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martes, 8 de abril de 2014

Pedro Teixeira




Teixeira y su conocido plano de Madrid quizás sea el responsable de alguno de nuestros gustos y aficiones más peculiares pero sin duda alguna fue el inspirador y la génesis de los contenidos y objetivos de este blog.  

El cartógrafo y cosmógrafo portugués Pedro Teixeira Albernaz nació en Lisboa en 1595 en el seno de una familia de altos funcionarios y cartógrafos. Pedro era nieto de João Teixeira, Canciller Mayor del Reino de Portugal, e hijo de Luis Teixeira, Cosmógrafo Mayor del reino luso

De formación científica y militar, su intensa vida entre Portugal y España estuvo siempre cuajada de aventuras hasta que, a partir de 1619, su espíritu inquieto le llevó definitivamente a Madrid donde fue nombrado por Felipe IV Cosmógrafo Real en 1622 y posteriormente caballero de la Orden de Cristo. Comenzó entonces a trabajar en cartas marítimas y en levantamientos topográficos bajo la tutela de su antiguo maestro João Baptista Lavanha, cosmógrafo, profesor de matemáticas del rey D. Sebastián en Lisboa y posteriormente de Felipe III y Felipe IV en la Academia Real Mathemática de Madrid

Entre sus obras cartográficas más importantes destacamos:


-   Cartografía de los descubrimientos realizados en los estrechos de Magalhães y de San Vicente, realizada entre 1618 y 1619 junto a su hermano João, por mandato del Consejo de Indias y la Junta de Guerra.
-   Descripción del Reyno de Portugal y de los Reynos de Castilla que parten por su frontera, realizada entre 1620 y 1630 como cosmógrafo militar bajo la dirección de João Baptista Lavanha.
-   Descripción de España y de las costas y puertos de sus reynos. Al muy católico y muy poderoso rey don Filipe IIII, Nuestro Señor (1634)
-   Topographia de la Villa de Madrid, grabada en Amsterdam e impresa en Amberes en 1656, seis años antes de morir.





Descripción del Reyno de Portugal y de los Reynos de Castilla, de 
Pedro Teixeira, impreso en Madrid en 1662 (1:660 000).
Fuente: Centro virtual Camões


La Descripción del Reyno de Portugal y de los Reynos de Castilla que parten por su fronteras supuso un prólogo y una pausa en el encargo que le encomendó Felipe IV de describir las costas y puertos del reino. Sólo añadiremos que la precisión de este mapa es de tal magnitud que soporta con un pequeño margen de error la comparación con una cartografía actual realizada casi cuatro siglos después con las técnicas más avanzadas del  S.I.G.


Comparación de la configuración de Portugal según
el mapa de Pedro Teixeira, en rojo,con un mapa
actual. Fuente: Centro virtual Camões




La Descripción de España y de las costas y puertos de sus reynos. Al muy católico y muy poderoso rey don Filipe IIII, Nuestro Señor (1634) consta de un manuscrito y un atlas y constituye el proyecto cartográfico más importante del siglo XVII. Fue un encargo de Felipe IV a Teixeira con fines de defensa militar al tener experiencia bélica, ya que colaboró con la Armada e incluso recibió patente de corso. Está realizado en vitela e iluminado al temple, durante tres años, con vivos colores, tras ocho de trabajos de campo. Es como un viaje virtual por el perímetro costero a vista de pájaro, frontalmente, comenzando desde la desembocadura del Bidasoa hasta el Cabo de Creus, pasando por Portugal, tal como lo vio en la desaparecida colección de mapas de la Torre Dorada del Alcázar el Rey Planeta.


Ría de Pontevedra. Fuente: Os mapas da costa
  galega de PedroTeixeira.1634.
La Descripción del atlas no se imprimió al ser realizado con fines defensivos y permaneció inédita hasta que la reprodujo A. Blázquez en un artículo publicado en el Boletín de la Real Sociedad Geográfica de 1910. El original completo fue descubierto el año 2000 en la Biblioteca Nacional de Viena y publicado recientemente.


Ría da Coruña. Fuente: Os mapas da costa galega
de Pedro Teixeira.1634.





La Topographia de la Villa de Madrid  hace parte de nuestro imaginario juvenil. Cuando estudiábamos los primeros años de carrera, las paredes de nuestra habitación no estaban forradas por los ídolos musicales o deportivos del momento sino por una colección de planos históricos de Madrid. Eran reproducciones adquiridas por poco dinero en la Feria del libro antiguo y de ocasión de Madrid que luego nos ocupábamos de envejecer. 



