jueves, 15 de octubre de 2015

Fernanda de Castro


Fernanda de Castro, Lisboa c. 1942
Foto: Cecil Beaton

Su nombre figura entre los que componen el libro de Paulo Marques "15 Portugueses Ilustres", viaje a lo largo de todo el siglo XX abordando la vida de quince grandes personalidades portuguesas y sus importantes contribuciones en áreas como la literatura, la educación, la cultura, el arte y la política.

Ellos son: Amália Rodrigues, Miguel Torga, Maria Lamas, Sidónio Pais, Fernanda de Castro, António Botto, D. Amélia de Orleães, Francisco Sá Carneiro, Maria de Lourdes Pintasilgo, Tomás Alcaide, Elina Guimarães, José Régio, Maria Matos, Irene Lisboa y Álvaro Cunhal.

Pero, ¿Por qué traemos este personaje a nuestras páginas? 
Pues todo empezó con esta preciosa fotografía...



Almada con un grupo de amigos portugueses en su Oldsmobile frente 
 al edificio Adriática. Gran Vía esquina plaza del Callao, c. 1927.


"Ir a España en un coupé descapotable, damas atrás y caballeros delante era un paseo al que no te podías negar. Sin complicadas normas de tráfico, ni pesadas colas, se llegaba a Madrid con este aspecto tan fino y alegre. ¡A posar para la fotografía! 
Delante, de pié, está el maestro Almada Negreiros que para estas cosas nunca decía que no. La tercera señora, contando desde la izquierda, es doña Fernanda de Castro".
F. de C.


Fernanda de Castro y José Almada Negreiros



Su figura nos interesa especialmente porque está estrechamente ligada a otros personajes que nos sedujeron con anterioridad, ahora entrecruzados y que, como ella misma, tuvieron alguna relación con Madrid:

1º. Su marido, el periodista, escritor y político António Ferro. El hijo de ambos es el conocido filósofo y autor del iniciático Portugal, razão e misterio António Quadros, que tanto nos ha hecho amar y soñar Portugal.

2º. El admirado maestro Almada Negreiros, quien hacía parte de su círculo de amigos de juventud.

Y ¿Quién fue esta mujer?


Fernanda de Castro (Lisboa, 8 de diciembre de 1900 - Lisboa, 19 de diciembre de 1994) escribió poesía, novela, teatro y una introducción a la botánica. Tradujo a Rainer María Rilke, Katherine Mansfield, Pirandello, Ionesco, Valéry Larbaud, Sófocles, Henri Duveruois y a Maurice Maeterlinck, entre otros. Colaboró en diversas publicaciones periódicas como el Diário Popular y en las revistas Arte Peninsular, Panorama, Ilustração Portuguesa y Portugal Feminino, entre otras.


Se inició a la vida literaria a los 19 años, con la publicación del libro de poesía AnteManhã. Ese  mismo año (1919) gana el Primer Premio en el concurso de Teatro Nacional con la pieza Náufragos.

En 1922 participó en la Semana de Arte Moderna de São Paulo y gana la admiración y amistad de Tarcíla do Amaral, Anita Malffati y Owsvald de Andrade, entre muchos otros.   Con la novela Maria da Lua (1945) fue la primera mujer en ganar el premio Ricardo Malheiros de la Academia de Ciências de Lisboa. En 1969 le conceden el Prémio Nacional de Poesia.



Obra poética:

1919 - Antemanhã
1921 - Danças de Roda
1924 - Cidade em Flor
1928 - Jardim
1941 - Daquém e Dalém Alma
1952 - Exílio
1955 - Asa no Espaço
1962 - A Ilha da Grande Solidão
1966 - África Raiz
1969 - Poesia I e II
1989 - Urgente

Novela:

1928 - O Veneno do Sol
1945 - Maria da Lua
                        1948 - Sorte
                        1956 - Raiz Funda
                        1973 - Fontebela

Teatro:

