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viernes, 1 de junio de 2018

Diálogos con José Saramago

Al igual que en el anterior post con ocasión de la Feria del Libro 2018, el próximo lunes 4 de junio, a las 19 horas, se presenta en la Biblioteca Eugenio Trías el libro " Diálogos con José Saramago" escrito por Carlos Reis y editado por La Umbría y La Solana.

En el acto, organizado por la editorial La Umbría y la Solana y el Centro de Língua Portuguesa del Instituto Camões en Madrid, intervendrán Darío Villanueva (director de la Real Academia Española), Tomás Albaladejo (catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, UAM), Carlos Reis (autor del libro y catedrático de la Universidad de Coimbra), Pilar del Río (periodista) y Filipa Maria Valido-Viegas de Paula-Soares (Instituto Camões/UAM) como moderadora.

La presentación promete estar a la altura del Nobel al que hace referencia el título del libro, no sólo por el prestigio de su autor, que viene de Coimbra para hablarnos de él, sino por el importante elenco de intervinientes que estarán en la mesa redonda moderada por Filipa Soares, coordinadora de Educación de la Embajada de Portugal en Madrid.

¡Para no perderse!

domingo, 27 de mayo de 2018

Recopilación de Pessoa inédito en España en la Feria del Libro 2018


Con ocasión de la Feria del Libro 2018, el próximo martes 29 de mayo, a las 19 horas, se presenta en la Biblioteca Eugenio Trías una recopilación inédita en España sobre Fernando Pessoa con el inquietante título "Sobre el fascismo, la Dictadura militar y Salazar".

El libro está traducido por Antonio Jiménez Morato sobre la edición portuguesa de José Barreto publicada en 2015 por Tinta da China

En el acto, organizado por la editorial La Umbría y la Solana y el Centro de Língua Portuguesa del Instituto Camões en Madrid, intervendrán João Fernandes (Subdirector artístico del MNCARS), Juan Marques (crítico) y Filipa Maria Valido-Viegas de Paula-Soares (Instituto Camões/UAM) como moderadora. 

La mesa coloquio nos introducirá en esta recopilación de frases y textos pessoanos relacionados con el fascismo, la Dictadura militar y Salazar, contexto histórico en el que se desarrolló el final de su obra hasta el año de su muerte en 1935. A través de la recopilación de estos textos veremos la evolución de su pensamiento sobre estos temas.

lunes, 4 de abril de 2016

Carambola luso-cervantina

Supuesto retrato de Cervantes atribuido a Juan de Jáuregui


Con motivo del cuatrocientos aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes  (Alcalá de Henares, 29 de septiembre de 1547 – Madrid, 22 de abril de 1616) nos acercamos a la gran exposición conmemorativa dedicada al autor de El Quijote titulada "Miguel de Cervantes: de la vida al mito (1616-2016)".

Entre los muchos documentos esclarecedores que se exponen para conocer mejor su vida encontramos un elogio de la ciudad de Lisboa, incluido en su obra póstuma del Persiles. El contexto del relato hay que situarlo cuando Cervantes sigue los pasos de Felipe II hacia Lisboa, desde la primavera de 1581 a la de 1583, donde el rey habría de ceñirse la corona lusa. Allí encaminará sus pasos, sus ilusiones y pretensiones de una merced.

Dice así el certero elogio:
-Agora sabrás, bárbara mía, del modo que has de servir a Dios, con otra relación más copiosa, aunque no diferente, de la que yo te he hecho; agora verás los ricos templos en que es adorado; verás juntamente las católicas ceremonias con que se sirve, y notarás cómo la caridad cristiana está en su punto. Aquí, en esta ciudad, verás cómo son verdugos de la enfermedad muchos hospitales que la destruyen, y el que en ellos pierde la vida, envuelto en la eficacia de infinitas indulgencias, gana la del cielo. Aquí el amor y la honestidad se dan las manos, y se pasean juntos, la cortesía no deja que se le llegue la arrogancia, y la braveza no consiente que se le acerque la cobardía. Todos sus moradores son agradables, son corteses, son liberales y son enamorados, porque son discretos. La ciudad es la mayor de Europa y la de mayores tratos; en ella se descargan las riquezas del Oriente, y desde ella se reparten por el universo; su puerto es capaz, no solo de naves que se puedan reducir a número, sino de selvas movibles de árboles que los de las naves forman; la hermosura de las mujeres admira y enamora; la bizarría de los hombres pasma, como ellos dicen; finalmente, esta es la tierra que da al cielo santo y copiosísimo tributo. (Capítulo I, del libro III)

En estos días también se habla mucho de la madrileña Plaza de España, de su futura remodelación y el incierto destino del monumento a Cervantes si es, finalmente, confiado al juicio de una participación ciudadana mal concebida.



