lunes, 5 de noviembre de 2012

Los tapices de Pastrana

 
 



 
UN REPORTAJE A TODO COLOR


Los tapices de Pastrana son una espectacular serie de seis tapices flamencos del siglo XV, cuatro de los cuales miden cada uno 11 metros de largo por 4 de alto. Componen un reportaje a todo color sobre la conquista de las plazas del norte de África por Alfonso V de Portugal, que por estas hazañas recibió el sobrenombre de el africano.


Reflejan varias etapas de la toma de las ciudades de Arcila y Tánger por el monarca portugués junto a su hijo Don Juan, el príncipe perfecto, los nobles portugueses de la época y sus contrarios, los defensores de esas plazas. Estas son: Desembarco en Arcila (20 de agosto), Cerco de Arcila (24 de agosto), Toma de Arcila (24 de agosto) y Entrada en Tánger (28 de agosto).
 
 
 

 

INTERÉS HISTÓRICO

Los tapices fueron tejidos en seda y lana, casi con toda probabilidad, en los telares flamencos del prestigioso taller de Passchier Grenier en Tournai por encargo del mismo Alfonso V. Además, los cuatro paños son de gran interés histórico como documento de su época. En su parte superior muestran unas largas leyendas que explican las escenas, menos el cuarto tapiz, que ha perdido dicha parte. Se tejieron pocos años después de los hechos representados.

Se sabe muy poco de la procedencia de estos paños. Aunque no existen documentos que lo demuestren, las similitudes con otros tapices procedentes de este afamado taller flamenco apuntan en esa dirección.

Tampoco está clara la autoría de los cartones aunque se han atribuido al pintor de corte Nuno Gonçalves, autor de las seis fascinantes tablas góticas conocidas como Paneles de San Vicente, por la similitud que hay entre sus retratos y los que aparecen en los tapices.


Paneles de San Vicente. Nuno Gonçalves.
Museu de Arte Antiga. Lisboa

Fragmento de retratos en los paneles de San Vicente.


Que los tapices narrasen hechos históricos contemporáneos era algo muy insólito en esa época frente a la temática al uso limitada a escenas bíblicas y mitológicas, lo que convierte en excepcional esta serie. No sólo facilitan información sobre los personajes que aparecen representados, sino que también proporcionan datos de interés relativos a los uniformes y las armas de los portugueses y su flota retratados con extrema fidelidad. Nos muestran escenas bélicas donde aparecen soldados, armas, estandartes, combates, embarcaciones, ciudades y escudos y donde se reconocen claramente al rey Alfonso V y a su hijo el príncipe Don Juan.
 
 
 
 
 

Es incierta la forma en la que los paños llegaron a la Colegiata de Pastrana y existen varias hipótesis al respecto. Algunos piensan que formaron parte del botín español obtenido en la batalla de Toro del 1 de marzo de 1476, que enfrentó a los Reyes Católicos con Alfonso V -casado entonces con Juana la beltraneja- en la lucha por el trono español, o que se trata de un obsequio personal del monarca portugués al cardenal Mendoza como gesto de gratitud por su postura con los prisioneros lusos. Otros creen que el monarca portugués no los llegó a recibir nunca y que pasaron directamente al patrimonio de Felipe el Hermoso, duque de Borgoña, que los traería a España al aceptar la corona española en nombre de su esposa. A su muerte en 1506 serían vendidos en pública almoneda, quedándose con ellos el duque del Infantado.






 

El único dato que se conoce a ciencia cierta es la fecha en que fueron donados por el duque del Infantado a la Colegiata de Pastrana, iglesia elevada a esa categoría por el patrocinio de D. Rui Gomes da Silva, príncipe de Éboli y I duque de Pastrana. Está documentado que en 1628 se encuentran ya en el palacio de los duques del Infantado en Guadalajara y que en 1664 la familia Mendoza los cede a la Colegiata de Pastrana. Ahora, un equipo de investigación trata de establecer qué itinerario previo siguieron hasta figurar en la testamentaría del duque en 1630.
  



 
 
 
 
 
Por su extraordinaria calidad y estilo, los expertos afirman que fueron realizados, entre 1475 y 1480, bajo la dirección de Passchier Grenier, el más prestigioso marchante de arte de Tournai en la época: un solo tapiz de estas características costaba el precio de tres carabelas. Vencedores y vencidos quedan reflejados en actitudes ajenas al triunfalismo o a la humillación, sin exasperaciones ni merma de la dignidad.