1920 - Náufragos (Peça representada em 1924)
1930 - Nova Escola de Maridos
1943 - A Pedra do Lago (Estreada em tradução romena, por Mircea Eliade, no Teatro Nacional de Bucareste em 1942 e no Teatro da Trindade em 1943)
1961 - A espada de cristal (Peça representada no Teatro Nacional                                      D. Maria II)
                                   Coulisses (inédito, em françês)
                                   Mãe Dolorosa (representada na RTP)
                                   Os cães não mordem (obra póstuma)



  Cine:
  Rapsódia Portuguesa (1959), realizado por João Mendes   (En competición en el Festival de Cannes)


  Publicaciones periódicas que dirigió:
  Revista Bem Viver (1953-1954)





Actualmente su nieto, António Quadros Ferro, mantiene viva la memoria de su abuela a través de un magnífico blog.

Rita Ferro, otra de sus nietas, destaca estas curiosidades menos conocidas sobre su abuela:

Fue la primera mujer, entre otras tres, en sacarse el carnet de conducir en Portugal; autora de un libro de botánica titulado La vida maravillosa de las plantas; creadora y directora de la Asociación de Parques infantiles; autora de un libro de culinaria titulado Cien recetas sin carne, bajo el pseudónimo de  Teresa Diniz, para paliar las dificultades de abastecimiento provocadas por la guerra; tejedora de alfombras de Arraiolos; organizadora del I y II Festivales de Algarve en el castillo de Ofir; decoró los primeros 40 apartamentos de Vilamoura, en Algarve; escribió letras para cine, canción y fado, argumentos para cine y ballet; compuso música; sus libros "Mariazinha em África" y las nuevas "Aventuras de Mariazinha" hicieron las delicias de una generación pero después fueron considerados colonialistas; sus memorias en dos volúmenes fuero considerados "best sellers" en la época; quedó postrada en la cama durante 13 años recibiendo por igual a sus amigos entre flores y un piano; daba un té los jueves donde se jugaba al Trivial y se irritaba cuando no acertaba, Amália aparecía con frecuencia; escribió 4 libros después de enfermar y una novela de 400 páginas hecha al dictado, después de quedar ciega; envió dos días antes de morir, a los 94 años, dos propuestas de programas para la TVI; durante la guerra, tanto ella como mi abuelo arreglaron decenas de pasaportes para judíos huidos, acogiendo algunos de ellos en casa. 

Lisboa tiene un jardín con su nombre. 


Oleo de Sarah Afonso* para la portada de
Ao Fim da Memória - Memórias (1906-1939)

(*) La pintora Sarah Afonso fue la mujer del maestro José Almada Negreiros.

FUENTES:
António Quadros Ferro
Rita Ferro

AGRADECIMIENTOS:
A Teresa Sánchez Lázaro, por sus valiosas aportaciones documentales para poder redactar este post.

DISCULPAS A TODOS LOS SEGUIDORES:
Nuevas obligaciones laborales nos impiden publicar entradas con la misma frecuencia con la que veníamos haciéndolo y estábamos acostumbrados. Esto sólo quiere decir que seguiremos publicando y estando en contacto pero algo más espaciadamente. Muchas gracias.

martes, 28 de julio de 2015

Paulo Portas


Durante el pasado mes de Junio el viceprimer ministro de Portugal, Paulo Portas (Lisboa, 1962), hizo una visita a Madrid para reunirse con su homóloga española Soraya Sáenz de Santamaría. 

Paulo Portas, quien es hijo del arquitecto Nuno Portas y hermano de Miguel Portas (dirigente del Bloco de Esquerda), es líder de la coalición democristiana CDS-PP (Centro Democrático Social-Partido Popular) y fue entrevistado por Javier Tahiri, del diario ABC.

Como periodista de formación, confesó ser lector del diario ABC desde hace 30 años y demostró ser un gran conocedor de la actualidad nacional española. De su conversación extraemos algunas reflexiones políticas sobre este y el otro lado de la frontera que son de gran interés, ante las próximas elecciones legislativas de octubre en Portugal.