El monumento de la plaza de España a Miguel de Cervantes tiene su frente oeste o principal orientado hacia la Cuesta de San Vicente y forma un conjunto con la fuente mural adosada a la cara oriental del grupo escultórico, Fue fruto de un concurso que ganaron los arquitectos Rafael Martínez Zapatero y Pedro Muguruza Otaño y el escultor Lorenzo Coullaut Valera, iniciándose las obras en 1925 y concluyéndose provisionalmente en 1930 (con exclusión de algunos elementos y la posterior adición de otros en las décadas de los cincuenta y sesenta).

Complementa el conjunto una fuente monumental adosada a su frente posterior y oriental, de carácter mural, frente al Edificio España. Es reconocida como Fuente del Idioma Castellano por las simbólicas y directas alusiones a la Literatura y al Lenguaje, lo que refuerza la relación con el monumento al escritor, cuyas obras fueron las principales divulgadoras del idioma castellano y, por extensión, del español. 



La fuente está ornamentada con diversos motivos arquitectónicos y escultóricos, una figura femenina en la cúspide y dos alegorías masculinas en las orejas del hastial.

La figura femenina es la alegoría sedente de la Literatura, que preside todo el conjunto de la fuente desde su coronación en el eje de la misma. Peinada, vestida y adornada según los usos de la época como una mujer de la aristocracia o la realeza, se sienta en una suerte de trono de líneas geométricas neorrenacentistas y apoya sus pies en un cojín con borlas sobre un basamento curvo. Mientras la mano derecha apoya en su regazo, la izquierda sostiene un libro abierto.

Las figuras laterales representan las alegorías masculinas de los dos rasgos más característicos de lo español en tiempos cervantinos: el Misticismo a la izquierda y el Valor Militar a la derecha. Ambas figuras están desnudas, aunque la militar lleva, cual representación de Marte, un casco y un escudo, y a los pies, figuraciones frutales.

Pero la carambola luso-cervantina se produce en esta figura femenina alegórica de la Literatura.

Si Miguel de Cervantes quedó fascinado con la ciudad de Lisboa y sus damas, llegando a decir "Para galas Milán, para amores Lusitania", resulta tremendamente curiosa la elección, en época contemporánea, de una dama portuguesa para representar la alegoría de la Literatura, empleando como modelo iconográfico el de la emperatriz Isabel de Portugal y su imagen más fiel, creada al alimón entre el emperador Carlos y Tiziano.





No hemos encontrado más documentación sobre la elección de la emperatriz Isabel de Portugal como modelo de esta alegoría que pueda arrojar algo de luz sobre el asunto. Nos quedamos con el modelo de virtudes que representa esta dama y con la historia de amor real protagonizada por la pareja imperial como posible fuente de inspiración literaria en época cervantina.



Fuentes:

monumentamadrid

Museo del Prado

jueves, 15 de octubre de 2015

Fernanda de Castro


Fernanda de Castro, Lisboa c. 1942
Foto: Cecil Beaton

Su nombre figura entre los que componen el libro de Paulo Marques "15 Portugueses Ilustres", viaje a lo largo de todo el siglo XX abordando la vida de quince grandes personalidades portuguesas y sus importantes contribuciones en áreas como la literatura, la educación, la cultura, el arte y la política.

Ellos son: Amália Rodrigues, Miguel Torga, Maria Lamas, Sidónio Pais, Fernanda de Castro, António Botto, D. Amélia de Orleães, Francisco Sá Carneiro, Maria de Lourdes Pintasilgo, Tomás Alcaide, Elina Guimarães, José Régio, Maria Matos, Irene Lisboa y Álvaro Cunhal.

Pero, ¿Por qué traemos este personaje a nuestras páginas? 
Pues todo empezó con esta preciosa fotografía...



Almada con un grupo de amigos portugueses en su Oldsmobile frente 
 al edificio Adriática. Gran Vía esquina plaza del Callao, c. 1927.


"Ir a España en un coupé descapotable, damas atrás y caballeros delante era un paseo al que no te podías negar. Sin complicadas normas de tráfico, ni pesadas colas, se llegaba a Madrid con este aspecto tan fino y alegre. ¡A posar para la fotografía! 
Delante, de pié, está el maestro Almada Negreiros que para estas cosas nunca decía que no. La tercera señora, contando desde la izquierda, es doña Fernanda de Castro".
F. de C.


Fernanda de Castro y José Almada Negreiros



Su figura nos interesa especialmente porque está estrechamente ligada a otros personajes que nos sedujeron con anterioridad, ahora entrecruzados y que, como ella misma, tuvieron alguna relación con Madrid:

1º. Su marido, el periodista, escritor y político António Ferro. El hijo de ambos es el conocido filósofo y autor del iniciático Portugal, razão e misterio António Quadros, que tanto nos ha hecho amar y soñar Portugal.