 
 


Para los portugueses tienen el valor que aquí atribuimos al cuadro de Las Lanzas de Velázquez. Para la historia del arte son piezas únicas.
 




Olvidadas del mundo en la Colegiata de la Villa Ducal de Pastrana, a principios del siglo XX los historiadores de arte portugueses José de Figueiredo y Reynaldo dos Santos las volvieron a “encontrar” en Pastrana. El dictador Oliveira Salazar adquirió para el Estado portugués las copias que en tiempos de Manuel Azaña se habían encargado a la Fábrica Nacional de Tapices. Las reproducciones están hoy en el Palacio de los Duques de Bragança de Guimarães.









RESTAURACIÓN PREMIADA

Por iniciativa de la Fundación Carlos de Amberes , los tapices, pasto de las polillas, fueron restaurados por la Real Manufactura De Wit de Malinas en 2009. Durante 2010 fueron expuestos en el Museo de Arte e Historia de Bruselas, en el Palacio del Infantado de Guadalajara, en el Museu de Arte Antiga de Lisboa y en el Museo de Santa Cruz de Toledo. Se presentaron en las salas de la Fundación Carlos de Amberes de Madrid en 2011-motivo por el cual los traemos a estas páginas- para después viajar a Estados Unidos y mostrarse en la National Gallery de Washington, el Meadows Museum de Dallas, San Diego e Indianápolis.

 
 


El proceso de restauración de estas obras –conservación curativa, lo llaman los expertos– contó con el patrocinio del Fondo In Bev-Baillet Latour (que protege el patrimonio belga) y de la Fundación Caja Madrid, que aportaron 50.000 euros cada una para la empresa, que tuvo un coste total de 150.000 euros.


El premio Europa Nostra por este proyecto fue entregado a la Fundación Carlos de Amberes en el Concertgebouw de Ámsterdam, el 10 de Junio de 2011.


Los tapices en el Museu de Arte Antiga. Lisboa.
Foto: Europa Nostra


Queremos finalmente llamar la atención sobre el larguísimo periplo americano que, tras la restauración, han impuesto a tan delicados tapices que hasta 2013 no volverán a España y a la necesidad de acondicionarles, a partir de ahora, un lugar expositiva y técnicamente adecuado para ellos en Pastrana que albergue, esperemos que definitivamente, esta joya del arte gótico.


Fuentes

hoyesarte.com
Fundación Carlos de Amberes
Europa Nostra

jueves, 25 de octubre de 2012

Teresa Salgueiro



Foto: Efe Eme




Si hace unos días hablábamos de un dulce portugués para el paladar, hoy lo hacemos de un dulce para los oidos.
 
Teresa Salgueiro, la inolvidable cantante y ex-vocalista de Madredeus da un único concierto en la Sala Guirau del Teatro Fernán Gómez el próximo sábado 3 de Noviembre de 2012, dentro del programa de la recién presentada X Mostra Portuguesa.



O Mistério, el álbum que presenta, se gestó en nueve meses, desde Noviembre de 2010 hasta Julio de 2011. Fue el tiempo que Teresa Salgueiro necesitó para desarrollar conceptos, que la ideas cristalizaran en formas musicales y sacar a la luz su primer álbum de canciones originales. Es la culminación de una carrera de 25 años dedicada ininterrumpidamente a la música y donde, por primera vez, ha escrito todas las letras del álbum.

Teresa Salgueiro nació en Lisboa el 8 de enero de 1969. En 1986, con sólo 17 años, forma parte del grupo portugués más famoso de todos los tiempos en el extranjero: Madredeus. Entre 1986 y 2007, con esta formación, vendió más de cinco millones de discos en todo el mundo. Participó también, como actriz principal, en el largometraje de Wim Wenders, titulado Lisbon Story.


Fotograma de Lisbon Story


Debido a la proximidad de la fecha os informo también que, dentro del apartado literario de la X Mostra Portuguesa, el 30 de octubre se proyectará en el Instituto Italiano de Cultura de Madrid la cinta Sostiene Pereira, desarrollada en Lisboa. Tras la proyección se organizará una mesa redonda entorno al escritor italiano recientemente fallecido Antonio Tabucchi, al que le unían muchos lazos con Portugal, encabezada por los escritores Ugo Riccarelli y Carlos Gumpert.



lunes, 22 de octubre de 2012

El Pastel de nata





Iniciamos hoy una nueva sección dedicada a la gastronomía portuguesa, cada día mejor representada en Madrid, que se irá alternando con las ya habituales de actualidad e históricas. Espero que os guste.