En relación a la transición española, Paulo Portas admira cómo políticos que no tenían nada en común  como Suarez, González, Fraga y Carrillo llegaran a grandes acuerdos. Prefiere las reformas a las revoluciones ya que sólo se hacen revoluciones donde no hay reformas.

Sobre las próximas elecciones legislativas y el posible surgimiento de partidos emergentes como en España, afirma que en Portugal no hay secesionismos, ni han surgido partidos como Syriza o Podemos porque el extremismo nunca ha triunfado en Portugal (el 80% de los votantes son de centro).

Dice que el riesgo que se corre es que la inversión huye de los países extremos y se dirige a los gobernados de forma razonable, que el espacio democrático natural convierte dificultades en oportunidades.

Recuerda que fueron la democracia cristiana y la socialdemocracia quienes trajeron la prosperidad a Europa tras la II Guerra Mundial, no los radicales, sino los moderados.

Quizá los discursos moderados sean menos estimulantes, pero, asegura, dan lugar a sociedades más prósperas.


Foto: Ignacio Gil. ABC

miércoles, 8 de julio de 2015

Manuel Correa


Foto: Pasión por Madrid

Manuel Correa (Oporto, c. 1600 — Madrid, 1667), fue un escultor portugués considerado discípulo y colaborador de Manuel Pereira.

Su estancia en España está documentada a partir de 1644 cuando testificó ante el Santo Oficio en el proceso abierto contra el escultor navarro José Martínez, diciéndose natural de Oporto y edad de 44 años, avecindado en Madrid en la calle de Huertas. 

Cinco años después, en 1649, contrató junto a los pintores Antonio Ponce y Francisco de Aguirre las decoraciones de las gradas de la iglesia de San Felipe Neri, con ocasión de la entrada en Madrid de Mariana de Austria.

En 1624 su maestro Manuel Pereira había concertado la talla de ocho estatuas para el retablo de la iglesia de Torrejón de Velasco (Toledo). Como quiera que en 1662 solo había acabado dos, encargó a su discípulo Manuel Correa que terminase las seis restantes. 

En su nombre se documentan también las esculturas de los santos titulares de la iglesia de los Santos Justo y Pastor de Toledo en 1653, además del Cristo de las Victorias colocado en el altar de la iglesia de la Asunción de Parla en 1665, obras todas ellas perdidas.



Afortunadamente, entre las obras de Manuel Correa que aún podemos ver en Madrid se encuentran las de San Juan de la Mata y San Félix de Valois, fundadores de los Trinitarios en el siglo XII, situadas a los lados del Retablo Mayor del Convento de las Trinitarias descalzas, dedicado a San Ildefonso (obra de Manuel de Mesa, del siglo XVIII). 



En 1655, Fernando Antonio de Solórzano, siguiendo las disposiciones testamentarias de su padre, contrató con Manuel Correa la ejecución de tres estatuas, las de sus padres Juan de Solórzano Pereira y Clara de Paniagua y la del obispo de Bogotá, Bernardino de Almansa, con destino al panteón familiar. 




Antonio Ponz llegó a ver las esculturas de los esposos en el lado de la epístola de la iglesia del convento del Caballero de Gracia. Sólo ha llegado hasta nosotros la del autor de la Política Indiana, perteneciente al Museo del Prado y guardada en depósito en el Museo Arqueológico Nacional, tras haber ingresado en el Museo Nacional de Pinturas de la Trinidad.

Se trata de una estatua orante en alabastro blanco veteado de gris oscuro de gran calidad y presenta algunos desperfectos, como la rotura de las manos. El modelo iconográfico es el difundido por los Leoni en obras como las estatuas funerarias orantes de Carlos V o de Felipe II del monasterio del Escorial y se considera uno de los ejemplos más notables de la escultura funeraria madrileña del siglo XVII.



El escultor declaró en 1662 que había acabado una de las tres esculturas por lo que reclamó el pago correspondiente, hecho que ha facilitado la datación de la obra.



