veces la corte.

Murallas y puerta de la Vega en el plano de Teixeira. 1656.


Le contaron que tenía 130 torres y observa, al igual que Juan de Mena, que sus murallas y casas principales son de tapial con base de pedernal que da chispas y plantea el tema casi mítico de que sea la Mantua carpetana  descrita por  Ptolomeo también disputada por entonces por Villamanta, pueblo que confiesa no haber visitado.

 
"MANTUA CARPETANORUM SIVEMATRITUM URBS REGIA"
Leyenda del plano de Teixeira. 1656.


En la cuestión de orígenes y leyendas sigue a Lucio Marineo Sículo (1445-1533), humanista de los Reyes Católicos, aunque polemiza con él sobre los orígenes del papa S. Dámaso (contemporáneo de S. Jerónimo) y de S. Vicente y sus hermanas, las santas Sabina y Christeta.

Donde Lucio Marineo dice que S. Dámaso es natural de la villa de Madrid, Gaspar Barreiros asegura que lo es de Gimarães y donde el primero dice que S. Vicente y sus hermanas eran naturales de la ciudad de Ávila, el segundo asegura que eran de Évora, donde estuvo su casa natal convertida más tarde en iglesia, mientras que Ávila fue el lugar donde padecieron martirio.

No deja de ser curiosa la existencia de múltiples similitudes entre las amuralladas ciudades de Évora y Ávila, desde la toponímica a la espiritual pasando por la morfológica,  topográfica, etc.

Grabado de la obra.

 
En la época en que fue escrita la Chorographia los mapas ptolemaicos estaban en pleno auge y fue el papa Pablo III quien encargó a Barreiros revisar y corregir sus tablas lo que da aún más valor a sus comentarios sobre los 29 lugares españoles que recoge en su viaje.

Grabado de la obra.

 
En 1891 Gaspar Barreiros es citado por F. Picatoste en Apuntes para una biblioteca científica española del siglo XVI a propósito de otra de las obras más conocidas de Barreiros titulada Observaciones cosmográficas de muchos lugares marítimos de España con todos sus cabos y promontorios, en la que se anticipó a su paisano João Baptista Lavanha.

Colofón de la obra.




BIBLIOGRAFÍA

Recuerdos portugueses en Madrid. José María Sanz García. Instituto de Estudios Madrileños. 1992.
Chorographia. Gaspar Barreiros.

IMÁGENES: Biblioteca de la Universidad de Sevilla. Fondo antiguo.

viernes, 4 de mayo de 2012

João Baptista Lavanha


Esfera Armilar o astrolabio esférico.

João Baptista Lavanha (Lisboa, c. 1550 - Madrid, 31 de Marzo de 1624) fue ingeniero, matemático y cosmógrafo portugués. De origen judío, era hijo del hidalgo de la corte Luis de Lavanha y de Dª Jerónima Dança. Terminó sus estudios en Roma al servicio del rey D. Sebastian de Portugal, de quien fue profesor de matemáticas en aquella corte áulica y manierista. Desarrolló su actividad científica en Madrid, durante la unión dinástica de España y Portugal.

Navegación astronómica por alturas-distancias.
Fuente: Pedro Nunes.cienciaviva

LAVANHA Y LA ACADEMIA DE MATEMÁTICAS DE MADRID

Tras dicha unión, Felipe II comprobó en su viaje a Portugal de 1580 que los estudios de navegación eran allí más prácticos y avanzados  que en España. Estos estudios tenían su sede en la Escuela del Paço da Ribeira de Lisboa, fundada por Pedro Nunes (continuadora de la mítica Escuela de Sagres fundada en el siglo anterior por el infante D. Enrique) y donde Lavanha impartía las Lecciones de Matemática y Cosmografía. El rey decide entonces fundar en 1582, por consejo de Juan de Herrera, la Academia Real Mathemática de Madrid dirigida por el propio Herrera y otorgar la cátedra de Náutica a Lavanha.


Grabado de Juan de Herrera

Asignaron a Lavanha un salario de 400 ducados anuales, casa de aposento y botica, como criado de la casa Real. Las clases comenzaron el 1 de enero de 1583 asistiendo a esta institución, entre otros personajes notables de la época, Miguel de Cervantes, Félix Lope de Vega, Felipe III, el príncipe Emmanuel Filiberto de Saboya y Felipe IV. De sus enseñanzas de náutica impartidas en la Academia de Matemáticas de Madrid se conserva, entre muchos libros de texto que él mismo elaboró, el manuscrito Tratado da arte de navegar, escrito por un alumno siguiendo las explicaciones de Lavanha.


COMISIONES CIENTÍFICAS

En 1586 fue nombrado por Felipe II para el cargo recién creado de Ingeniero mayor del Reino de Portugal, manteniendo las funciones docentes de la Academia en Madrid. Realizó, además, diversos estudios sobre arquitectura naval y la confección de instrumentos náuticos como astrolabios, cuadrantes y brújulas. También fue nombrado Cosmógrafo mayor del Consejo de Indias en 1591. Pero su fama como geógrafo y cosmógrafo pronto superó el ámbito académico.


Estando ya al servicio de Felipe III, del que gozó también de su aprecio, viajó a Flandes  en 1601 con el fin de coordinar y escribir la historia de la monarquía española y la genealogía de sus reyes. Se le encargó el levantamiento del plano de Valladolid en 1603, tras el traslado de la Corte a esa ciudad en 1601. Hay que recordar que esta ciudad sufrió grandes reformas urbanas después del pavoroso incendio ocurrido en 1561. Ejecutó también importantes obras hidráulicas en el río Duero.