Si tuviéramos que elegir una especialidad entre las muchas que ofrece la variada repostería lusa, esta sería sin duda el Pastel de nata. Es el acompañante perfecto para tomar una bica o café solo . Existe una variante que es el pastel de Belém que, como su nombre indica, sólo se puede degustar en la famosa pastelería homónima del barrio lisboeta de Belém, junto al Monasterio de Los Jerónimos. Y digo sólo porque su receta es totalmente secreta y por tanto conviene rechazar las imitaciones.

Pero volvamos al pastel de nata. Hace tiempo que en Madrid se puede saborear esta pequeña delicia en varios sitios como el Mercado de San Miguel o María Lisboa, pero sin lugar a dudas es la Pastelería Lisboa la que ofrece el más genuino de todos ellos. Y como buen goloso que soy, doy fe de ello.


Fachada del local.

La Pastelería Lisboa está en la Calle José Ortega y Gasset nº 55  un poco antes de llegar a Conde de Peñalver. Este tramo de calle quizá sea menos pijo y exclusivo que el que le precede, pero es más simpático y tiene sabor a barrio con vida propia.

El local de la Pastelería Lisboa es coqueto y acojedor con cierto aire añejo que le va muy bien al vino de Oporto, que también puedes degustar tranquilamente sentado. Para acompañar al pastel de nata, lo mejor es pedir una bica - café solo - servida a la portuguesa. El café es Delta, que es lo mismo que decir: de lo mejor.



Mural fotográfico del interior del local

Mário, el propietario, que lleva poco tiempo en Madrid, nos advierte que es preferible no coincidir con el horario del recreo de los colegios que hay en la zona porque los estudiantes acaban con todo ¡Cómo saben donde está lo bueno! 


El propietario, con lo que le quedaba de los exquisitos
pasteles de nata en la parte baja de la vitrina.

Para más información:

Telef. 910146186
www.pastelerialisboa.com
http://facebook.com/PasteleriaLisboa
https://twitter.com/Pastl_Lisboa



Fotos: Pessoas en Madrid

lunes, 15 de octubre de 2012

Aníbal Cavaco Silva

Foto: EFE

El Premio Nueva Economía Fórum, en su edición de 2011 ha sido otorgado a la República Portuguesa, en la persona de su presidente S.E. Aníbal Cavaco Silva.

El acto tuvo lugar el pasado martes 2 de Octubre de 2012 en el Teatro de la Zarzuela bajo la presidencia de S. M. el Rey Don Juan Carlos.

Instituidos en el año 2003, los Premios Nueva Economía Fórum pretenden manifestar el reconocimiento a instituciones y a personas distinguidas por su labor en pro del desarrollo económico y la cohesión social.

Dice el programa de la ceremonia de entrega de los premios:

En reconocimiento a la historia y los intereses comunes que unen a nuestros dos paises, integrantes de la comunidad ibérica; la profunda amistad y la gran identificación que la sociedad civil española siente hacia el pueblo portugués; así como  por los decisivos pasos dados por Portugal y España para su integración y participación activa en la Unión Europea - destino y futuro compartidos - y para la cooperación en el desarrollo de Iberoamérica. Al mismo tiempo se expresa a S.E. la profunda admiración por su notable trayectoria política y su demostrado afecto a España.


 
     Intervención de Don Aníbal Cavaco Silva a partir del minuto 40:35.
                                   Intervención de Don Juan Carlos a partir del minuto 57:20.



Intervinieron, por orden del acto, el Presidente de Nueva Economía Fórum, el Presidente del Congreso de los Diputados de España, los Presidentes de Italia (premio Edición de 2012) y Portugal y el Rey Don Juan Carlos I.

La Coral de Bilbao interpretó el Himno Europeo basado en la Oda a la Alegría, del cuarto movimiento de la 9ª Sinfonía de Beethoven.

lunes, 8 de octubre de 2012

Leal da Câmara (y III)

Caricatura de Leal da Câmara en 1911 por
Francisco Valença. "À sua sempre
recordada memória".


Terminamos estos apuntes sobre la vida del ilustrador portugués Tomás Júlio Leal da Câmara, su estancia y obra dejada a su paso por Madrid, con la actividad realizada en los dos últimos viajes que le trajeron a nuestra ciudad en 1916 y 1944.

