Veníamos observándola desde que hace más de año y medio entró en el archivo de este blog. Poco a poco, incansable, comenzó a subir escalones en el ranking de las páginas más vistas que, permanentemente, encabezaban El Pastel de nata, en primer lugar y su propia pariente dinástica La emperatriz Isabel de Avis y Trastámara, en segundo lugar.
En nuestro segundo aniversario, ya nos hicimos eco de su particular carrera al adelantar a nuestros favoritos San Antonio, Bárbara de Braganza, el príncipe de Éboli y la fadista Carminho. Al mismo tiempo, su propia prima Isabel (madre de Isabel, la católica) iba también, usando la jerga del tour, chupando rueda y avanzando tras ella.
Nunca creímos que podría llegar el momento en que Doña Juana de Avís, reina de Castilla, adelantase en número de visitas a La emperatriz Isabel de Avís y Trastámara, pero ha ocurrido. ¿Es este hecho tema de reflexión? Creo que si, por varios motivos:
1º.- Su iconografía.
En realidad no existe una imagen fiable y contemporánea de Juana de Avis. Tampoco conocemos el origen y la fuente del retrato que habitualmente se viene utilizando para ella. Por otro lado, el blog Historia y Arte nos cuenta que en un precioso pueblo entre Valladolid y Salamanca, llamado Alaejos, hay una placita (cercana a los restos de un antiguo castillo que fue propiedad del arzobispo Fonseca) con un busto femenino y una placa que nos cuenta que en esa fortaleza estuvo presa Doña Juana de Avís entre 1.467 y 1.469.
En realidad no existe una imagen fiable y contemporánea de Juana de Avis. Tampoco conocemos el origen y la fuente del retrato que habitualmente se viene utilizando para ella. Por otro lado, el blog Historia y Arte nos cuenta que en un precioso pueblo entre Valladolid y Salamanca, llamado Alaejos, hay una placita (cercana a los restos de un antiguo castillo que fue propiedad del arzobispo Fonseca) con un busto femenino y una placa que nos cuenta que en esa fortaleza estuvo presa Doña Juana de Avís entre 1.467 y 1.469.
Si observamos bien en el busto, hay demasiadas coincidencias con el retrato póstumo que Tiziano hizo de la emperatriz Isabel, lo que nos hace pensar que se trata sólo de una aproximación mediante otro personaje familiar con 64 años de diferencia, un anacronismo.
En cambio, al prestar su imagen al personaje la guapa actriz Bárbara Lennie para la serie televisiva Isabel, adecuándose perfectamente a las descripciones literarias sobre la belleza de su cabello oscuro, piel muy blanca y rasgos finos, se ha conseguido "poner cara" al personaje, humanizándolo y acercándolo definitivamente al gran público.
2º.- Su leyenda.
Su historia oficial es excesivamente truculenta. La manera en que ha sido descrita por los cronistas reales la convierten, quizás, en la reina de Castilla más difamada por la Historia. Recordemos que era hija y hermana de reyes de Portugal, la casaron con su primo Enrique IV y fue madre de la princesa Juana la Beltraneja, madrileña, causa de la duda que recayó sobre su honradez y sobre la condición sexual del rey y que marcó definitivamente el destino de España. La guerra civil que las distintas facciones de la nobleza desataron por la sucesión al trono la llevó, tras una penosa existencia, a refugiarse con su hija en el viejo Alcázar de Madrid, ciudad que se mantuvo fiel a su causa y contra la de los reyes católicos. Allí murió el rey sin testamento que legitimase a su hija y Juana, ya cansada, decidió retirase a vivir al antiguo monasterio de San Francisco, donde murió con sólo treinta y seis años de edad. A mediados del siglo XVIII se demolió el monasterio gótico donde se encontraba su sepultura (citada ya en la Chorographía de Gaspar Barreiros) y sus huesos se perdieron para siempre ante la indiferencia general.
3º.- La revisión de la Historia.
