martes, 27 de enero de 2015

João Pedro de Almeida Mota




João Pedro de Almeida Mota (Lisboa, 1744 - Madrid, 1817) fue un compositor portugués del periodo de transición del barroco al clasicismo. En archivos españoles figura como Juan Almeyda y él mismo firmó algún manuscrito italianizando su nombre como D. Giovanni Pietro de Almeyda.

Si exceptuamos alguna referencia puntual y el descubrimiento que Filipe de Sousa hizo en 1967, en el Palacio ducal de Vila Viçosa, de la partitura del oratorio La Pasión de Jesucristo con libreto de Pietro Metastasio para solistas, coro y orquesta, la personalidad y la obra de este compositor portugués permanecieron casi ignoradas por la historiografía musical ibérica hasta los inicios de los años 80 del siglo XX.

Por esas fechas, las investigaciones de Humberto d'Ávila comenzaron a dar frutos permitiendo hoy no solo conocer la identidad del enigmático compositor sino la localización de la mayor parte de su producción reflejadas en su libro Almeida Mota, Compositor Português em Espanha (Lisboa, Ed. Vega, 1996).

João Pedro de Almeida Mota fue un niño del coro de la Se de Lisboa entre 1752 y 1758, donde recibió su primera formación musical. En 1761 firmó en el Libro de Entradas de la Hermandad de Santa Cecilia, en calidad de cantor de la capilla Real. Años mas tarde lo encontramos como Maestro de capilla de la Cámara del arzobispo-infante de Braga (D. Gaspar, hijo ilegítimo de D. João V y por tanto medio-hermano de Bárbara de Braganza) y en 1771 aparece como tenor en la catedral de Santiago de Compostela.

A partir de 1772 se le sitúa en Mondoñedo y en las catedrales de Lugo y Astorga, como Maestro de capilla, hasta que en 1793 se traslada a Madrid para ocupar el cargo de Maestro de Rudimentos del Real Colegio de Niños, anexo a la Real Capilla. 

Real Capilla. Palacio Real. Foto: Eric Chan. 
Cinco años mas tarde sería nombrado compositor de la Real Capilla. A finales de 1799 volvió a Lisboa, en la comitiva del marqués de Mos, donde pasó unos meses antes de volver a la corte. Ya en Madrid reuniría una colección de solfeos propios para uso en el Real Colegio

Este Real Colegio, también conocido como Colegio Real de Santa Bárbara para niños músicos, estaba situado en la calle de Leganitos y se estableció en la casa denominada de los "capones", donde se preparaban a los castrati. El Colegio estuvo dirigido, en tiempos de Fernando VI, por el célebre Carlos Broschi (Farinelli) y fue extinguido en 1835.

En 1808 los invasores franceses cerraron la Real Capilla y Almeida Mota tuvo que vivir de otros trabajos. Tradujo al español uno de los tratados de Francisco Antonio Solano, el mas influyente teórico musical del siglo XVIII portugués, Examen instructivo sobre la música multiforme, métrica y rítmica (Madrid, 1818). 

Desde que llegó a Madrid se dedicó principalmente a componer obras sacras para las instituciones donde trabajaba, como misas, salmos, lamentaciones, laudes, motetes, magnificats, himnos, etc, asi como villancicos ya que, al contrario que en Portugal donde fueron prohibidos por D. João V, gozaban de gran popularidad en las iglesias españolas.

Sus funciones en la corte madrileña le obligaron, también, a escribir música de cámara profana, llegando a componer varias canciones italianas y 16 cuartetos de cuerda para el rey Carlos IV quien, como violinista amateur, ocupaba con regularidad el puesto del violín segundo en el cuarteto de los conciertos de la corte.

João Pedro de Almeida Mota conjugó influencias de Haydn, Boccherini o Pleyel con un lenguaje personal, tratándose de una producción inédita entre los compositores portugueses de este periodo que ni el propio João Domingos Bomtempo llegó a alcanzar. Dejó más de 200 obras entre los archivos y catedrales de España y Portugal. 


Y como para muestra un botón, despues de la Obertura enlazada al inicio del post, os dejamos con el Coro final de La Pasión. Esperamos que os guste.


FUENTES:
Centro de Informação da Música Portuguesa
Casa da Música. Oporto.
Centro Virtual Cervantes. La tradición ibérica de Almeida Mota, por José Ramón Ripoll.