2º. El admirado maestro Almada Negreiros, quien hacía parte de su círculo de amigos de juventud.

Y ¿Quién fue esta mujer?


Fernanda de Castro (Lisboa, 8 de diciembre de 1900 - Lisboa, 19 de diciembre de 1994) escribió poesía, novela, teatro y una introducción a la botánica. Tradujo a Rainer María Rilke, Katherine Mansfield, Pirandello, Ionesco, Valéry Larbaud, Sófocles, Henri Duveruois y a Maurice Maeterlinck, entre otros. Colaboró en diversas publicaciones periódicas como el Diário Popular y en las revistas Arte Peninsular, Panorama, Ilustração Portuguesa y Portugal Feminino, entre otras.


Se inició a la vida literaria a los 19 años, con la publicación del libro de poesía AnteManhã. Ese  mismo año (1919) gana el Primer Premio en el concurso de Teatro Nacional con la pieza Náufragos.

En 1922 participó en la Semana de Arte Moderna de São Paulo y gana la admiración y amistad de Tarcíla do Amaral, Anita Malffati y Owsvald de Andrade, entre muchos otros.   Con la novela Maria da Lua (1945) fue la primera mujer en ganar el premio Ricardo Malheiros de la Academia de Ciências de Lisboa. En 1969 le conceden el Prémio Nacional de Poesia.



Obra poética:

1919 - Antemanhã
1921 - Danças de Roda
1924 - Cidade em Flor
1928 - Jardim
1941 - Daquém e Dalém Alma
1952 - Exílio
1955 - Asa no Espaço
1962 - A Ilha da Grande Solidão
1966 - África Raiz
1969 - Poesia I e II
1989 - Urgente

Novela:

1928 - O Veneno do Sol
1945 - Maria da Lua
                        1948 - Sorte
                        1956 - Raiz Funda
                        1973 - Fontebela

Teatro:

1920 - Náufragos (Peça representada em 1924)
1930 - Nova Escola de Maridos
1943 - A Pedra do Lago (Estreada em tradução romena, por Mircea Eliade, no Teatro Nacional de Bucareste em 1942 e no Teatro da Trindade em 1943)
1961 - A espada de cristal (Peça representada no Teatro Nacional                                      D. Maria II)
                                   Coulisses (inédito, em françês)
                                   Mãe Dolorosa (representada na RTP)
                                   Os cães não mordem (obra póstuma)



  Cine:
  Rapsódia Portuguesa (1959), realizado por João Mendes   (En competición en el Festival de Cannes)


  Publicaciones periódicas que dirigió:
  Revista Bem Viver (1953-1954)





Actualmente su nieto, António Quadros Ferro, mantiene viva la memoria de su abuela a través de un magnífico blog.

Rita Ferro, otra de sus nietas, destaca estas curiosidades menos conocidas sobre su abuela:

Fue la primera mujer, entre otras tres, en sacarse el carnet de conducir en Portugal; autora de un libro de botánica titulado La vida maravillosa de las plantas; creadora y directora de la Asociación de Parques infantiles; autora de un libro de culinaria titulado Cien recetas sin carne, bajo el pseudónimo de  Teresa Diniz, para paliar las dificultades de abastecimiento provocadas por la guerra; tejedora de alfombras de Arraiolos; organizadora del I y II Festivales de Algarve en el castillo de Ofir; decoró los primeros 40 apartamentos de Vilamoura, en Algarve; escribió letras para cine, canción y fado, argumentos para cine y ballet; compuso música; sus libros "Mariazinha em África" y las nuevas "Aventuras de Mariazinha" hicieron las delicias de una generación pero después fueron considerados colonialistas; sus memorias en dos volúmenes fuero considerados "best sellers" en la época; quedó postrada en la cama durante 13 años recibiendo por igual a sus amigos entre flores y un piano; daba un té los jueves donde se jugaba al Trivial y se irritaba cuando no acertaba, Amália aparecía con frecuencia; escribió 4 libros después de enfermar y una novela de 400 páginas hecha al dictado, después de quedar ciega; envió dos días antes de morir, a los 94 años, dos propuestas de programas para la TVI; durante la guerra, tanto ella como mi abuelo arreglaron decenas de pasaportes para judíos huidos, acogiendo algunos de ellos en casa. 

Lisboa tiene un jardín con su nombre. 


Oleo de Sarah Afonso* para la portada de
Ao Fim da Memória - Memórias (1906-1939)

(*) La pintora Sarah Afonso fue la mujer del maestro José Almada Negreiros.

FUENTES:
António Quadros Ferro
Rita Ferro

AGRADECIMIENTOS:
A Teresa Sánchez Lázaro, por sus valiosas aportaciones documentales para poder redactar este post.