El Teixeira ocupaba un lugar privilegiado frente a la cama de manera que era la primera y la última visión que teníamos al comenzar y al terminar el día. Este plano, que crea adicción, proporcionaba la ilusión de poder sobrevolar un Madrid prácticamente desaparecido y coincidente con el distrito centro, el nuestro, poder pasear por las calles y plazuelas del Madrid barroco de Gómez de Mora, el que fue escenario del siglo de Oro. Después de él vendrían muchos más planos y proyectos, el gusto por el detalle y el amor por Madrid, esta vez salidas de nuestra mano. 



El Teixeira es el segundo plano más antiguo de Madrid y se puede considerar el más importante de los realizados por el detallismo con que representa, en perspectiva caballera de Sur a Norte a escala aproximada de 1:1.840, las calles y casas de Madrid, incluyendo detalles como fachadas y cubiertas. Está  realizado en veinte planchas de cobre, de 57 x 45 cm cada una, midiendo el total del conjunto 2,85 x 1,80 m.




Teixeira representó en su plano 14 parroquias y 4 anejos, 57 conventos de religiosos y de religiosas, 18 hospitales y colegios religiosos, 10 ermitas y humilladeros. Describió al detalle el Real Alcázar y sus jardines, el palacio del Retiro y sus jardines, nombres particulares de la Villa y sus fuentes ambientados con todo tipo de personajes, la casa de Campo y los molinos, huertas, sembrados, arroyos, lavaderos y pozos de nieve que había en los alrededores de la villa y corte.



Ramón de Mesonero Romanos lo describe así en El Antiguo Madrid:
La minuciosi­dad y exactitud del dibujo son tales que dejan poco que desear, no solo en cuanto a la demostración del giro y disposición de las calles, sino en el alzado de las facha­das y topografía interior de los edificios, pudiendo juzgar de la conciencia con que fue hecho aquel precioso traba­jo por los varios públicos y particulares que aún se con­servan en el mismo estado en que los representa el plano, con la misma repartición de su planta, con el propio número de pisos, puertas y ventanas, y la misma forma general de su ornato arquitectónico.

Este plano sirvió de modelo para otros posteriores como la Planimetría General de Madrid. Igualmente, fue empleado por Juan de Dios Hernández y Jesús Rey Francisco para la construcción de su maqueta, así como la decimonónica de León Gil de Palacio.




El Teixeira es un documento extraordinario de información histórica de Madrid, una herramienta de investigación madrileña con plena vigencia. Pero más allá de su firmitas y de su utilitas innegables, lo que le diferencia de todos los demás es su venustas porque supone un viaje en el tiempo plasmado en imágenes congeladas en 1656 y bellamente dibujadas por quien sólo podía hacerlo, un cartógrafo y matemático portugués, un aventurero con patente de corso y espía al servicio de Su Católica Majestad Felipe IV. Todo un personaje ibérico que supo como engancharnos.






BIBLIOGRAFÍA

El Atlas del Rey Planeta. La “Descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos”, de Pedro Teixeira (1634). Felipe Pereda y Fernando Marías. Ed. Nerea. Hondarribia, 2002.

El Plano de Texeira. Mª Isabel Gea Ortigas. Ediciones La Librería. Madrid, 2008.

martes, 3 de diciembre de 2013

Gaspar Barreiros

Portada de la obra.

El gran humanista y franciscano Gaspar Barreiros (Viseu 1515-1574) era sobrino del célebre historiador João de Barros, cronista de los descubrimientos y conquistas marítimas de los portugueses. Alentado por su tío, quien se ocupó de su erudita educación, Gaspar fue enviado a Italia como embajador de Portugal por el infante cardenal D. Enrique en gratitud al papa Pablo III por el capelo cardenalicio que este le había concedido en 1546, durante el reinado de su hermano D. João III (1502-1557).

Como cronista y cartógrafo aprovechó ese largo viaje, que comenzaba en Badajoz y terminaba en Milán, para escribir una larga descripción de los lugares por donde pasaba con el título de Chorographia y que hace parte de la extensa literatura de viajes del siglo XVI. El largo título completo de la obra dice, en un bello y arcaico portugués:

Chorographia de alguns lugares que stam em hum camino, que fez Gaspar Barreiros ó anno de M.D.XXXXVI, começãdo na cidade de Badajoz em Castella, te á de Milam en Italia, cõ algúas outras obras, cujo catalogo vai scripto com os nomes dos dictos jugares, na folha seguinte.