La figura orante está arrodillada sobre dos almohadones; viste calzas, ropilla, golilla almidonada y amplia toga -por su condición de jurista- que deja ver en el lado izquierdo la cruz de la Orden de Santiago. El rostro está basado en el retrato que aparece grabado en una de las obras jurídicas de Solórzano, la Política Indiana, publicada en 1647.






Juan de Solórzano Pereira (1575-1655) ocupó el cargo de oidor de la Real Chancillería del Perú desde 1610. Residió en Lima casi veinte años, destacando en su defensa de los derechos de los indios. A su regreso, Felipe IV le nombró fiscal de los consejos de Hacienda, Indias y Castilla, y caballero de Santiago. 

Renombrado jurista y escritor, heredó el Patronato de la capilla mayor de la iglesia del Convento de Caballero de Gracia de Madrid y decidió convertirla en panteón familiar.  


Manuel Correa falleció en Madrid el 14 de abril de 1667; dos días antes había otorgado poder para testar dejando por testamentarios a su mujer, Francisca de Peñalosa y al arquitecto Sebastián de Benavente.

miércoles, 1 de julio de 2015

Vhils en Arco 2015



Vhils es su nombre de guerra, el apodo de Alexandre Farto, ex grafitero portugués, conocido por sus rostros esculpidos en las paredes de medio mundo y posiblemente el artista urbano más interesante del panorama actual.




Una muestra de su obra actual estuvo representada en la feria madrileña ARCO 2015. A la entrada de la Galería Vera Cortês había dos grandes cuadros de Vhils, dos rostros de la nueva serie llamada Vestige y en el suelo una pieza hecha con carteles de la calle amontonados, pegados y esculpidos en la palabra Lies 

 



Vhils, de 28 años, apareció este año en la sección de Arte y Estilo de la lista "30 sobre 30" de la revista norteamericana Forbes recordando la exposición individual del artista "Dissecação/Dissection" en el Museo de la Electricidad de Lisboa.



La exposición, en 2014, atrajo a más de 65.000 visitantes en tres meses. El joven portugués hizo también un vídeo para el grupo irlandés U2. Son razones más que suficientes para ganar la proyección internacional que este año le rindió ARCO.


Alexandre Farto se ha distinguido por los retratos realistas que realiza al "grabar" sobre los muros, una de las formas de reverse graffiti. Parece que, al quitar la pintura, el yeso y los revocos, VHILS estuviera dejando libres a los espíritus que viven en los edificios y en las paredes.



VHILS fue descubierto cuando participó en el festival organizado por Banksy, Cans Festival, en Londres, 2008. Incluso en la portada del Times apareció una fotografía de él creando su trabajo.

Actualmente su trabajo es de tal calidad que lo ha llevado a dar la vuelta al mundo, a recorrer ciudades como Moscú, Londres, Italia, Nueva York, México o Brasil.





Agradecimiento:

A Manuel Merino, por sugerirme y "regalarme" un personaje tan singular.

martes, 23 de junio de 2015

Guilherme Filipe (y II)


Guilherme Filipe es un pintor de ojos nuevos, un pintor que no copia la naturaleza, que creó en su Arte su Naturaleza... Guilherme Filipe tiene grandes cualidades y grandes defectos.
Me gustan más sus defectos que sus cualidades... Su irreverencia es, por tanto, su gloria.
                                                                                                              ANTÓNIO FERRO.




Continuamos recordando las PALAVRAS que el pintor dedicó a Madrid en el catálogo de su primera exposición individual en Coimbra de 1922.


Para ilustrarlas contraponemos a sus juveniles y acalorados recuerdos madrileños una muestra de su obra con el sosegado y metafísico lenguaje pictórico que alcanzó finalmente y que tanto le caracterizó.



(...) Sólo en Madrid pasé momentos que mi sensibilidad no olvidará nunca. Allí encontré al gran Ramón Gómez de la Serna, el extraordinario escritor de la España moderna, lusófilo y madrileño hasta la médula, en Pombo, ante la nueva generación española, pontificando.
Le vi subir en el hiperanguloso aeroplano de sus greguerías y lanzar sobre el mundo aluviones de libros que dejaron mella en todas las almas.
¡Oh! noches de sueño, escuchando seguidillas gitanas. Albeniz y Granados vibrando en las guitarras.