DISCULPAS A TODOS LOS SEGUIDORES:
Nuevas obligaciones laborales nos impiden publicar entradas con la misma frecuencia con la que veníamos haciéndolo y estábamos acostumbrados. Esto sólo quiere decir que seguiremos publicando y estando en contacto pero algo más espaciadamente. Muchas gracias.

martes, 17 de marzo de 2015

Isabel Freire


Hoy cerramos la serie dedicada a Damas de compañía de infantas de Portugal, reinas de Castilla o de España con un personaje muy enraizado en la lírica española, musa y amor platónico del poeta Garcilaso de la Vega: Isabel Freire.


Fragmento de retrato 
idealizado de Isabel Freire 
por C. F. Cowper. 1905.
Isabel Freire (Beja, Portugal c. 1507 - Toro c. 1536), inspiró los personajes de las pastoras Galatea y Elisa de la Égloga I de Garcilaso de la Vega, fue musa de casi toda su obra y amor platónico. Considerada por toda una tradición crítica y en palabras de Antonio Prieto como el gran latido de la poesía garcilasiana.

Hija de Bernardim de Almeida y de Guiomar Freire de Andrade pertenecía, por parte paterna, a la casa de los condes de Abrantes, descendientes de la Casa Real portuguesa. Otro autor recoge un antiguo testimonio que la emparenta con los duques de Braganza.


Isabel Freire era una de las jóvenes damas que acompañaba a la infanta Isabel de Avis y Trastámara en la corte portuguesa de Évora. Debía de ser una joven bellísima, pues también inspiró al poeta portugués Francisco Sá de Miranda y una de las damas más queridas por la infanta, quien afirmó que sólo vendría a España a casarse si podía traer con ella a Isabel Freire.


Garcilaso de la Vega, por su parte, era de familia noble toledana, había tenido una esmerada educación en la corte y era miembro de la guardia real del emperador cuando conoció a la joven dama portuguesa. Hacía sólo un año que se había casado con Elena de Zúñiga...


Supuesto retrato de Garcilaso de la 
Vega. Museo de Kassel (Alemania). 
Era el prototipo de cortesano renacentista: culto, elegante, apuesto y conquistador. En Toledo se había enamorado siendo muy joven de Guiomar Carrillo de Toledo y fruto de esta relación nacería un niño. En 1520 entró a formar parte de la guardia real del emperador Carlos V y en 1525 se casó con Elena de Zúñiga, dama de doña Leonor de Austria con quien tendría varios hijos y a quien nunca amó.

Un año antes, tras disolverse el ejército español al terminar el asedio de Fuenterrabia, viajó a Portugal a visitar a su hermano mayor, Pedro Laso, desterrado por el emperador a la corte de D. João III de Portugal por su intervención en la revuelta comunera (1520-1522). Pedro se había casado con la también dama de la infanta Isabel, Beatriz de Sá y, cómo no, también se tiene noticia del amor platónico del poeta por su cuñada Beatriz

Sería en la corte de Évora, al visitar Garcilaso a su hermano en 1524, donde el poeta y su musa Isabel se pudieron conocer.

En 1526, Isabel Freire acompañó a la infanta de Portugal hasta Castilla para las bodas reales con el emperador en Sevilla. Durante la posterior luna de miel granadina, de seis meses de duración, se formó una brillante corte renacentista, con el músico Antonio de Cabezón y el poeta Garcilaso de la Vega entre otros artistas. Fue entonces cuando el poeta tuvo oportunidad de tratar más a Isabel y de enamorarse de ella sin remedio. 

La relación amorosa entre ambos está envuelta en el misterio y ha sido puesta en tela de juicio muchas veces. Indudablemente hubo algún tipo de relación, ya que coincidieron en la corte de Carlos V e Isabel de Portugal en varias ocasiones. Sin duda, ella fue la musa inspiradora de sus poemas, como cuando la describe: (...) su modo de andar alegre, su meneo, su contoneo; venía a ser anuncio de otras delicias de la carne.


Retrato del emperador Carlos V e Isabel de Portugal.
 Copia que Rubens realizó en 1628 del original de
Tiziano desaparecido
en el incendio del Alcázar en
 1734. Colección Casa de Alba.
Después de Granada, la corte itinerante pasa por Valladolid, Palencia y Burgos hasta que, en febrero de 1528, se traslada a Madrid convocados por las Cortes generales. Entre octubre de 1528 y marzo de 1529 un nuevo traslado les lleva a Toledo donde Isabel Freire contrae matrimonio finalmente con D. Antonio de Fonseca (acaso (...) ese que de mí s’está reyendo, Égloga I, v. 180), regidor de Toledo (como el propio Garcilaso) y Toro, futuro señor de Villanueva de Cañedo y heredero del mayorazgo fundado por su abuelo Alonso de Fonseca, obispo de Ávila, Cuenca y Osma.