Su primera estancia madrileña, previa a la década triunfal de París, la podríamos resumir diciendo que en 1898 llegó un dibujante de caricaturas y en 1900 se fue un pintor de caricaturas. Su estilo se situó, en palabras del historiador Osvaldo Macedo de Sousa, entre lo goyesco y el expresionismo ibérico.


Retrato del caricaturista Francisco Sancha
por su amigo Leal da Câmara.
Casa-Museu Leal da Câmara. Sintra.
Foto: Osvaldo Macedo de Sousa.

A su regreso de París en 1914, colabora desde Portugal con publicaciones internacionales, entre ellas la brasileña A Noite. Este periódico le proporcionará una nueva aventura en España. La idea era entrevistar a figuras relevantes de la cultura, política y sociedad sobre la Guerra y la neutralidad española. Las entrevistas se realizaron en 1916 y se reunieron en un libro, llamado Miren Ustedes. Portugal visto de Espanha, publicado en 1917. 



Cubierta de Miren ustedes. Portugal visto de Espanha.
 1917. Fuente: Juan Manuel González Martel.

VIAJE A MADRID DE 1916  

Leal da Câmara llega nuevamente a Madrid metido a periodista en la primavera de 1916  con el siguiente plan de trabajo: Entrevistar, entre otros, a José Castillejo, catedrático de Derecho Romano en la Universidad Central, quien daría una explicación histórica del porqué de la neutralidad española, al Conde de Romanones, Presidente del Consejo de Ministros y portavoz de la posición oficial del gobierno frente a la guerra y finalmente a Pérez Galdós, al que conocía desde 1899 y respetaba como liberal republicano, novelista, dramaturgo, francófilo y por tanto simpatizante de los países aliados.


D. Benito Pérez Galdós en 1915.

Para realizar esta última entrevista se dirige al "distante" barrio de Argüelles, donde vive Galdós en un hotelito neomudejar de la calle de Hilarión Eslava nº 7.
...La puerta de la casa de Galdós está chapada en rutilante cobre como la entrada de un palacio moro.
 
Casa de Pérez Galdós.  Hilarión Eslava nº 7.

Amigos de Leal le habían advertido que el maestro, con tantas preocupaciones económicas, su ruina y la indiferencia oficial que rozaba la ingratitud, estaba ciego y había envejecido mucho. Más tarde se abriría una subscripción pública para proporcionar rentas al glorioso escritor.




Galdós le reconoció por su voz y su acento luso. Recordaba sus dibujos con sus leyendas pero lo que más emocionó al dibujante fue cuando le cogió del brazo y por el tacto comprobaba cómo había cambiado desde la época en que vivió en Madrid.




Ya entrados en materia, Galdós apoya la decisión portuguesa de combatir en el campo aliado. Encuentra admirable la actitud de Portugal y da carta blanca a Leal para que:
ponga en mi boca para su periodico todo lo que quiera (...) todo lo que sea para ayudar (...) todo menos ser germanófilo. Por desgracia España tiene la enfermedad de la opinión dividida que obliga a  no poder ofrecer a ninguna de las naciones beligerantes su apoyo militar. Incluso los que, como yo, tienen fuerte simpatía por los aliados, son obligados a conformarse con la más exquisita neutralidad (...) la germanofilia no tiene lógica ni sentido común, ni un poco de afinidad religiosa (...) si hay una afinidad, sólo la podemos encontrar en la razón política. El imperio de la fuerza bruta con las conciencias adormecidas y las inteligencias apagadas.
Durante la charla el dibujante/reportero hizo dos retratos de un Galdós a quien, recuerda Leal, Zola llamaba maestro. Son el mejor testimonio gráfico de ese encuentro.

El primero de ellos ilustró, en el libro Miren ustedes, el comienzo de la entrevista al maestro. Es un dibujo al carboncillo de  línea marcada y simplificada y seguramente el primero de los realizados por su toque de inmediatez. Se observa el humear de un puro en su mano izquierda.


Pérez Galdós por Leal da Câmara. Abril 1916.
Fuente: Juan Manuel González Martel.

El segundo es un original firmado, muy parecido al anterior, al carboncillo y pastel. Está basado en un boceto distinto, más elaborado y perfeccionado posteriormente, con más tiempo, lo que le hacer ganar en emotividad. En ambos casos su tratamiento los aparta de la caricatura y son los de mayor entidad entre las ilustraciones de Miren ustedes.