BIBLIOGRAFÍA:
Recuerdos portugueses en Madrid. José María Sanz García. Instituto de Estudios Madrileños. 1992.

martes, 20 de enero de 2015

CR7, Balón de oro 2014


Cristiano Ronaldo recibió su tercer Balón de Oro (2008, 2013 y 2014) en la gala celebrada la semana pasada en el Palacio de Congresos de Zúrich (Suiza). El delantero portugués, con un 37,66%, superó a Messi (15,76%) y a Neuer (15,72%). Tras recibir una gran ovación al recoger el trofeo, dijo:
Quiero saludar a mi familia, a mi hijo, a mi madre. Agradezco a todos los que han creído en mí, a mi entrenador, compañeros, presidente… A todos los que me han ayudado en el Real Madrid.
Ha sido un año inolvidable a nivel de equipo y personalmente. Es algo único y me siento muy feliz. Esto me motiva para seguir como hasta ahora para intentar conseguir más títulos. Saludo también a mi padre, que está ahí arriba viéndome. Gracias también a la selección de Portugal y a todos los portugueses.
Es un momento inolvidable en mi carrera. No imaginé ganar el Balón de Oro tres veces. Espero no quedarme en esto, espero alcanzar a Messi, pero no me obsesiona. Quiero entrar en la historia del fútbol como el mejor, y esto se hace trabajando día a día.
¡Siiiiiiuuuuuu…!

Ese grito, estentóreo (que no ostentóreo, como diría J. Gil), grito de guerra, de celebración propia a sus compañeros (y fuera de lugar para muchos), era la liberación de un peso, de una presión anímica y física, el resultado de forzar su cuerpo más allá del límite recomendado por los médicos.  

No hubo manera de frenar el deseo del futbolista de hacer méritos. No hubo forma de persuadirlo de que subirse al escenario de Zúrich por tercera vez podría costarle demasiado caro. Su meta, como quedó claro en su discurso, es conquistar dos Balones de Oro más y así superar los cuatro de Messi y poder gritar al mundo que él, Cristiano, es el mejor de siempre.

El tiempo corre en su contra, en contra de su cuerpo, y, sobre todo, de sus rodillas. Pero la llama no se apaga, porque Cristiano tiene también otras caras:

El orgullo que siente por su país y por su lengua que sabe exhibir en los momentos importantes. Allí, hay quien dice de él que es la única persona que da alegrías a los portugueses. Aquí podemos decir que hay alguien que nos pone contentos a portugueses y españoles (bueno, a parte de ellos) al mismo tiempo.

Su lado solidario y comprometido con todos. Lejos de los focos y de los terrenos de juego, Cristiano está siempre al tanto para ayudar a la gente que más lo necesita y son ya muchas las veces que de manera desinteresada y sin publicidad alguna ha cumplido el sueño de familias necesitadas de alguna intervención quirúrgica muy costosa. 

Foto: Jorge Monteiro
También tiene por costumbre visitar de vez en cuando algunos hospitales madrileños. Acude de manera anónima. Pasa por la planta infantil y charla con los más pequeños, contando sus aventuras futbolísticas. El objetivo es conseguir que los niños olviden su estancia en el hospital durante unos instantes.


Dicen que ser padre le cambió su forma de ser, sus prioridades, que aceleró su calidad humana. Estamos seguros de ello porque se le nota en su actual actitud comprometida.

En el siguiente vídeo podemos ver el simpático gesto que tuvo con su hijo ante la llegada de Messi, ídolo también del pequeño Cristiano y compañero suyo ante todo.




Fuentes del texto:
El País
Real Madrid

Fuente de fotografías en Zurich:
Helios de la Rubia (web Real Madrid)

Agradecimiento:
A Teresa S. Lázaro, por su incentivo y participación en el post.

lunes, 12 de enero de 2015

Las pinturas de Mombello, en Madrid


Otra de las espléndidas exposiciones que hemos podido ver entre Madrid y Lisboa durante los pasados días de descanso navideños ha sido la de la Colección Abelló, que se celebra en las salas de CentroCentro Cibeles de Cultura y Ciudadanía (vulgo, palacio de Cibeles) hasta el 1 de marzo.

Confesamos que nuestra primera intención era la de encontrarnos también cara a cara con las, antes denominadas, pinturas de Mombello, de las que tanto indagamos el año pasado. Pero hay que decir que como el conjunto de la colección es excepcional, tanto en calidad como en amplitud estilística, esta primera intención fue diluyéndose según íbamos avanzando de sala en sala, dando paso a una admiración global por la colección.


Acceso a la primera sala de la exposición. A la izquierda,
una de las pinturas buscadas. Foto: ABC.
Vamos a referirnos sólo a la primera sala, denominada Madrid, Villa y Corte, donde se encuentran las citadas pinturas y sólo a ellas en particular, debido a su ya conocida vinculación con la Casa marquesal de Castel Rodrigo.