El despecho que Garcilaso siente por la boda de su amada se puede comprobar en su primera etapa de poesía castellana de cancionero, como en la Copla II del manuscrito 17.969 de la Biblioteca Nacional de Madrid, titulada Canción, habiéndose casado su dama, cuyo epígrafe dice: A doña Isabel Freire, porque casó con un hombre fuera de su condición.

El matrimonio Fonseca-Freire se establece en Toro, ciudad donde Antonio de Fonseca, conocido como el Gordo, ("
un hombre gordo y romo en amores y ambiciones") formaba parte de las elites del poder local. Isabel Freire dio a luz, al menos, a tres hijos: Alonso de Fonseca, que casará con Juana Enríquez, de quienes descienden los titulares del condado de Villanueva de Cañedo; Catalina de Fonseca, que casó con Pedro Enríquez; y Guiomar de Fonseca, monja en el monasterio de Sancti Spiritus, de Toro.

Desde Menéndez Pelayo, la relación entre  Garcilaso  e Isabel Freire ha sido defendida con unanimidad desde conocidas interpretaciones biográficas de la obra el poeta, como las de Rafael Lapesa Ángel Valbuena PratAntonio Prieto llega a reordenar su obra  defendiendo la tesis de que buena parte de esos poemas forman un Canzionere al estilo de Petrarca, a través del cual Garcilaso quiere elaborar una imago vitae de su amada Isabel Freire.


El Soneto V, uno de los más bellos de su segunda etapa petrarquista dedicados a su dama portuguesa, dice así: 


Escrito'stá en mi alma vuestro gesto
y cuanto yo escribir de vos deseo:
vos sola lo escribistes; yo lo leo
tan solo que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto,
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma mismo os quiero;

Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.


Es probable que Isabel Freire muriera prematuramente tras el tercer o cuarto parto
 (¡Oh tela delicada, / antes de tiempo dada / a los agudos filos de la muerte!, Égloga I, vv. 260-262). Fue enterrada en la capilla familiar de los Fonseca en el toresano monasterio de San Ildefonso, entre 1534 y 1537.


Al tener noticia de la muerte de Isabel, Garcilaso regresa a Nápoles en mayo de 1534 y comienza a escribir la famosa Égloga I, narración lírica de su fallida historia de amor.



Con sus tres Églogas se inicia la tercera etapa clasicista o napolitana de la obra de Garcilaso, reconocible por la mayor influencia de Virgilio y de los poetas italianos del Renacimiento. 

La Égloga I es una versión poética de su historia amorosa con Isabel Freire. Dos pastores, Salicio y Nemoroso, cantan sus penas de amor en un paisaje bucólico conmovidos por su tristeza. Salicio lamenta los desdenes de Galatea y Nemoroso llora la muerte de su amada Elisa. Garcilaso expresó a través de estos dos pastores dos momentos distintos de su relación imposible con Isabe
l.

Además de poeta, Garcilaso era soldado del emperador y por eso murió como tal, al ser herido durante la retirada del cerco de Marsella en Le Muy (Provenza), muriendo finalmente en Niza (Saboya) en 1536. Se dice que por fin había olvidado a Isabel y había vuelto a encontrar el amor en una dama napolitana...


Efigie sepulcral de Garcilaso en la iglesia de San Pedro Mártir (Toledo).
La más verídica representación de cuantas existen del poeta.



FUENTES:
Centro virtual Cervantes. 500 años de Garcilaso.
Los jardines de Babel.
La web de Garcilaso




P.D. 
La serie Damas de compañía de infantas de Portugal, reinas de Castilla o de España nos ha dado a conocer personajes femeninos de todo tipo: unas ejemplares como santa Beatriz da Silva y otras menos santas como Guiomar de Castro, pasando por Leonor de MascarenhasLeonor de CastroÁngela de Acevedo, meninas con ascendencia portuguesa como María Agustina Sarmiento de Sotomayor y Alencastre y también varones como el menino de Felipe II Ruy Gomes da Silva, príncipe de Éboli.
No están todas las que fueron, porque es fácil imaginar a Bárbara de Braganza, en su ilustrada corte, rodeada de cultas damas de compañía lusas con quien compartir idioma e inquietudes artísticas e intelectuales. 
No ocurriría así en la austera época de posguerra que le tocó vivir a María Isabel de Braganza, quien sólo pudo estar acompañada  por su hermana pequeña y buena consejera María Francisca.

martes, 2 de diciembre de 2014

Lídia Jorge




La escritora portuguesa Lídia Jorge ha obtenido el pasado 26 de noviembre el Premio Luso-Español de Arte y Cultura 2014. El galardón le ha sido concedido por unanimidad 
por crear una relación y vínculo de unión entre Portugal y España a través de su contribución al conocimiento mutuo de la literatura de ambos países, y por el valor de su trabajo literario que aborda las cuestiones fundamentales de nuestro tiempo.
El Premio Luso-Español de Arte y Cultura, atribuído por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes de España y por la Secretaría de Estado de Cultura de Portugal, fue creado en 2006 con carácter bianual para premiar la obra de un creador en el ámbito del arte y la cultura en cualquiera de sus manifestaciones e incrementar la comunicación y cooperación cultural entre España y Portugal. El premio reconoce contribuciones significativas al reforzamiento de los lazos entre los dos países y un mayor conocimiento recíproco de la creación en sus distintas facetas. El premio está dotado con 75.000€.