Pérez Galdós por Leal da Câmara. Abril 1916.
Casa-Museu de Leal da Câmara en Sintra.
Fuente: Juan Manuel González Martel.

Esta imagen intima y realista del paso del tiempo en Don Benito contrasta con su opinión ágil y apasionada que no le impide gritar contra la guerra y decir:
¿Será esto más que una guerra, un suicidio de la humanidad?
La tensa discusión existente en la política española entre aliadófilos y partidarios de Alemania perjudicó la elaboración y difusión del libro. Una vez aparecido, no gustó el enfoque ideológico ni sus comentarios políticos, en particular, sobre el conde de Romanones, el ABC, y el entorno monárquico. Hay que recordar que Leal estaba censurado en España por sus caricaturas parisinas en L'Assiete au beurre contra la familia real española. El libro no se vendió en las librerías españolas, sólo circuló en redacciones de diarios y revistas, amigos y bibliotecas particulares.

ALPHONSE XIII, roi d'Espagne. Majestè Catholique.
Héritier de Ferdinand et Isabelle? héritier de Charles-Quint!!!
Caricatura de Leal da Câmara.
Foto: Ebay

Cuenta un emocionado Leal da Câmara que al despedirse besó la mano del maestro. Pérez Galdós murió el 4 de enero de 1920. Tras un largo periodo de abandono, su singular casa y estudio fue reformada en la posguerra para convertirla en el colegio privado Miguel de Cervantes. En 1976 la propietaria del colegio vendió el chalet a una inmobiliaria y el resto...ya lo conocemos.




 

D. Benito en el jardín andalusí de su casa.
Foto: La provincia.es

Este viaje significó también el reencuentro con amigos que aprovecharon su presencia en Madrid para pedirle que diera una conferencia sobre el nuevo campo artístico que había desarrollado en París: La publicidad artística. La conferencia se dio en el siempre librepensador Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid donde profundizó en los aspectos psicológicos de la publicidad, la forma de despertar la atención, el interés, el deseo y la voluntad del comprador.

Foto: Ateneo de Madrid

Fue presentado por García Gaudriz, quien entre otros temas, recordó la faceta antimonárquica de Leal, plasmada especialmente en París con la famosa colección de postales satíricas de los soberanos de Europa.


NICOLAS II, empereur et autocrate de toutes les
 Russies. Le moins spirituel de tous les tyrans...
Caricatura de Leal da Câmara.
Foto: Ebay.

VIAJE A MADRID DE 1944

Cuatro años antes de la muerte de Leal da Câmara, España agradece su contribución artística y, organizado por los dibujantes y caricaturistas españoles, le llaman el 6 de abril de 1944 para nombrarle Miembro de Honor del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Según crónica, del años atrás reticente con él, ABC, se ofreció un gran homenaje en su honor acompañado por su mujer Júlia Azevedo, viejos amigos, numerosos artistas, escritores y sus nuevos admiradores.



Círculo de Bellas Artes.
Foto: Es por Madrid


ARTÍCULOS RELACIONADOS: 
Osvaldo Macedo de Sousa
Juan Manuel González Martel

martes, 2 de octubre de 2012

Leal da Câmara (II)


Valle-Inclán, Rubén Darío y detrás, Leal da Câmara.
Fuente: Juan Manuel González Martel

En el anterior artículo nos hacíamos eco de la buena amistad entre Valle-Inclán y el recién llegado a Madrid y autoexiliado ilustrador portugués Leal da Câmara y del episodio que marcó a ambos haciendo correr ríos de tinta y animando tertulias de café durante años.

En la fotografía que encabeza el segundo artículo sobre Leal vemos a un joven Valle, queremos creer que haciéndose el dormido en original pose, Rubén Darío y Leal da Câmara apoyando su mano derecha en el hombro de su amigo nicaragüense. Fue tomada por Company en abril de 1899, tres meses antes del famoso episodio, y es el único testimonio gráfico de la amistad entre estos personajes.

LA FOTOGRAFÍA DEL MODERNISMO ESPAÑOL

Fue tomada con motivo de la comida en honor al cronista guatemalteco Enrique Gómez Carrillo, que residía en París como cónsul de su país, organizada por la revista La Vida Literaria y preparada por Leal da Câmara en sus últimos detalles, con ilustraciones en la invitación y el menú. La comida fue servida en el restaurante Niza de la Bombilla.