El original de la obra se escribió quince años antes de que la villa de Madrid, por donde pasó, fuese sede de la corte y se editó en Coimbra en 1561, cuando nuestra ciudad ya era capital permanente de la monarquía española y en Portugal, durante la minoría de edad de D. Sebastián (1554-1578), nieto del fallecido rey, el cardenal infante D. Enrique se disputaba la regencia con su cuñada Dª. Catarina de Austria.

1ª página del relato madrileño de la obra.

Gaspar Barreiros dedica a Madrid seis páginas repletas de datos interesantes donde asegura que hay boas fontes e muitos poços, que por entonces era una villa de 4.500 vecinos poco más o menos con unos 20.000 habitantes reales en total (aunque se queja de que siempre le exageran el número de vecinos de los pueblos que visita) y que al estar en alto parece más grande de lo que en realidad es.

Describe algunos de los conventos más importantes de la época, especialmente el de monjas de Santo Domingo el Real, el de San Francisco y el de Los Jerónimos; cita algunos enterramientos que hay en ellos como el del rey D. Pedro de Castilla en el primero de ellos y el de la reina Juana de Castilla, esposa de Enrique IV, en el segundo; encuentra Madrid en una comarca de mucho pan, vino, aceite, caza, frutas y ganado, de tener buenos aires, fértil y abastecido de todas las cosas por lo que reside en ella muchas veces la corte.

Murallas y puerta de la Vega en el plano de Teixeira. 1656.


Le contaron que tenía 130 torres y observa, al igual que Juan de Mena, que sus murallas y casas principales son de tapial con base de pedernal que da chispas y plantea el tema casi mítico de que sea la Mantua carpetana  descrita por  Ptolomeo también disputada por entonces por Villamanta, pueblo que confiesa no haber visitado.

 
"MANTUA CARPETANORUM SIVEMATRITUM URBS REGIA"
Leyenda del plano de Teixeira. 1656.


En la cuestión de orígenes y leyendas sigue a Lucio Marineo Sículo (1445-1533), humanista de los Reyes Católicos, aunque polemiza con él sobre los orígenes del papa S. Dámaso (contemporáneo de S. Jerónimo) y de S. Vicente y sus hermanas, las santas Sabina y Christeta.

Donde Lucio Marineo dice que S. Dámaso es natural de la villa de Madrid, Gaspar Barreiros asegura que lo es de Gimarães y donde el primero dice que S. Vicente y sus hermanas eran naturales de la ciudad de Ávila, el segundo asegura que eran de Évora, donde estuvo su casa natal convertida más tarde en iglesia, mientras que Ávila fue el lugar donde padecieron martirio.

No deja de ser curiosa la existencia de múltiples similitudes entre las amuralladas ciudades de Évora y Ávila, desde la toponímica a la espiritual pasando por la morfológica,  topográfica, etc.

Grabado de la obra.

 
En la época en que fue escrita la Chorographia los mapas ptolemaicos estaban en pleno auge y fue el papa Pablo III quien encargó a Barreiros revisar y corregir sus tablas lo que da aún más valor a sus comentarios sobre los 29 lugares españoles que recoge en su viaje.

Grabado de la obra.

 
En 1891 Gaspar Barreiros es citado por F. Picatoste en Apuntes para una biblioteca científica española del siglo XVI a propósito de otra de las obras más conocidas de Barreiros titulada Observaciones cosmográficas de muchos lugares marítimos de España con todos sus cabos y promontorios, en la que se anticipó a su paisano João Baptista Lavanha.

Colofón de la obra.




BIBLIOGRAFÍA

Recuerdos portugueses en Madrid. José María Sanz García. Instituto de Estudios Madrileños. 1992.
Chorographia. Gaspar Barreiros.

IMÁGENES: Biblioteca de la Universidad de Sevilla. Fondo antiguo.

viernes, 4 de mayo de 2012

João Baptista Lavanha


Esfera Armilar o astrolabio esférico.