Hay muchos capítulos de la Historia que, vistos a la distancia, se perciben cerrados "en falso". Y este es un claro ejemplo de ello. Cada vez hay más investigadores que demuestran documentalmente que el matrimonio real estaba siendo tratado de la prolongada infertilidad por el médico judío Samaya Lubel con técnicas de fertilización in vitro ya conocidas entonces. Este incompleto puzzle estaría corroborado por la crónica del viajante alemán Jerónimo Münzer, encajando las probables fechas de la concepción de la princesa Juana con los diferentes lugares de estancia de los reyes.
INTERPRETACIÓN PERSONAL
Juana e Isabel fueron dos reinas peninsulares, hijas y hermanas de reyes de Portugal, de madre aragonesa y castellano-aragonesa, respectivamente, a las que la Historia parece que tenía reservado, a priori, un destino absolutamente opuesto para cada una de ellas: el rechazo a la primera y la admiración a la segunda.
Mas allá del indudable poder que tiene la imagen (y más aún si es televisiva), el hecho de que Juana haya despertado finalmente en nuestras páginas mayor curiosidad que Isabel lo interpretamos como una muestra más del interés que actualmente suscita lo políticamente incorrecto sobre lo correcto, la heterodoxia sobre la ortodoxia, la transgresión sobre el orden (supuestamente) establecido y porque la historia de Juana de Avís, reina de Castilla desde 1455 hasta 1475, guste o no, debería estar en revisión.
PETICIÓN
Y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y dado que no existe ninguna inscripción que recuerde la memoria ni el lugar donde fue enterrada Doña Juana de Avis, la primera reina de Castilla que murió en Madrid, para dar inicio a la reparación de su memoria, solicitamos desde aquí al:
la instalación de una placa conmemorativa en algún lugar de la Real Basílica de San Francisco que repare este bochornoso, injusto y secular olvido.
Hay muchos capítulos de la Historia que, vistos a la distancia, se perciben cerrados "en falso". Y este es un claro ejemplo de ello. Cada vez hay más investigadores que demuestran documentalmente que el matrimonio real estaba siendo tratado de la prolongada infertilidad por el médico judío Samaya Lubel con técnicas de fertilización in vitro ya conocidas entonces. Este incompleto puzzle estaría corroborado por la crónica del viajante alemán Jerónimo Münzer, encajando las probables fechas de la concepción de la princesa Juana con los diferentes lugares de estancia de los reyes.
INTERPRETACIÓN PERSONAL
Juana e Isabel fueron dos reinas peninsulares, hijas y hermanas de reyes de Portugal, de madre aragonesa y castellano-aragonesa, respectivamente, a las que la Historia parece que tenía reservado, a priori, un destino absolutamente opuesto para cada una de ellas: el rechazo a la primera y la admiración a la segunda.
Mas allá del indudable poder que tiene la imagen (y más aún si es televisiva), el hecho de que Juana haya despertado finalmente en nuestras páginas mayor curiosidad que Isabel lo interpretamos como una muestra más del interés que actualmente suscita lo políticamente incorrecto sobre lo correcto, la heterodoxia sobre la ortodoxia, la transgresión sobre el orden (supuestamente) establecido y porque la historia de Juana de Avís, reina de Castilla desde 1455 hasta 1475, guste o no, debería estar en revisión.
PETICIÓN
Y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y dado que no existe ninguna inscripción que recuerde la memoria ni el lugar donde fue enterrada Doña Juana de Avis, la primera reina de Castilla que murió en Madrid, para dar inicio a la reparación de su memoria, solicitamos desde aquí al:
- Área de Gobierno de Las Artes, Deporte y Turismo del Ayuntamiento de Madrid
- Real Academia de la Historia
- Arzobispado de Madrid
- Obra Pía de los Santos Lugares de Jerusalén, del Ministerio de Asuntos Exteriores (titular de la Real Basílica de San Francisco el Grande)
