En ella se pueden ver retratados hasta veinticinco comensales, entre ellos, Loma, Sawa (personificado posteriormente en el Max Estrella valleinclaniano de Luces de Bohemia), Darío, Paso, Valle-Inclán, Benavente, Rodil, Martínez Espada, Company, Zulueta, Casado, Suarez, Orts-Ramos, Leal da Câmara, Bargiela, Minguez...


Fotografía del grupo modernista.
Fuente: María Luisa Sobrino Manzanares
Sobre la pared del fondo podemos apreciar caricaturas de Leal da Câmara y alguna portada de La Vida Literaria, organizadora del encuentro. 

AMISTAD CON RUBÉN DARÍO
 
Leal da Câmara conoció a Rubén Darío  en 1899, desde las primeras semanas de la segunda estancia de este en Madrid y donde residiría hasta 1900 como corresponsal de La Nación, de Buenos Aires. Empezaron a tratarse cordialmente al coincidir en las redacciones de la ya mencionada La Vida Literaria, El Álbum de Madrid y Madrid Cómico, así como en los cafés de la Puerta del Sol. La cita que Rubén Darío hizo del artista portugués en La Nación fue el primer elogio que se publicó sobre él fuera de Portugal. Su amistad continuaría en París a partir de 1900. La fotografía del homenaje a Gómez Carrillo, también amigo de Rubén Darío, es una buena prueba gráfica de dicha amistad. 



Fuente: Juan Manuel González Martel

Tras el conocido encontronazo en la Castellana que se produjo pocos meses más tarde entre Leal da Câmara y López del Castillo y después de haber recibido la carta de los padrinos del ofendido, Leal no dudó en acudir a su nuevo amigo Rubén Darío a quien, por su edad, prestigio y su misma condición de extranjero, pidió sus consejos. 

EL RETRATO DE RUBÉN DARÍO

En 1902 Leal da Câmara realiza en París un óleo del poeta nicaragüense, poco antes de ser nombrado cónsul de su país, en el límite entre el retrato y la caricatura basado e bocetos realizados en la anterior época madrileña de 1899 a 1900. Es una caricaturización sin prejuicios del amigo poeta, con rasgos naturalistas que reflejan su mestizaje, su rotunda figura de aire indoamericano.

Retrato de Rubén Darío por Leal da Câmara.
Casa Museo del pintor. Rinchoa. Portugal.

En 1920 Valle-Inclán publicó Luces de bohemia donde incluía una caricaturización literaria de Rubén Darío puesta en boca de Don Latino de Hispalis y en las acotaciones de la escena novena del esperpento situada en el Café Colón. Leal da Câmara se adelantó a Valle-Inclán casi dos décadas al caricaturizarle captando la encarnadura física que encerraba la sensibilidad lírica más poderosa del mundo hispánico y padre del modernismo.


ARTÍCULOS RELACIONADOS:
Leal da Câmara I
Leal da Câmara III


FUENTE:
El retrato de Rubén Darío por Tomás Julio Leal da Câmara. Una amistad lusoamericana apenas recordada. Juan Manuel González Martel.

martes, 25 de septiembre de 2012

Leal da Câmara (I)




APUNTE BIOGRÁFICO

Tomás Júlio Leal da Câmara nació en Pangim-Nova Goa, India portuguesa, en 1876 y murió en Sintra, en 1948. Fue un gran ilustrador y caricaturista muy crítico con la época y la sociedad que le tocó vivir. Se cebó especialmente con la monarquía y su rey D. Carlos, el gobierno, la policía y la iglesia lo que le obligó, víctima de la censura y la persecución, a exiliarse en España entre 1898 y 1900.


El conde de Romanones.
 Caricatura de Leal da Câmara

Colaboró en varios periódicos madrileños donde, siguiendo fiel a su espíritu crítico, arremete ahora contra la reina María Cristina por lo que tiene que huir de nuevo, esta vez a París, al centro del mundo y de la cultura, en el año de la Gran Exposición Universal. En París llegó a exponer conjuntamente con un joven pintor malagueño llamado Pablo Picasso.




Después de implantada la República en Portugal en 1911 no ve motivos para permanecer más tiempo en Francia y regresa a su país pensando que las cosas habrían cambiado. Desencantado nuevamente al comprobar que la República no había solucionado ningún problema, vuelve a París donde el estallido de la Primera Guerra Mundial le obliga a regresar a su patria en 1915.

Se dedica a la enseñanza del diseño y las artes decorativas durante 27 años. Se casa en 1920 y, tras la irrupción de la fotografía en la prensa, se va apartando poco a poco de la que fue su mayor pasión hasta que fallece en 1948 después de recibir merecidos homenajes y reconocimientos.