Lídia Jorge (Boliqueime, Portugal, 1946) se licenció en Filología Románica por la Universidad de Lisboa y fue profesora de Enseñanza Secundaria, impartiendo clase en Angola y Mozambique, durante el último período de la guerra colonial portuguesa.

La publicación de su primera novela O Dia dos Prodígios (1980) fue todo un acontecimiento en un periodo en el que se inauguraba una nueva etapa en la Literatura Portuguesa. Después le siguieron las novela O Cais das Merendas (1982) y Notícia da Cidade Silvestre (1984; Noticia de la ciudad silvestre, 1990), distinguidas con el Premio Literario Municipio de Lisboa.

Pero fue A Costa dos Murmúrios (1988; La costa de los murmullos, 1990), libro que refleja la experiencia colonial pasada en África, con el que la autora confirmó su destacado lugar en el panorama de las letras portuguesas.

Tras las novelas A Última Dona (1992) y O Jardim sem Limites (1995; El jardín sin límites, 2001), siguió O Vale da Paixão (1998; El fugitivo que dibujaba pájaros, 2001), libro galardonado con cinco importantes premios. La novela O Vento Assobiando nas Gruas (2002) mereció dos premios más.

Lidia Jorge ha publicado dos antologías de cuentos, Marido e Outros Contos (1997) y O Belo Adormecido (2003); además de las publicaciones independientes A Instrumentalina (1992) y O Conto do Nadador (1992). Su obra de teatro A maçom fue llevada a escena en el Teatro Nacional Dona Maria II, en 1997.

En 2006, la autora fue distinguida en Alemania con la primera edición del «Premio Internacional de Literatura Albatroz» de la Fundación Günter Grass, por el conjunto de su obra.


La novela A Costa dos Murmúrios fue adaptada al cine en 2004 por Margarida Cardoso.

Su última novela es Combateremos a Sombra, presentada el 22 de marzo de 2007 en la Casa Fernando Pessoa de Lisboa.

En esta edición el jurado, 
designado de entre personalidades de reconocido mérito cultural por los departamentos gubernamentales responsables de la política cultural en cada uno de los países, ha estado compuesto por los españoles Trinidad Nogales Basarrate (consejera de Educación y Cultura de Extremadura), Antonio Sáez (profesor de Literatura de la Universidad de Evora, Portugal) y Helena Pimenta (directora de la Compañía Nacional de Teatro Clásico); y por los portugueses José A. Bragança de Miranda (profesor de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nova de Lisboa), Patricia Reis (periodista y escritora) e Inés Pedrosa (escritora) que también ha actuado como presidenta del jurado.

Los galardonados en las ediciones anteriores han sido:

2006: Jose Bento (poeta y traductor) de nacionalidad portuguesa.
2008: Perfecto Cuadrado (profesor y escritor) de nacionalidad española.
2010: Álvaro Siza Vieira (arquitecto) de nacionalidad portuguesa.
2012: Carlos Saura (cineasta) de nacionalidad española.


Os dejo con la película La costa de los Murmullos, inquietante y diferente donde las halla, donde la experiencia colonial, su moderna arquitectura y su atmósfera africana lo envuelven todo, desde el texto de Lidia Jorge hasta el sonido ambiente y la luz de la cámara de Margarida Cardoso. 





FUENTES:
EPE Espanha/Andorra
Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
YouTube

martes, 25 de noviembre de 2014

Jerónimo de Mascarenhas

Jerónimo de Mascarenhas.Grabado calcográfico
al buril por Pedro de Villafranca Malagón. 
Madrid, 1649 (27,5x18,6 cm).
Col. particular (Barcelona).

Durante este mes de noviembre, la península ibérica ha perdido dos importantes personajes netamente orteguianos ya que la vida de ambos obedeció a la auténtica concepción de la aristocracia definida por el autor de La rebelión de las masas.

Por un lado, a Dª. María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, XVIII duquesa de Alba de Tormes, de quien ya se ha dicho todo o casi todo y, del otro lado de la raya, a D. Fernando José Fernandes Costa Mascarenhas, XI marqués de Fronteira.

De Doña Cayetana solo recordaremos su parte de ascendencia portuguesa ya que su apellido materno Silva desciende directamente de Ruy Gomes da Silva, príncipe de Éboli. 