La primera impresión al situarte frente a ellas es impactante por su fuerte cromatismo y por el tamaño de dos de los cuadros, Sitio de La Florida y Palacio del Buen Retiro, ambos con 235x290 cm de dimensión, 


Sitio de la Florida, ca. 1670.
Inscripción: "SITIO DLA FLORIDA" (en la filacteria).
 Palacio del Buen Retiro, ca. 1670. Inscripción:
 "PRADO DE S. GEROº Y PASEO D CARLOS II REI DE SPA..."
(en la filacteria).
mientras que Vista de la Torre de la Parada, mide 140x203 cm, todas ellas pertenecientes a la Escuela madrileña. Pero sobre todo impacta por verlas finalmente "al natural" conociendo los avatares y el periplo recorrido por ellas y sus propietarios durante mas de tres siglos. 


Vista de la Torre de la Parada, ca. 1670.
Inscripción: "LA TORRE DE LA PARADA" (en la filacteria).
En seguida nos damos cuenta de que estamos ante tres pinturas, no ante el grupo de cinco que conocíamos en su anterior localización por la imagen de la escalera del palacio de Mombello (Imbersago, Italia). Echamos de menos A Quinta de Equiluz (La Quinta de Queluz) y São Bento dos Negros (sección longitudinal de la iglesia con su cripta y panteón familiar), dos de las posesiones lisboetas de la familia Moura.
Las pinturas de la escalera principal del palacio de Mombello.
Fuente: Mª Teresa Fdez. Talaya
Tras visitar toda la exposición y quedar rendidos a la colección, a la salida decidimos adquirir el catálogo (magnífico ejemplar, editado a la altura de la colección) con la esperanza de que nos ayudase a disipar las incógnitas inherentes a esta serie de pinturas.

No sólo comprobamos que se mantienen los enigmas ya conocidos, sino que Almudena Ros de Barbero, comisaria adjunta de la exposición, plantea nuevos interrogantes en el capítulo de Catalogación de obras:

- La serie completa no estaba formada por cinco, sino por siete lienzos, citados en 1726 (excepto el de São Bento dos Negros) en el inventario de Gisberto Pío de Saboya y Spínola, VII marqués de Castel Rodrigo: Los cinco conocidos más otros dos que representaban El Palacio del Pardo y El Palacio de Valsaín (aquí, dos nuevos enigmas en paradero desconocido).

- Para el que quiera seguir la pista a los cuadros La Quinta de Queluz y São Bento dos Negros, se indica que fueron subastados, igual que el resto de la serie conocida, en Imbersago (Lecco), Semenzato Casa d'Aste, el 20 de mayo de 2001, con los números de lote 1525 y 1526. Entendemos que por no ser de temática madrileña no fueron adquiridos para la presente colección. ¿Habrá pujado por ellos el Estado o alguna institución portuguesa? Mucho lo dudamos, dada la estigmatización que la historiografía contemporánea lusa hizo con todo lo referente a los Castel Rodrigo

- La Torre de la Parada, pabellón de caza desde época de Felipe II, construida entre 1547 y 1566, fue ampliada y reformada en 1635 por Juan Gómez de Mora (1586-1648) y Giovanni Battista Crescenzi (1577-1635), cuya imagen corresponde a la conocida representación de Félix Castello, hacia 1640. Como ya apuntábamos en el anterior estudio de estas pinturas, La vista de la Torre de la Parada, ca. 1670, presenta una serie de modificaciones estructurales y de revestimiento exterior que suavizaron y modernizaron mucho su aspecto, en comparación con la anterior imagen, y que tuvieron que ser ejecutadas entre 1640 y 1670. Tanto Pedro Pablo Rubens (1577-1635) como Diego Velázquez (1599-1660) trabajaron en su decoración interior.

- Se confirma que la curiosa iconografía de la serie completa, que aunaba dos residencias privadas de los Castel Rodrigo en España y Portugal, una iglesia y convento lisboeta, junto a cuatro edificios de los Reales Sitios del Pardo (Palacio y Torre de la Parada), Valsaín y Buen Retiro, encuentra su explicación en la historia de dicha familia y sus estrechas vinculaciones con la Monarquía Hispánica y el trono de Portugal.


Nos queda, al final, un doble y contradictorio sentimiento, por un lado, la satisfacción de haber podido contemplar en Madrid parte de esta serie de pinturas que ofrecen tanta información sobre la historia peninsular y por otro, la tristeza de verificar su definitiva dispersión y consiguiente pérdida del sentido unitario que tenía el singular conjunto pictórico.