Y mis amigos de España sentados en las aceras sobre las estrellas, aspirando a grandes sorbos su perfume intenso de poesía.
¡Correa Calderón! mi cariñoso amigo gallego que en Castilla me llamaba hermano con acento de morriña.
¡Pepita-Rubia!... ¡Pepita-morena!...¡Janette!... Rosas y lágrimas... noches de insomnio... un retrato en la cabecera... Rápido de París... Estación del Norte... Muchas lágrimas... ¡Adios!... ¡Hasta pronto!

Retiro... Ciudad Lineal... Pardo... Carne de flores abriendo... y luego marchitando.
Clavel rojo de Andalucía, bordado en un mantón que cae por los hombros de ella, que de rodillas reza a la Virgen del Pilar por el torero que a la plaza se acerca.

¡Salomé!... Carne de fuego y lunar... Llama y hielo... Vida y Muerte... en un cuerpo de penumbra todo mimo.
Calle de Lista, amigos de Murcia, soñadores de Levante. 
Venus mediterránea... modelada en la espuma del genio de Júlio Antonio.

José Planes - sorbiendo por las tetas de la tierra la leche de la escultura.
(...) ¡Escorial!... Sombra de Felipe II hablando alto como un fantasma de piedra.
¡Madrid!... ¡Madrid!... ¡Oh! ¡Brasas de carbón en el desierto! ¡Tardes de Prado sorbiendo Goya y ojeando Greco, pasando por Velázquez y desdeñando Murillo!
Paseos por la Castellana en tardes de abril, viendo pasar madrileñas elegantes.
Tardes de carreras en el hipódromo con sus damas de la corte como banderas ondeando al viento.


¡Paseo de Rosales, mañanas de niebla en la Moncloa!
Estudios de artistas por la tarde, sorprendiendo modelos al posar.
Estudio de Gutierrez Solana, el pintor de la suprema fealdad, del crimen, entre sus cuadros: "Entierro de la sardina", "En el circo", "Las peinadoras" y otras telas donde Solana dio con genialidad una España negra como el alma de los bandidos y los inquisidores, detrás de los cuales hay cómicos y santos (...).

Tomas Borras, Ballesteros de Martos, Manuel Abril, Bartolozzi, limpias personalidades, conservadores modernistas con la mirada puesta en el futuro.

¡Isaac del Vando Villar, Guillermo de Torre, Maurício Bacarisse, Vighi, Espinosa, Gerardo 
Diego, heroicos ultraistas empuñando espadas en la noche del presente, esperando la Aurora emborrachados de arte!
¡Oh! ¡Añoradísimos tiempos de Madrid, los tés del Palace y del Ritz, con mi elegante frac entre las duquesas!... y en el café de la Madalena en los barrios bajos, entre cupletistas de feria, chulos y carreteros, pintando en aquel ambiente característico de miseria y fuerza, bajo miradas afiladas como puñales y sifilíticas caricias de mujeres alcohólicas (...).

Tertulia de la Vicaría y León Felipe, el poeta de "Versos y oraciones del caminante", temperamento de viudo al que se le murieron las más bellas mujeres; sensibilidad fina de artista, ahogando el tedio por las calles de Madrid, hoy exiliado en Fernando Poo.
Llobet y Puche recitando Baudelaire por las plazas públicas y otra vez Ramón en Pombo, manteniendo el fuego sagrado de su lugar reservado entre Rafael y José Bergamín (...). 




BIBLIOGRAFÍA:

PRIMEIRA EXPOSIÇÃO DE GUILHERME FILIPE EM COIMBRA. Imprensa da Universidade de Coimbra. 1922




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martes, 16 de junio de 2015

Guilherme Filipe (I)



Guilherme Filipe Teixeira (Fajão, Pampilhosa da Serra, 1897-1971) fue un gran pintor portugués vinculado durante varios años a la vanguardia cultural madrileña.