En 1609 recibió del rey el hábito de la Orden de Cristo, heredera en Portugal de la extinta y poderosa Orden del Temple. Para lograrlo tuvo que superar los problemas derivados de su origen judío con la intervención directa de Felipe III, recordándonos el caso similar que medio siglo después se diera entre el pintor Velázquez y Felipe IV.


Regla de la Orden de Cristo. Lisboa : Valentim Fernandes, ca 1504. Su cruz adornó
 las velas de los navíos portugueses en la época de los descubrimientos.

Los diputados de Aragón le encargaron en 1610 su mayor comisión científica: elaborar el mapa del Reino de Aragón. Pidió licencia al rey para dejar la cátedra e inició la recogida de datos geográficos, concluyendo el mapa en 1615. Su detalle era de tal orden que su representación final no entró en vigor hasta finales del siglo XVIII. Fue considerado el primer explorador del Reino de Aragón con criterios científicos.


Mapa del Reino de Aragón. João Baptista Lavanha. 1616.

En 1615 vuelve a su cátedra que ya no abandonará hasta su muerte.  Es profesor de matemáticas del príncipe de Asturias, futuro Felipe IV y se le encarga las obras de abastecimiento de agua a la ciudad de Lisboa. En 1618 se le nombra Cronista mayor de Portugal. Fue maestro de Pedro Teixeira y de su hermano João con quienes trabajó en diversas obras cartográficas y autor del imprescindible plano de Madrid de 1656.

VIDA PRIVADA

Se casó con Dª Leonarda de Mezquita, tuvo seis hijos. Fue feligrés  de la parroquia de San Martín, calle de los Premostratenses. Al morir en Madrid en 1624 estaba profundamente endeudado a pesar de su importante carrera y saber enciclopédico. Fue enterrado en la iglesia de San Norberto, en el lugar que hoy ocupa el mercado de los Mostenses.



Tras su muerte y siendo el único fundador que quedaba de la Academia de Matemáticas de Madrid, los jesuitas la extinguieron e incorporaron sus cátedras y dotaciones materiales a los Reales Estudios del Colegio Imperial, que a cargo de la Compañía de Jesús, fundó Felipe IV en 1625.


LA ACADEMIA DE MATEMÁTICAS DE MADRID Y LA EVOLUCIÓN DEL REAL ALCÁZAR

Antecedente de la moderna Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, surgió del ambiente creado  por la convivencia entre los cosmógrafos, arquitectos e ingenieros civiles al servicio del monarca y también con destacados artilleros e ingenieros militares. En la iniciativa estaban la preocupación existente en la España del último tercio del siglo XVI por fomentar la enseñanza de las matemáticas con vistas a sus aplicaciones prácticas, el cálculo mercantil, la cosmografía, la astronomía, el arte de navegar, el uso para problemas concretos del arte militar y la técnica de la construcción. Las enseñanzas que se impartieron en la Academia eran de tipo teórico-práctico y multidisciplinar. Se empleaban todos aquellos instrumentos que podían ayudar a comprender las materias que se explicaban para que en pocos años formase al mayor número de personas posible.

El Alcázar de Madrid con la Torre Dorada en la esquina
suroccidental. Dibujo de Van den Wingaerde. 1567.

El Alcázar de Madrid, escenario de la nueva Academia de Matemáticas, ya había sufrido grandes transformaciones durante el reinado del emperador Carlos V e Isabel de Portugal dirigidas por Luis de Vega, Alonso de Covarrubias y Gregorio Pardo. La transformación del Alcázar continuaría con las obras encargadas por Felipe II a Gaspar de Vega y Juan Bautista de Toledo con motivo de la próxima capitalidad de Madrid en 1561.  Juan Bautista de Toledo iniciará  la Torre Dorada en 1559 siguiendo el gusto flamenquizante que el monarca tenía por aquella época.


Retrato de las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela.
Alonso Sánchez Coello. h 1568. Monasterio de las Descalzas Reales.

Detalle del anterior retrato con la imagen de la Torre Dorada
del Alcázar iniciada por Juan Bautista de Toledo en 1559.

Durante la estancia de Felipe II en Portugal, el 25 de diciembre de 1582 se funda la Academia de Matemáticas. Empezó a funcionar al año siguiente en dependencias del Real Alcázar de Madrid sin haberse concluido las obras de Juan Bautista de Toledo. A la Torre Dorada se le añadiría la galería italianizante que rompía la simetría de la fachada meridional, las cubiertas y remates de pizarra. Poco después, la Academia se instalará en un edificio propio cercano a la puerta de Balnadú, en la calle del Tesoro (lugar ocupado actualmente por el Teatro Real).

'Los volatineros delante del alcázar'. Jean L'Hermite (1596). 
Con las obras de gusto flamenquizante impulsadas por Felipe II casi concluidas
 y escenario de la Academia Real Mathemática de Madrid. Alcázar hacia 1596

En 1612, con motivo de las grandes obras iniciadas en la fachada meridional del Alcázar encargadas por Felipe III a Francisco de Mora, y finalizadas en 1636 por su sobrino Juan Gómez de Mora, la institución se trasladó al palacio del marqués de Leganés hasta que en 1625 todas las propiedades de la Academia fueron entregadas, como ya vimos, al Colegio Imperial.


El Alcázar de Madrid. La fachada meridional presenta el aspecto que finalmente
 le confirió el arquitecto Juan Gómez de Mora en las obras realizadas en 1636.


FUENTES
Rosa de los vientos y textos: Centro virtual Instituto Camões
Gran Enciclopedia Aragonesa
Real Academia de Ciencias 
BIBLIOGRAFIA
Arquitectura del Renacimiento en España. 1488-1599. V. Nieto, A. Morales, F. Checa. Manuales Arte Cátedra,2009.