Palacio Real de El Pardo, ca. 1630. Atribuido a Félix Castello.
Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Vista del Palacio de Valsaín, ca. 1633. Atribuido a Félix Castello.
Patrimonio Nacional.





ARTÍCULOS RELACIONADOS:





BIBLIOGRAFÍA

Catálogo de la Colección Abelló. Ed. CentroCentro Cibeles de Cultura y Ciudadanía. Madrid. 2014.

lunes, 5 de enero de 2015

Bolo Rei vs. Roscón de Reyes



No se trata de una competición sino de constatar cómo dos dulces peninsulares de aspecto aparentemente similar son, en su esencia, totalmente distintos. Veamos las diferencias:

- El Bolo Rei es un clásico en la Navidad portuguesa y no falta en la mesa de ninguna casa lusa desde que comienzan las fiestas navideñas, mientras que el Roscón de Reyes sólo aparece en las mesas españolas estrictamente los días cinco y seis de enero.

- El Bolo Rei fue vendido por primera vez en 1869 en la Confeitaria Nacional de Lisboa.



Posteriormente llegó a Oporto en 1890 y se horneaba basándose en una receta traída directamente de París. En 1910 con la proclamación de la República el Bolo Rei estuvo a punto de desaparecer aunque algunos pasteleros siguieron elaborándolo, llamándolo Pastel de Natal. Con el paso del tiempo recuperó su nombre y se sigue vendiendo en cada fiesta navideña en nuestro país vecino. 

- El Roscón de Reyes es, según dicen, un dulce originario de la antigua Roma que en estas fechas celebraban las fiestas Saturnalias, en honor del dios Saturno. En dichas fiestas se comía una rosca dulce que escondía en su interior un haba. Hay que recordar que el haba era un símbolo de la fertilidad de la tierra, un símbolo mágico para predecir el futuro echando las habas, y protagonista de cuentos como "Las habichuelas mágicas". Aquel a quien le tocaba el haba se convertía en el rey de la fiesta y los demás le tenían que obedecer. Algunos roscones siguen conteniendo un haba, aunque la mayoría llevan una sorpresa en forma de figurita.

- El Bolo Rei es un dulce más barroco y colorista, más dinastía Braganza, mientras que el Roscón de Reyes es más austero y sobrio en las formas, más dinastía Austria.

- El Bolo Rei lleva añadido en la masa uvas pasas y frutos secos como nueces, piñones y almendras. Además, para aromatizarlo se emplea vino de Oporto que le da un toque de sabor característico, mientras que la masa del Roscón de Reyes no lleva añadidos, sólo está aromatizada con agua de azahar.


- El Bolo Rei hace un maridaje perfecto con una copita de Oporto, mientras que a nuestro Roscón de Reyes le va muy bien unirse a un chocolate caliente a la taza.

A nosotros, personalmente, el Bolo Rei nos resulta más suculento que el Roscón de Reyes, tan delicado él que últimamente los muy golosos lo están desvirtuando y ya no saben con qué rellenarlo, que si crema pastelera, nata, trufa, crema catalana, etc...

No hace falta pasar la frontera para degustar esta delicia de la repostería portuguesa porque, además de ya no existir esa frontera administrativa, en Madrid podemos encontrar Bolo Rei en varios sitios:

El Café del Art. Mercado de San Miguel. Plaza de San Miguel. 
www.cafedelart.com/

Real Cake. Goya, 27. Princesa, 49.

Pastelería Lisboa. José Ortega y Gasset, 55. Ginzo de Lima, 56.

Nata Lisboa. Imperial, 18.

Nata LoversHermosilla, 58.

Panadería y Pastelería Azucena. Av. Reina Victoria, 46.

Pastelería Natas Belém. Plaza de Callao, 1. Goya, 69.


Que lo disfrutéis, siempre con moderación, y para el que sea mas "cocinillas" y se atreva a hacerlo en casa, puede seguir una buena receta que viene en Directo al paladar.


¡Felices Reyes a todos!




Agradecimiento
A Teresa S. Lázaro, por sugerirnos este dulce post.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Dos objetos de Bárbara de Braganza (y II)

Corrado Giaquinto (1703-1766). Silla de manos de la Reina
 Bárbara de Braganza. Segundo tercio del siglo XVIII.
Madera tallada, dorada y pintada. 220x87x102 cm.
Patrimonio Nacional, Palacio Real de Madrid. Inv.10008048
El segundo objeto procedente de la exposición lisboeta A historia partilhada, que os queríamos ofrecer simbólicamente, es esta maravillosa silla de manos que perteneció igualmente a Bárbara de Braganza (1711-1758), reina consorte de Fernando VI de España (1713-1759).