Hasta aquí, una biografía mas o menos singular. Vamos a ver qué es lo que hace a Leal da Câmara realmente interesante para nosotros.

MADRID

Al igual que que le ocurriera a su compatriota Almada Negreiros años más tarde entre 1927 y 1932, la estancia de Leal da Câmara, más bien el exilio, en Madrid no sólo le sirvió para madurar humana y profesionalmente sino que dejó una singular huella en nuestra ciudad y en la corriente artística del momento: el modernismo.

Por aquella época, Madrid se movía al ritmo de los tranvías, la gente de la calle aún se sentía estafada por la pérdida de Cuba y prefería hablar de la última tarde de toros o del estreno de una revista en El Kursal. Así estaban las cosas en una ciudad que estaba creciendo a golpe de café.

LOS CAFÉS

El Gato Negro de la calle del Príncipe era la sede de la tertulia especializada, como ninguna otra, en teatro, y donde se podía ver a Ramón del Valle-Inclán y a Jacinto Benavente acompañados por un joven, recién llegado a la capital, llamado Juan Ramón Jiménez. Por aquel entonces, cambiar de café era como cambiar de canal para ver otro programa informativo, era zapear.

Según Valle-Inclán, El café de Levante ha aportado más a la cultura española que todas las universidades. Así, la lista de las tertulias madrileñas se hace interminable, el café de Correos, el Colonial, el Universal, el Lion d´Or, el Suizo, el café de la Columnas, el café Ingles, el Negresco, La Granja de Henar, el café del Prado... Todos ellos fueron protagonistas, en mayor o menor medida, de una parte importante de la historia y la cultura de la ciudad.

En este ambiente, hay tres episodios protagonizados directa o indirectamente por Leal da Câmara que llaman nuestra atención.

EPISODIO DE LEAL DA CÂMARA EN MADRID POR EL CUAL VALLE-INCLÁN PIERDE UN BRAZO


Nuevo Café de la Montaña

Ocurrió una calurosa tarde de Julio de 1899 , en el céntrico Nuevo Café de la Montaña, situado en los bajos del Gran Hotel de París de la Puerta del Sol, de cuya tertulia formaba parte Leal da Câmara. Él fue el autor de la primera caricatura famosa de Valle-Inclán, su amigo y protector, aparecida en La vida literaria. En ella cruza las dos manos. No tardaría mucho en no poder hacerlo.


Ramón del Valle-Inclán. Caricatura
modernista de Leal da Câmara
 
Cuando llegó a la tertulia Valle-Inclán, el mayor de sus polemistas, pidió un café con leche, una botella de agua y se sentó a la mesa, donde la conversación ya estaba bastante animada, en la que se encontraban el editor Ruíz Castillo, el cronista Manuel Bueno y el pintor Paco Sancha.


Retrato de Manuel Bueno Bengoechea.

Allí se discutía sobre un tema de rabiosa actualidad, el duelo que se iba a celebrar en pocos días entre dos jóvenes modernistas: un señorito andaluz y nuestro artista portugés Leal da Câmara, que noches atrás habían tenido sus diferencias en el Paseo de la Castellana sobre la valentía de lusos e hispanos.

A Leal da Câmara algunos compatriotas que vivían en Madrid le habían advertido que tuviera cuidado al exponer sus opiniones ya que los españoles no tenían ninguna simpatía por Portugal, un país al que miraban por encima del hombro. El joven dibujante no tardó en comprobar la verdad de esas afirmaciones. En carta a su madre, escrita el 31 de julio de 1899, contó así lo ocurrido:
Sepa que recibí los padrinos de un señor para batirme en duelo. Es el caso que estando hace algunas noches en un paseo llamado la Castellana con un grupo de señores –todos literatos o pintores-, uno de ellos se puso a decir barbaridades sobre Portugal. Como el hombre continuara, perdí los estribos y le dije que le iba a partir la cara, que era una bestia, un burro y no sé cuántas cosas más. En vista de mi actitud, el hombre se calló. Al día siguiente, recibí una carta de dos amigos suyos. Me pedían que retirara mis palabras. No quise hacerlo. Nombré mis padrinos, decidido a seguir adelante. Al comprobar mi decisión firme de batirme, él se echó atrás, quedando así terminado el asunto, espléndidamente para mí y pésimamente para él.
Parece que las cosas no fueron exactamente como se las contó a su madre para tranquilizarla. Tras la primera discusión, en la que Leal da Câmara no pudo contenerse cuando oyó decir que “Portugal podía ser tomado con una simple marcha de granaderos”, dio un puñetazo al español jactancioso y recibió la carta que ponía en marcha el duelo. Más tarde liquidaría el asunto a la portuguesa esperando al señorito en el Paseo de la Castellana y dándole una paliza hasta hacerle desistir del aparatoso duelo.