Se formó en las escuelas de Bellas Artes de Lisboa (teniendo como patrono a Cândido Sotto Mayor, fundador del Banco Sotto Mayor) y en la Real Academia de San Fernando de Madrid, donde fue alumno de Joaquín Sorolla y compañero de Salvador Dalí.

Durante los seis años que pasó en Madrid, desde 1917 hasta 1923, formó un estudio con los escultores José Planes y José Clara y con veintiún años participó en la muy comentada exposición colectiva del Palacio de las Artes de 1918.

Años más tarde regresaría a Madrid con motivo de sus dos grandes exposiciones individuales de 1930, en el Hotel Ritz y en el Lyceum Club, con sede en la Casa de las siete chimeneas.



Pero es en 1923, tras finalizar su formación académica y vivir su personal experiencia cultural madrileña, cuando organiza su primera gran exposición individual en la Universidad de Coimbra, seguida por la celebrada en el Gremio Literario de Lisboa, de 1924.

Durante el periodo madrileño formó parte activa de la vida artística y literaria de la ciudad junto a Sorolla, Vázquez Díaz, Solana, Dalí, en la orteguiana Revista de Occidente o asistiendo a las tertulias del Ateneo de Unamuno y Azaña, a la de Granja del Henar de Valle Inclán y muy especialmente a la del Café Pombo donde fue presentado por Ramón Gómez de la Serna como el representante del romanticismo portugués en España.


Su presencia en Pombo sería el feliz preludio de la llegada del gran José Almada Negreiros en 1927, cuatro años después de la marcha de Guilherme Filipe

Desde Madrid fue a Toledo donde pasaría una larga temporada con el caricaturista Luis Bagaría

Pero, ¿Por qué fue tan comentado su estreno madrileño en la exposición colectiva del Palacio de las Artes de 1918 en el Retiro?

Con ocasión de la exposición, nuestro pintor decidió comprar el lienzo más grande del mundo para retratar a Salomé. Rectificaba siempre a Ramón porque no se trataba del cuadro más grande sino del lienzo más grande. Como quiera que al llevarlo a la sala no cupo por la puerta, decidió colgarlo de un árbol frente al edificio. La prensa madrileña se hizo eco de tan singular acontecimiento que también fue comentado por el rey Alfonso XIII, quien a la salida de la Exposición dijo: Un acto de rebeldía lusitana muy curioso.


En 1922 prepara su primera gran exposición individual en Coimbra y la prensa de su prestigiosa Universidad edita un soberbio catálogo para la ocasión. El catálogo fue prologado por grandes figuras del mundo de la cultura peninsular como Eugénio de Castro, Virgilio Correia, Ramón Gómez de la Serna, Correa-Calderón, Afonso Duarte, António Ferro, Mário Saa, João Ameal y António de Sousa.


El texto que nuestro lusófilo Ramón dedica a Guilherme Filipe es casi una greguería, la reproduzco, al pie de la letra, extraída del citado catálogo:

GUILHERME FILIPE
(El temerario)


Guilherme Filipe es el representante de ese romanticismo portugués brumoso y difícil con que se inician las adolescencias en Portugal.
El tiene una gran aspiración, y eso le ciega y le arrebata y le retuerce, falto de medios para realizarla.
El no reflexiona, no puede reflexionar y mezcla en su gran paleta, la mas imensa paleta de la tienda, los colores de su intusiasmo, que, ¡Ay!, no son muchas veces los colores de la realidade ni los del ideal.
Desde que se presentó por primera vez en Pombo este joven pintor, yo le presento a todo el mundo:
—Guilherme Filipe, el representante del romanticismo
portugués en Espana.
Porque, en efecto, su tipo, su cabeza un poco echada hacia atrás, su corbata muy subida sobre el blanco de su cuello, sus miradas de hombre que se sacude la melena hacia la nuca, todo en él eran cosas de aire romántico.
 