Esta silla de manos es, sin duda, uno de los ejemplares mas cualificados de este tipo de transporte en las colecciones europeas de vehículos antiguos.

Era utilizada, generalmente por señoras, se accedía a su interior por la parte delantera, tenía asiento para una persona y era sostenida por dos hombres mediante dos largueros laterales pasantes por unos aros metálicos fijados a los costados.

Bárbara de Braganza, que con el paso de los años y su debilidad por los dulces conventuales aumentó excesivamente de peso (¡cuidado con estos días!), debió tener problemas de mobilidad, tuvo a su servicio esta silla de manos para desplazarse por los jardines, donde también se utilizaban coches de paseo, y por dentro de los palacios.




Corrado Giaquinto (1703-1766), italiano residente en Madrid en 1753, es el autor de la decoración pictórica de esta pieza, estando todos los paneles enmarcados en talla dorada con formas sinuosos de estilo rococó. En todos los paneles hay angelotes revoloteando que aluden a la caza, la recolección de la fruta y el placer. 


En el panel posterior del vehículo se exalta a la soberana: inscritos en un círculo de flores, palmas y niños alados, destacan dos que sujetan una corona de laurel. La pertenencia a la Casa Real se refuerza con la corona de talla dorada sobre el tejadillo.





Espero que hagáis el tránsito al nuevo año 2015, si no sentados en una silla de estas características, por lo menos con la dignidad de unos reyes contemporáneos y con la alegría que todos nos merecemos.


¡Feliz año Nuevo!


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Un breviario muy viajero
Santa Isabel de Portugal, por Pereira


Fuente del texto y fotos:
Museu da Fundação Calouste Gulbenkian

domingo, 28 de diciembre de 2014

Dos objetos de Bárbara de Braganza (1)

Para despedir el año queremos ofreceros, simbólicamente, dos bellísimos objetos de artes decorativas que pertenecieron a Bárbara de Braganza, reina consorte de España, durante su permanencia en la corte.

Los hemos encontrado visitando la magnífica exposición titulada A História Partilhada. Tesouros dos Palácios Reais de Espanha que se celebra en el Museo de la Fundación Gulbenkian de Lisboa, en estrecha colaboración con Patrimonio Nacional.

Autor desconocido. Arca-relicário. España, 1729. Madera; seda, hilos
de oro y plata; pasamaneria y plata labrada. 30 x 47,5 x 35 cm.
Patrimonio Nacional, Palacio Real de Madrid. Inv. 1010313

El primero de ellos es un arca-relicario de estilo rococó, fechado en 1729, año de la boda entre Fernando VI y Bárbara de Braganza. Destaca en él la cerradura de plata con un gran escudo coronado con las armas de España y Portugal y el collar de la Orden del Toisón de Oro.



El arca fue concebida para guardar las reliquias procedentes del túmulo de Fernando III, el santo, cuando se trasladaron sus restos mortales, en la catedral de Sevilla, a una nueva urna en mayo de 1729. En este arca fueron colocadas varias piezas extraídas del sarcófago del rey para ser conservadas como reliquias.

El arzobispo de Sevilla, Luis de Salcedo, entregó el arca a los aún príncipes de Asturias el 29 de octubre de 1729 en Sevilla, nueve meses después de su boda celebrada en Caia, enclave rayano de Badajoz. Hay que señalar que los príncipes de Asturias permanecieron en Sevilla cuatro años más antes de partir hacia Madrid y que el futuro rey Fernando VI compartía el mismo nombre que el rey santo.

Los tejidos de damasco que revisten el arca, tanto interior como exteriormente, tienen una decoración plenamente barroca, exuberante y extravagante denominada bizarra, muy de moda a finales del siglo XVII y principios del XVIII. Su origen está en Lyon y Venecia y su éxito se extendió por toda Europa.


Su función religiosa de hace patente en algunos detalles y en la placa superior: Las cantoneras delanteras y las bisagras están decoradas con cabezas de querubines, al gusto rococó. En el centro de la tapa, hay una placa con un globo y una cruz sobre una nube; cruzándose por detrás, una espada y una cruz están flanqueadas por dos ángeles que sostienen, respectivamente, una corona de laurel y las tablas de la ley en alusión a los atributos del rey Fernando III, el santo.