A Valle-Inclán el asunto le había irritado especialmente. El tema del honor hacía que se excitara durante la conversación y su voz destacase, como casi siempre, por encima de las de los demás. El portugués no había tocado nunca un arma y se puso a recibir apresuradas lecciones de un militar amigo.

- ¡Leal ez un niño y eze duelo ez un infanticidio, un crimen!”, gritaba Valle, quien ceceaba, a Manuel Bueno aquel aciago día en el café de la Montaña.

A Bueno le consideraba especialmente culpable porque había sido uno de los que habían llevado la carta de desafío al día siguiente de la disputa. Le reprochaba que no hubiera tratado de calmar al españolito agraviado, que se llamaba López del Castillo. Manuel Bueno, que había permanecido en silencio, alza la voz.

- ¡Señores, todo lo que ustedes están diciendo carece de validez! ¡Leal da Câmara es menor de edad y por lo tanto no podrá batirse!

Valle-Inclán se siente dolido por el comentario de su amigo, se da cuenta que ese dato puede acabar con la conversación de su tema favorito durante los próximos días.

- No zea uzted majadero, que uzted no zabe una palabra de ezo.

Manuel Bueno, ante el insulto, se levanta cogiendo su bastón y amenaza con él a Valle, que contraataca esgrimiendo su botella de agua agarrada por el cuello .

- ¡Majadero! ¡Majadero!

Se produce un gran revuelo en el café, y ante el temor de Bueno de recibir el botellazo del escritor, mueve con fuerza el bastón, al intentar esquivarlo, Valle recibe un bastonazo fatal en la cabeza y en la muñeca izquierda.


Imagen del Gran Hotel de Paris en la Puerta del Sol.


Parte del grupo se lleva a Bueno por la Carrera de San Jerónimo mientras Sancha y Castillo acompañan a Ramón por la Calle de Alcalá, donde a la luz de un farol recién encendido examinan las heridas sin importancia del escritor. En un dispensario le hacen una cura de urgencia y le tranquilizan: no hay más que un desgarro en el cuero cabelludo, aparatoso por la sangre, pero superficial, y un corte del gemelo en la muñeca: desinfección y “tirita de tafetán”. Pero el bastón de Manuel Bueno era un bastón estoque, de camorrista: escondía una barra de hierro, un arma ilegal.

A los pocos días, el dolor, que había ido en aumento en su mano izquierda, ya presentaba signos de gangrena, debido a la infección producida al incrustarse el gemelo de su camisa y a la chapucera cura de urgencia.

El doctor Barragán fue el encargado de la amputación y su amigo Jacinto Benavente lo acompañó en el quirófano. Valle se despertó antes de terminar y se fumó un habano observando como el doctor terminaba su trabajo.

- ¡Uf, cómo me duele el brazo! - Le dijo a su amigo Jacinto.

- ¡Cá, Ramón! Ése ya no te dolerá nunca más.

El suceso fue primera plana durante semanas en las tertulias de los cafés de Madrid, que se dividieron en dos bandos, los valleinclanistas y los buenistas, y del duelo entre Leal da Câmara y López del Castillo nunca más se supo.

Muy poco tiempo después, Valle citó a Bueno en el Café de la Montaña y tuteándolo por primera vez, dijo.

- Mira, Bueno, lo pazado, pazado está. Aún me queda la mano derecha para ezcribir y eztrechar la tuya.

Todos los bohemios de la ciudad se rascaron los bolsillos para acudir a la función benéfica que se organizó una gélida noche de diciembre en el Teatro Lara, para poder comprar entre todos un brazo ortopédico al escritor. Aquella fue una noche de teatro que hizo historia durante muchos meses en los cafés de Madrid.


Retrato de Ramón del Valle-Inclán.


ARTÍCULOS RELACIONADOS:
Leal da Câmara II
Leal da Câmara III


FUENTES
Café Arcadia, de José Luis García Martín
Revista Calibán. José Cabanach