João Baptista Lavanha (Lisboa, c. 1550 - Madrid, 31 de Marzo de 1624) fue ingeniero, matemático y cosmógrafo portugués. De origen judío, era hijo del hidalgo de la corte Luis de Lavanha y de Dª Jerónima Dança. Terminó sus estudios en Roma al servicio del rey D. Sebastian de Portugal, de quien fue profesor de matemáticas en aquella corte áulica y manierista. Desarrolló su actividad científica en Madrid, durante la unión dinástica de España y Portugal.

Navegación astronómica por alturas-distancias.
Fuente: Pedro Nunes.cienciaviva

LAVANHA Y LA ACADEMIA DE MATEMÁTICAS DE MADRID

Tras dicha unión, Felipe II comprobó en su viaje a Portugal de 1580 que los estudios de navegación eran allí más prácticos y avanzados  que en España. Estos estudios tenían su sede en la Escuela del Paço da Ribeira de Lisboa, fundada por Pedro Nunes (continuadora de la mítica Escuela de Sagres fundada en el siglo anterior por el infante D. Enrique) y donde Lavanha impartía las Lecciones de Matemática y Cosmografía. El rey decide entonces fundar en 1582, por consejo de Juan de Herrera, la Academia Real Mathemática de Madrid dirigida por el propio Herrera y otorgar la cátedra de Náutica a Lavanha.


Grabado de Juan de Herrera

Asignaron a Lavanha un salario de 400 ducados anuales, casa de aposento y botica, como criado de la casa Real. Las clases comenzaron el 1 de enero de 1583 asistiendo a esta institución, entre otros personajes notables de la época, Miguel de Cervantes, Félix Lope de Vega, Felipe III, el príncipe Emmanuel Filiberto de Saboya y Felipe IV. De sus enseñanzas de náutica impartidas en la Academia de Matemáticas de Madrid se conserva, entre muchos libros de texto que él mismo elaboró, el manuscrito Tratado da arte de navegar, escrito por un alumno siguiendo las explicaciones de Lavanha.


COMISIONES CIENTÍFICAS

En 1586 fue nombrado por Felipe II para el cargo recién creado de Ingeniero mayor del Reino de Portugal, manteniendo las funciones docentes de la Academia en Madrid. Realizó, además, diversos estudios sobre arquitectura naval y la confección de instrumentos náuticos como astrolabios, cuadrantes y brújulas. También fue nombrado Cosmógrafo mayor del Consejo de Indias en 1591. Pero su fama como geógrafo y cosmógrafo pronto superó el ámbito académico.


Estando ya al servicio de Felipe III, del que gozó también de su aprecio, viajó a Flandes  en 1601 con el fin de coordinar y escribir la historia de la monarquía española y la genealogía de sus reyes. Se le encargó el levantamiento del plano de Valladolid en 1603, tras el traslado de la Corte a esa ciudad en 1601. Hay que recordar que esta ciudad sufrió grandes reformas urbanas después del pavoroso incendio ocurrido en 1561. Ejecutó también importantes obras hidráulicas en el río Duero.


En 1609 recibió del rey el hábito de la Orden de Cristo, heredera en Portugal de la extinta y poderosa Orden del Temple. Para lograrlo tuvo que superar los problemas derivados de su origen judío con la intervención directa de Felipe III, recordándonos el caso similar que medio siglo después se diera entre el pintor Velázquez y Felipe IV.


Regla de la Orden de Cristo. Lisboa : Valentim Fernandes, ca 1504. Su cruz adornó
 las velas de los navíos portugueses en la época de los descubrimientos.

Los diputados de Aragón le encargaron en 1610 su mayor comisión científica: elaborar el mapa del Reino de Aragón. Pidió licencia al rey para dejar la cátedra e inició la recogida de datos geográficos, concluyendo el mapa en 1615. Su detalle era de tal orden que su representación final no entró en vigor hasta finales del siglo XVIII. Fue considerado el primer explorador del Reino de Aragón con criterios científicos.


Mapa del Reino de Aragón. João Baptista Lavanha. 1616.

En 1615 vuelve a su cátedra que ya no abandonará hasta su muerte.  Es profesor de matemáticas del príncipe de Asturias, futuro Felipe IV y se le encarga las obras de abastecimiento de agua a la ciudad de Lisboa. En 1618 se le nombra Cronista mayor de Portugal. Fue maestro de Pedro Teixeira y de su hermano João con quienes trabajó en diversas obras cartográficas y autor del imprescindible plano de Madrid de 1656.