ARTÍCULOS RELACIONADOS:

Un breviario muy viajero
Santa Isabel de Portugal, por Pereira
Dos objetos de Bárbara de Braganza (y 2)




Fuente de texto y fotos;
Museu da Fundação Calouste Gulbenkian

BIBLIOGRAFÍA
Infantas de Portugal, rainhas em Espanha. Marsilio Cassotti. A esfera dos livros. 2012 

martes, 23 de diciembre de 2014

¡Feliz Navidad 2014!



Con este bokeh queremos desenfocar un poco la dura realidad que nos ha tocado vivir, queremos que, con la ayuda de la imaginación, podamos dar juntos un paseo por una calle iluminada de Madrid, Lisboa o cualquier lugar donde se celebre la Navidad, admirar el sencillo belén cerca del árbol que hay en nuestras casas y en nuestro corazón desde que éramos niños.

Deseamos que paséis una feliz Navidad en compañía de vuestros seres queridos, que se cumplan las ilusiones y esperanzas para el Nuevo Año 2015 y ... que nos sigamos leyendo, apoyando, aprendiendo y compartiendo nuestras cosas, nuevas o antiguas pero siempre con ilusión.

Gracias por estar ahí y un fuerte abrazo.


Fotografía
Filipa Iraizoz Valido-Viegas

domingo, 14 de diciembre de 2014

¡Cumplimos tres años!

F. Pessoa con más de tres añazos.
Foto: Casa Fernando Pessoa. Lisboa


¡Uf, casi se me pasa celebrarlo!

... y es que con tres años ya casi soy un adulto y me gusta ir por libre, desplazarme de un lado a otro sin las ataduras del tiempo ni del espacio...

Otro año más queremos agradecer de corazón a los seguidores y a los lectores que, con mucha paciencia, han llegado a las 80.000 vistas y por supuesto a los amigos reales y virtuales que siguen ahí apoyándonos, porque sin ellos esto no sería posible.

Echando la vista atrás, nos damos cuenta de que durante este año no hemos caído en rutinas ni hemos estado nada parados, incluso hemos dado un pequeño salto al mundo exterior dando una conferencia.

Hemos hablado de arte y política contemporánea portuguesa, hemos escuchado mucha y buena música e incluso hemos hablado con un gran mito del fado.

También hemos investigado temas históricos con la ayuda de reputados especialistas y profesionales de instituciones universitarias y culturales madrileñas.

Y se ha logrado dar un primer paso, a nivel diplomático, en relación al cambio de denominación de la Iglesia de San Antonio de los alemanes. Como las cosas de palacio van despacio, no desistiremos en el empeño.
En las estadísticas hemos observado que, finalmente, entre los países que más nos visitan, despega Portugal situándose tras España, Estados Unidos y Alemania, adelantando a Rusia y a Méjico.

En relación a los temas más populares, El Pastel de nata continúa a la cabeza seguido por la inesperada irrupción en escena de denigrada reina Juana de Avis (madre de la Beltraneja, gran rival de Isabel la católica) que desplazó al tercer lugar del podio a la siempre ecuánime emperatriz Isabel de Avis.

Todos estos pequeños logros nos hacen pensar que, aunque queda mucho camino por recorrer, seguiremos en el empeño de ir superando clichés y suspicacias, de acercar culturas y sensibilidades, de conocer mejor la historia común de estos dos países ibéricos, de conocernos sólo un poco más.

Gracias por vuestro gran apoyo y un fuerte abrazo a todos.

Las pinturas de Mombello. Fuente: Mª Teresa Fdez. Talaya.
Actualmente integradas en la Colección Abelló
.

martes, 2 de diciembre de 2014

Lídia Jorge




La escritora portuguesa Lídia Jorge ha obtenido el pasado 26 de noviembre el Premio Luso-Español de Arte y Cultura 2014. El galardón le ha sido concedido por unanimidad 
por crear una relación y vínculo de unión entre Portugal y España a través de su contribución al conocimiento mutuo de la literatura de ambos países, y por el valor de su trabajo literario que aborda las cuestiones fundamentales de nuestro tiempo.
El Premio Luso-Español de Arte y Cultura, atribuído por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes de España y por la Secretaría de Estado de Cultura de Portugal, fue creado en 2006 con carácter bianual para premiar la obra de un creador en el ámbito del arte y la cultura en cualquiera de sus manifestaciones e incrementar la comunicación y cooperación cultural entre España y Portugal. El premio reconoce contribuciones significativas al reforzamiento de los lazos entre los dos países y un mayor conocimiento recíproco de la creación en sus distintas facetas. El premio está dotado con 75.000€.