Con esa habla portuguesa, suave y sibilante, nos contava sus proyectos. Estava enamorado del tipo de Salomé, e iba a realizarlo. Había comprado para ello el lienzo más grande del mundo, que los constructores habíam tenido que izarlo como um aeroplano hasta el amplio ventanal del estudio, porque por la escalera no era posible hacerle pasar.
—He aqui el pintor del quadro más grande del mundo, le presente desde entonces a todo el mundo, y el portugués inteligente que sabia que no había ironía en nuestras palabras, replicaba con el mismo tono, sonriendo siempre:
—No el quadro más grande, sino tal vez el lienzo.
 
 Yo tengo presente siempre ante todo portugués que veo el aire cordial en que crée respirar, el optimismo que ensancha su pecho, la ilusión quele embarga. Se creen en su país en el mismo ambiente reservado e incontaminado de su Pátria.
— Hay que tranquilizarles por lo tanto y tratarles con cuidado como quien evita que se enteren de una mala noticia que tarde o temprano tienen que saber: que el mundo no es como su país. 
Guilherme Filipe es ya uno de nuestros artistas, un camarada. Vive fraternalmente entre los artistas españoles, comparte con ellos el estudio que
ya tenían decorado con sus viejos diseños y las fotografías de sus admiraciones, e improvisa con ellos, esa modesta colación de trapenses que los artistas españoles preparan en sus hornillas de gas. Sabe ya como ellos mondar patatas y hacer un arroz con el aliño necesario. ¡Qué ricos potajes llenos de la gallina de la Esperanza!,.
¡Bah! Siempre el plato que comen está caliente y hay una buena hogaza para acompañarle, y aún los días nublados los jóvenes luchadores tienen una luz de canela fina en los altos estudios.
 
Lo último que ha pintado Filipe en su vida de estudio y observación, ha sido um café cantante lleno de ambiente, todo bien de luz y de perfil; todo vuelte y atento al lejano escenario en que la cupletera se mueve de un lado a otro jugando su falda de vuelo, cuyos quatro grandes pliegues se mueven rigidamente al andar. 
Esa obra me ha parecido bien; pero mirándola me ha distraído de la contemplación; pensar en Filipe, con su tipo romántico, su tipo de Garrett
adolescente, pintando en el ambiente del café cantante, sin darse cuenta de las miradas de perro de presa — con el pelo de la ceja caído sobre el ojo — de los carreteros que suelen llenar esos 
cafés, y sin fijarse en la mirada compasiva y canalla de las mujeres que bajan entre el público con sus mantones de Manila ajados y sus cataneses demasiado cañis y demasiado agudos y con alas demasiado afiladas. 
Filipe, sin enterarse, creyéndose en el ambiente glorioso de sus sueños, pinta en estos ambientes llenos de descreimiento y cinismo. El busca lo fuerte, y como gran romántico, está envuelto en su romanticismo. 
Entre sus primeros quadros, demasiado outum'nales y vespertinos y este ultimo que acabo de ver, hay una gran diferencia. 
La realidade ha tenido en la oscura y hermética cámara escura de su alma, una reproducción firme, y esa perspectiva justa que tan dificilmente llevan a sus quadros los pintores. 
Guilherme Filipe así como antes andaba de chaquet y ahora ha comprendido y se pone la humana y simpática americana, ha variado también en arte, orientándose en un sentido más campechano para la realidade. 
Esperemos de él una obra digna y caballerosa.

Madrid de 1921.

A continuación, el propio pintor cerraba el catálogo con un texto titulado PALAVRAS. En él evoca con gran cariño sus vivencias madrileñas


(...) Só em Madrid passei momentos que a minha sensibilidade não esquecerá nunca. Ali encontrei (...)

que podremos leer íntegramente (y traducida) en la segunda parte de este artículo.








BIBLIOGRAFÍA:

PRIMEIRA EXPOSIÇÃO DE GUILHERME FILIPE EM COIMBRA. Imprensa da Universidade de Coimbra. 1922




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Guilherme Filipe (I)