VIDA PRIVADA

Se casó con Dª Leonarda de Mezquita, tuvo seis hijos. Fue feligrés  de la parroquia de San Martín, calle de los Premostratenses. Al morir en Madrid en 1624 estaba profundamente endeudado a pesar de su importante carrera y saber enciclopédico. Fue enterrado en la iglesia de San Norberto, en el lugar que hoy ocupa el mercado de los Mostenses.



Tras su muerte y siendo el único fundador que quedaba de la Academia de Matemáticas de Madrid, los jesuitas la extinguieron e incorporaron sus cátedras y dotaciones materiales a los Reales Estudios del Colegio Imperial, que a cargo de la Compañía de Jesús, fundó Felipe IV en 1625.


LA ACADEMIA DE MATEMÁTICAS DE MADRID Y LA EVOLUCIÓN DEL REAL ALCÁZAR

Antecedente de la moderna Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, surgió del ambiente creado  por la convivencia entre los cosmógrafos, arquitectos e ingenieros civiles al servicio del monarca y también con destacados artilleros e ingenieros militares. En la iniciativa estaban la preocupación existente en la España del último tercio del siglo XVI por fomentar la enseñanza de las matemáticas con vistas a sus aplicaciones prácticas, el cálculo mercantil, la cosmografía, la astronomía, el arte de navegar, el uso para problemas concretos del arte militar y la técnica de la construcción. Las enseñanzas que se impartieron en la Academia eran de tipo teórico-práctico y multidisciplinar. Se empleaban todos aquellos instrumentos que podían ayudar a comprender las materias que se explicaban para que en pocos años formase al mayor número de personas posible.

El Alcázar de Madrid con la Torre Dorada en la esquina
suroccidental. Dibujo de Van den Wingaerde. 1567.

El Alcázar de Madrid, escenario de la nueva Academia de Matemáticas, ya había sufrido grandes transformaciones durante el reinado del emperador Carlos V e Isabel de Portugal dirigidas por Luis de Vega, Alonso de Covarrubias y Gregorio Pardo. La transformación del Alcázar continuaría con las obras encargadas por Felipe II Gaspar de Vega y Juan Bautista de Toledo con motivo de la próxima capitalidad de Madrid en 1561.  Juan Bautista de Toledo iniciará  la Torre Dorada en 1559 siguiendo el gusto flamenquizante que el monarca tenía por aquella época.


Retrato de las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela.
Alonso Sánchez Coello. h 1568. Monasterio de las Descalzas Reales.

Detalle del anterior retrato con la imagen de la Torre Dorada
del Alcázar iniciada por Juan Bautista de Toledo en 1559.

Durante la estancia de Felipe II en Portugal, el 25 de diciembre de 1582 se funda la Academia de Matemáticas. Empezó a funcionar al año siguiente en dependencias del Real Alcázar de Madrid sin haberse concluido las obras de Juan Bautista de Toledo. A la Torre Dorada se le añadiría la galería italianizante que rompía la simetría de la fachada meridional, las cubiertas y remates de pizarra. Poco después, la Academia se instalará en un edificio propio cercano a la puerta de Balnadú, en la calle del Tesoro (lugar ocupado actualmente por el Teatro Real).

'Los volatineros delante del alcázar'. Jean L'Hermite (1596). 
Con las obras de gusto flamenquizante impulsadas por Felipe II casi concluidas
 y escenario de la Academia Real Mathemática de Madrid. Alcázar hacia 1596

En 1612, con motivo de las grandes obras iniciadas en la fachada meridional del Alcázar encargadas por Felipe III a Francisco de Mora, y finalizadas en 1636 por su sobrino Juan Gómez de Mora, la institución se trasladó al palacio del marqués de Leganés hasta que en 1625 todas las propiedades de la Academia fueron entregadas, como ya vimos, al Colegio Imperial.


El Alcázar de Madrid. La fachada meridional presenta el aspecto que finalmente
 le confirió el arquitecto Juan Gómez de Mora en las obras realizadas en 1636.


FUENTES
Rosa de los vientos y textos: Centro virtual Instituto Camões
Gran Enciclopedia Aragonesa
Real Academia de Ciencias 
BIBLIOGRAFIA
Arquitectura del Renacimiento en España. 1488-1599. V. Nieto, A. Morales, F. Checa. Manuales Arte Cátedra,2009.