De D. Fernando Mascarenhas, mecenas de la cultura y las artes a través de su Fundação das Casas de Fronteira e Alorna, es obligado recordar que deja un legado histórico-artístico ejemplarmente conservado y que descendía de un noble linaje al que también perteneció Doña Leonor de Mascarenhas, aya de Felipe II.


Estanque del palacio Fronteira. Santo Domingos de Bemfica. Lisboa.

Pero queremos fijarnos en un ilustre y curioso antepasado de D. Fernando cuya vida estuvo muy relacionada con la corte madrileña de Felipe IV: Jerónimo de Mascarenhas.

Jerónimo de Mascarenhas (Lisboa, 1611 - Segovia, 1672), eclesiástico y escritor portugués, fue el sexto hijo de Jorge de Mascarenhas, marqués de Montalvão y primer virrey del Brasil, y de Francisca de Vilhena. Se doctoró en teología por la universidad de Coímbra.


Era canónigo de la catedral de esta ciudad cuando el 1 de octubre de 1640 se produjeron en Portugal las revueltas con las que comenzó el proceso de su independencia de España. Jerónimo de Mascareñas, como muchos otros nobles portugueses, tomó el partido hispanófilo contrario a su país, al no reconocer al nuevo Rey D. João IV. Por ese motivo tuvo que exiliarse en Madrid donde fue muy bien recibido y ampliamente recompensado por su posición política con una completa carrera eclesiástica y cortesana.

Fue nombrado caballero, definidor general de la orden de Calatrava, sumiller de cortina de Felipe IV (
eclesiástico destinado en palacio para asistir a los reyes cuando iban a la capilla, correr la cortina del camón o tribuna, y bendecir la mesa real en ausencia del capellán y del procapellán mayor de palacio), miembro del Consejo de Órdenes y del Consejo de Portugal

Al ser propuesto para obispo de Leiria y gran prior de Guimarães no pudo tomar posesión de ninguno de estos cargos ni disfrutar de sus rentas por la tensa situación política existente entre ambos países.

Después de las capitulaciones matrimoniales de Felipe IV con su sobrina doña Mariana de Austria en abril de 1647, Jerónimo de Mascarenhas fue nombrado capellán mayor y limosnero mayor de la casa de la futura reina, y en calidad de tal formó parte de la numerosa delegación que salió de Madrid en noviembre de 1648 para recoger a la novia en Viena y traerla a Madrid en octubre de 1649.




Más adelante ejerció también como tutor del futuro Carlos II y después de la muerte de Felipe IV, doña Mariana le recompensó presentándolo en diciembre de 1667 para el obispado de Segovia, siendo nombrado obispo por Clemente IX en abril de 1668. Murió en esa ciudad el Jueves Santo de 1672, en cuya catedral está enterrado. Hay que señalar que en la colección de retratos de obispos de Segovia no figura el suyo.

Dejó escritas varias obras, casi todas en castellano, la mayor parte de las cuales permanecen inéditas, llegando a publicar en portugués un breve opúsculo de época juvenil fechado en Lisboa en 1640.

Los escritos que pudo ver impresos son siete y se editaron en Madrid entre 1650 y 1665. Dos de ellos son relaciones de viajes o de campañas militares, otros tres son estudios históricos o jurídicos relacionados con la orden de Calatrava y los otros dos son hagiografías.

Esta discreta producción editorial no debe empañar su enorme tarea de escritor con trabajos en los campos de la crónica, las relaciones, la genealogía y la biografía.

Una parte de estos títulos se conservan en forma manuscrita en la Biblioteca Nacional de Madrid, procedentes de la Biblioteca del Duque de Uceda, la cual fue confiscada a su propietario por Felipe V en 1717. 

Algunos de estos trabajos han sido publicados en época moderna, pero el grueso de los mismos permanece inédito. El fondo Mascarenhas de la Biblioteca Nacional comprende además un conjunto de manuscritos recopilatorios o de varios, compuesta por 51 gruesos volúmenes que configuran una monumental y enciclopédica recopilación de sucesos varios desde el año 1000 hasta el de 1669.

La personalidad de Mascarenhas se nos presenta como la de un gran bibliófilo o incluso como la de un esforzado grafómano que cultivó
 unos temas y unas curiosidades muy propias de su tiempo pero que hoy nos resultan muy poco atractivos, por lo que su figura como erudito e historiador aún espera un estudio detallado de su compleja producción literaria e intelectual.






BIBLIOGRAFÍA


Jerónimo de Mascarenhas retratado por Pedro de Villafranca. Bonaventura Bassegoda i Hugas. Universitat Autònoma de Barcelona. Departament d’Art, 1996. 08193 Bellaterra (Barcelona).