Lídia Jorge (Boliqueime, Portugal, 1946) se licenció en Filología Románica por la Universidad de Lisboa y fue profesora de Enseñanza Secundaria, impartiendo clase en Angola y Mozambique, durante el último período de la guerra colonial portuguesa.

La publicación de su primera novela O Dia dos Prodígios (1980) fue todo un acontecimiento en un periodo en el que se inauguraba una nueva etapa en la Literatura Portuguesa. Después le siguieron las novela O Cais das Merendas (1982) y Notícia da Cidade Silvestre (1984; Noticia de la ciudad silvestre, 1990), distinguidas con el Premio Literario Municipio de Lisboa.

Pero fue A Costa dos Murmúrios (1988; La costa de los murmullos, 1990), libro que refleja la experiencia colonial pasada en África, con el que la autora confirmó su destacado lugar en el panorama de las letras portuguesas.

Tras las novelas A Última Dona (1992) y O Jardim sem Limites (1995; El jardín sin límites, 2001), siguió O Vale da Paixão (1998; El fugitivo que dibujaba pájaros, 2001), libro galardonado con cinco importantes premios. La novela O Vento Assobiando nas Gruas (2002) mereció dos premios más.

Lidia Jorge ha publicado dos antologías de cuentos, Marido e Outros Contos (1997) y O Belo Adormecido (2003); además de las publicaciones independientes A Instrumentalina (1992) y O Conto do Nadador (1992). Su obra de teatro A maçom fue llevada a escena en el Teatro Nacional Dona Maria II, en 1997.

En 2006, la autora fue distinguida en Alemania con la primera edición del «Premio Internacional de Literatura Albatroz» de la Fundación Günter Grass, por el conjunto de su obra.


La novela A Costa dos Murmúrios fue adaptada al cine en 2004 por Margarida Cardoso.

Su última novela es Combateremos a Sombra, presentada el 22 de marzo de 2007 en la Casa Fernando Pessoa de Lisboa.

En esta edición el jurado, 
designado de entre personalidades de reconocido mérito cultural por los departamentos gubernamentales responsables de la política cultural en cada uno de los países, ha estado compuesto por los españoles Trinidad Nogales Basarrate (consejera de Educación y Cultura de Extremadura), Antonio Sáez (profesor de Literatura de la Universidad de Evora, Portugal) y Helena Pimenta (directora de la Compañía Nacional de Teatro Clásico); y por los portugueses José A. Bragança de Miranda (profesor de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nova de Lisboa), Patricia Reis (periodista y escritora) e Inés Pedrosa (escritora) que también ha actuado como presidenta del jurado.

Los galardonados en las ediciones anteriores han sido:

2006: Jose Bento (poeta y traductor) de nacionalidad portuguesa.
2008: Perfecto Cuadrado (profesor y escritor) de nacionalidad española.
2010: Álvaro Siza Vieira (arquitecto) de nacionalidad portuguesa.
2012: Carlos Saura (cineasta) de nacionalidad española.


Os dejo con la película La costa de los Murmullos, inquietante y diferente donde las halla, donde la experiencia colonial, su moderna arquitectura y su atmósfera africana lo envuelven todo, desde el texto de Lidia Jorge hasta el sonido ambiente y la luz de la cámara de Margarida Cardoso. 





FUENTES:
EPE Espanha/Andorra
Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
YouTube

martes, 25 de noviembre de 2014

Jerónimo de Mascarenhas

Jerónimo de Mascarenhas.Grabado calcográfico
al buril por Pedro de Villafranca Malagón. 
Madrid, 1649 (27,5x18,6 cm).
Col. particular (Barcelona).

Durante este mes de noviembre, la península ibérica ha perdido dos importantes personajes netamente orteguianos ya que la vida de ambos obedeció a la auténtica concepción de la aristocracia definida por el autor de La rebelión de las masas.

Por un lado, a Dª. María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, XVIII duquesa de Alba de Tormes, de quien ya se ha dicho todo o casi todo y, del otro lado de la raya, a D. Fernando José Fernandes Costa Mascarenhas, XI marqués de Fronteira.

De Doña Cayetana solo recordaremos su parte de ascendencia portuguesa ya que su apellido materno Silva desciende directamente de Ruy Gomes da Silva, príncipe de Éboli. 

De D. Fernando Mascarenhas, mecenas de la cultura y las artes a través de su Fundação das Casas de Fronteira e Alorna, es obligado recordar que deja un legado histórico-artístico ejemplarmente conservado y que descendía de un noble linaje al que también perteneció Doña Leonor de Mascarenhas, aya de Felipe II.


Estanque del palacio Fronteira. Santo Domingos de Bemfica. Lisboa.

Pero queremos fijarnos en un ilustre y curioso antepasado de D. Fernando cuya vida estuvo muy relacionada con la corte madrileña de Felipe IV: Jerónimo de Mascarenhas.

Jerónimo de Mascarenhas (Lisboa, 1611 - Segovia, 1672), eclesiástico y escritor portugués, fue el sexto hijo de Jorge de Mascarenhas, marqués de Montalvão y primer virrey del Brasil, y de Francisca de Vilhena. Se doctoró en teología por la universidad de Coímbra.


Era canónigo de la catedral de esta ciudad cuando el 1 de octubre de 1640 se produjeron en Portugal las revueltas con las que comenzó el proceso de su independencia de España. Jerónimo de Mascareñas, como muchos otros nobles portugueses, tomó el partido hispanófilo contrario a su país, al no reconocer al nuevo Rey D. João IV. Por ese motivo tuvo que exiliarse en Madrid donde fue muy bien recibido y ampliamente recompensado por su posición política con una completa carrera eclesiástica y cortesana.

Fue nombrado caballero, definidor general de la orden de Calatrava, sumiller de cortina de Felipe IV (
eclesiástico destinado en palacio para asistir a los reyes cuando iban a la capilla, correr la cortina del camón o tribuna, y bendecir la mesa real en ausencia del capellán y del procapellán mayor de palacio), miembro del Consejo de Órdenes y del Consejo de Portugal

Al ser propuesto para obispo de Leiria y gran prior de Guimarães no pudo tomar posesión de ninguno de estos cargos ni disfrutar de sus rentas por la tensa situación política existente entre ambos países.

Después de las capitulaciones matrimoniales de Felipe IV con su sobrina doña Mariana de Austria en abril de 1647, Jerónimo de Mascarenhas fue nombrado capellán mayor y limosnero mayor de la casa de la futura reina, y en calidad de tal formó parte de la numerosa delegación que salió de Madrid en noviembre de 1648 para recoger a la novia en Viena y traerla a Madrid en octubre de 1649.




Más adelante ejerció también como tutor del futuro Carlos II y después de la muerte de Felipe IV, doña Mariana le recompensó presentándolo en diciembre de 1667 para el obispado de Segovia, siendo nombrado obispo por Clemente IX en abril de 1668. Murió en esa ciudad el Jueves Santo de 1672, en cuya catedral está enterrado. Hay que señalar que en la colección de retratos de obispos de Segovia no figura el suyo.

Dejó escritas varias obras, casi todas en castellano, la mayor parte de las cuales permanecen inéditas, llegando a publicar en portugués un breve opúsculo de época juvenil fechado en Lisboa en 1640.

Los escritos que pudo ver impresos son siete y se editaron en Madrid entre 1650 y 1665. Dos de ellos son relaciones de viajes o de campañas militares, otros tres son estudios históricos o jurídicos relacionados con la orden de Calatrava y los otros dos son hagiografías.

Esta discreta producción editorial no debe empañar su enorme tarea de escritor con trabajos en los campos de la crónica, las relaciones, la genealogía y la biografía.

Una parte de estos títulos se conservan en forma manuscrita en la Biblioteca Nacional de Madrid, procedentes de la Biblioteca del Duque de Uceda, la cual fue confiscada a su propietario por Felipe V en 1717. 

Algunos de estos trabajos han sido publicados en época moderna, pero el grueso de los mismos permanece inédito. El fondo Mascarenhas de la Biblioteca Nacional comprende además un conjunto de manuscritos recopilatorios o de varios, compuesta por 51 gruesos volúmenes que configuran una monumental y enciclopédica recopilación de sucesos varios desde el año 1000 hasta el de 1669.

La personalidad de Mascarenhas se nos presenta como la de un gran bibliófilo o incluso como la de un esforzado grafómano que cultivó
 unos temas y unas curiosidades muy propias de su tiempo pero que hoy nos resultan muy poco atractivos, por lo que su figura como erudito e historiador aún espera un estudio detallado de su compleja producción literaria e intelectual.






BIBLIOGRAFÍA


Jerónimo de Mascarenhas retratado por Pedro de Villafranca. Bonaventura Bassegoda i Hugas. Universitat Autònoma de Barcelona. Departament d’Art, 1996. 08193 Bellaterra (Barcelona).


Recuerdos portugueses en Madrid. José María Sanz García. Instituto de Estudios Madrileños. 1992.