Recuerdos portugueses en Madrid. José María Sanz García. Instituto de Estudios Madrileños. 1992.

martes, 11 de noviembre de 2014

Rodrigo Mendes Silva



Rodrigo Mendes Silva (Celorico da Beira, 1607 - Venecia, 1670), historiador, genealogista, geógrafo y escritor portugués de expresión bilingüe portuguesa-castellana fue hijo de Henrique Mendes Silva y de Ana Guterres. Aprendió a leer y a escribir en romance, sin saber latín, griego ni hebreo. Hacia 1625, con diecisiete años, se casó en Celorico da Beira con una pariente lejana suya, Clara Gómez Feijo, para lo cual tuvo que pedir licencia al papa. 


En 1635 fue llamado por dos secretarios del Consejo de Portugal para trabajar en la Corte de Madrid, donde estuvo con su mujer entre 1635 y 1659, llegando a ser Cronista General de España y ministro del supremo Consejo de Castilla bajo el reinado de Felipe IV y la protección de Manuel Cortizos Villasante. 

Tuvo que abandonar sus cargos y todo lo que tenía, incluida una biblioteca valorada en 20.000 ducados, por resultar sospechoso a la Inquisición por judaizante, teniendo que emigrar a Italia donde finalmente moriría en Venecia. 



Su obra publicada en Madrid es amplísima, destacándose el Catálogo real genealógico de España, ediciones de 1637, 1639 y 1675; Población general de España, 1645; Engaños y desengaños del mundo, 1655; Parangón de los Cromueles de Inglaterra, 1657; Memorial de la antigua, y noble familia de los Gonzalez de Sepulveda, 1655; Ascendencia ilustre, gloriosos hechos y posteridad noble del famoso Nuño Alfonso, alcaide de la imperial ciudad de Toledo, 1648; Admirable vida, y heroycas virtudes de la esclarecida emperatriz María, 1655; Vida y hechos heroicos del gran Condestable de Portugal D. Nuno Alvarez Pereyra, 1640; Memorial de las casas del Villar Don Pardo, y Cañete, 1646; Compendio de las mas señaladas hazañas que obro el Capitan Alonso de Céspedes, 1647; Breve, curiosa, y aiustada noticia, de los ayos, y maestros, que hasta oy han tenido los Principes, Infantes, y otras personas reales de Castilla, 1654 y Le saete di Gionata scagliate a favor degli ebrei, publicada en Venecia en 1703.



Pero Rodrigo Mendes Silva nos interesa fundamentalmente por figurar entre quienes se empeñaron en darle a Madrid una antigüedad fabulosa y así en 1637, con treinta años de edad, publicó el Diálogo compendioso de la antigüedad y cosas memorables de la Noble y Coronada Villa de Madrid, y recibimiento que en ella hizo su Mageçtad Católica con la grandeza de su Corte a la Princesa de Cariñá, clarísima consorte del Serenísimo Príncipe Tomás, con sus Genealogías. 

Vale la pena transcribir algunos fragmentos del Diálogo en el Prado entre dos amigos, donde da datos de cuántos años hace de la fundación de la Villa, por quién, cómo y la razón de su nombre:
Es pues de saber, que esta muy antigua Villa de Madrid (...) fue fundada de este modo. (...). La fama de esta población, junto con la noticia que tenían de su fertilidad y riquezas, truxo a ella diferentes naciones, entre los cuales fue el príncipe Oçno Beanor, hijo del rey Tiberino de la Toscana, que hoy es Florencia, el que dio nombre al rio Tiber y de la reyna Manthu su mujer, que viendo tan acomodado el sitio pobló esta Villa llamándola Mantua, en memoria de su madre, dándole por armas un dragón, o sierpe, que era insignia de los griegos, de quien el descendía y assi esta Villa es mas antigua que Roma 127 años, porque fue fundada por los de la creación del mundo 3.081 y después del diluvio universal 1.425 y antes del nacimiento de Cristo 879 y Roma fue fundada año de 752 antes del nacimiento de Cristo que son los 127 años de una fundación a otra, que tengo dicho (...).
A continuación explicaba el escudo y armas de la Villa, con argumentos que hoy se tomarían por temerarios. Volvió en la Población General de España sobre el tema de la fundación de Madrid que Jerónimo de la Quintana remontó 878 años antes de Cristo y que a Rodrigo Mendes Silva le parecieron pocos, dando la fecha de 1.154. 

En 1656, el cartógrafo Pedro Teixeira rotuló en su famosa Topographia de la Villa de Madrid la leyenda MANTUA CARPETANORUM SIVE MATRITUM URBS REGIA, haciendo alusión al origen remoto de la Mantua de los Carpetanos, hecho tomado casi como dogma histórico de la época y mantenido hasta la llegada de la crítica racionalista del siglo XVIII.




BIBLIOGRAFÍA

Recuerdos portugueses en Madrid. José María Sanz García. Instituto de Estudios Madrileños. 1992.