viernes, 20 de julio de 2012

Manuel Cortizos de Villasante

Los años posteriores a la secesión portuguesa de 1640 no fueron precisamente fáciles para los portugueses naturales de aquella nación que aquí estaban ni para los nacidos en España, sobre todo a partir de 1643. En enero de ese año Felipe IV concedió licencia para retirarse de sus funciones al conde duque de Olivares.


Retrato ecuestre de Felipe IV.
Velazquez. Museo del Prado

Con el conde duque alejado de la política, los cristianos nuevos quedaban sin protección a merced del conservadurismo ancestral que iba a dirigir nuevamente el país. Su política de reformas y relativa tolerancia no le sobrevivió.

Con sus limitaciones, la suya fue una política más práctica, abierta y por lo tanto más libre de prejuicios raciales -posiblemente por sus antecedentes judíos- que la del resto de los españoles y más acorde con los aires que soplaban en Europa impulsando el cambio.



Retrato ecuestre del conde duque de Olivares.
Velazquez. Museo del Prado

A partir de entonces triunfó el partido opositor inmovilista nobiliario que, por su propio nombre, no necesita más presentaciones y el cual representó un duro golpe para una burguesía activa como era la comunidad de cristianos nuevos portugueses que sería más estrictamente perseguida.

Entre 1640 y 1669 fueron juzgados por delito de judaísmo sólo en el Tribunal de Sevilla 441 portugueses, estando entre ellos los más ricos e influyentes hombres de negocios. Pero al portugués más poderoso de España, Manuel Cortizos de Villasante, pese a estar denunciado por judaizante, la Inquisición no llegó nunca a incomodar. Personaje de gran interés para Pessoas en Madrid y vamos a ver porqué.

Manuel Cortizos de Villasante fue asentista, financiero y llegó a tener oficio municipal en Madrid, Toro y Zamora. Uno de sus mayores momentos de gloria le llegó con motivo de la falta de dinero que el ejercito de Felipe IV tenía para combatir la sublebación de Cataluña. El rey escribió desde Zaragoza a la reina, Isabel de Borbón, 
encargándola aplicase toda su fuerza y conducta para juntar lo más que pudiese. 


Retrato ecuestre Isabel de Borbón y Médicis.
Velazquez. Museo del Prado

La reina metió en un cofre de plata todas sus joyas y acompañada de su valido el conde de Castrillo se dirigió en persona a casa de Manuel Cortizos de Villasante. Le ofreció las joyas a cambio de ochocientos mil escudos para podérselos enviar al rey. Cortizos quedó tan conmovido por la humanidad de la reina y tan honrado por el honor de haber pisado su casa que, arrodillándose dijo:

Señora, mi vida, mi honra y mi hacienda, todo es de V.M. ¿Qué joya de más precio ni qué recompensa de más valor, que el haber visto toda la Corte que V.M. ha venido a esta casa?  Vuelva V.M. a Palacio que yo voy en seguimiento suyo.

Y así lo hizo, llevando los ochocientos mil escudos que la reina envió a Zaragoza, recomendando al rey para que honrase a Cortizos por el gran sevicio prestado.

Poco tiempo después, el 2 de junio de 1642 Manuel Cortizos de Villasante sufrió un sonado robo en su casa situada en la calle Ancha de los Peligros, hoy calle Sevilla. Una noche en la que  Cortizos no se encontraba en casa, unos ladrones decidieron desvalijar todos los bienes que en ella había. Para poder entrar en la casa necesitaban arrancar una reja recibida en el muro, con lo que harían mucho ruido. A pesar de ello se las ingeniaron para no despertar a los vecinos. Pusieron dos coches corriendo durante toda la noche, dando vueltas a la manzana. Así consiguieron que el ruido provocado por los caballos disimulase los golpes que los ladrones tenían que dar para sacar la maldita reja. Entraron y desvalijaron todo lo que encontraron de valor, que sería mucho.

Pero el personaje nos interesa especialmente porque fue un destacado constructor y el promotor, entre otros edificios, de la Ermita de San Antonio de los Portugueses (situada en la glorieta donde hoy se encuentra la estatua al Ángel Caído en el parque del Retiro) y que trataremos en el próximo artículo como final de la serie dedicada a San Antonio de Lisboa y Padua.


Ermita de San Antonio de los Portugueses en el plano de Teixeira


Bibliografía:

¿Judíos o Cristianos?. Victoria González de Caldas. Universidad de Sevilla. 2004
Semanario erudito. Tomo Tercero. Antonio Valladares de Sotomayor. Madrid. 1787

miércoles, 11 de julio de 2012

San Antonio de Lisboa y Padua (II)



Continuamos el recorrido por los escenarios mas significativos que Madrid dedica al santo lisboeta y nos encontramos con la Iglesia de San Antonio de los portugueses, posteriormente de los alemanes y denominación actual. Está en el barrio de Malasaña, en la Calle de la Puebla nº 20 esquina con la Corredera Baja de San Pablo.

EXTERIOR

Estamos ante una iglesia de planta ochavada al exterior, con tambor cubierto por un gran chapitel octogonal e irregular como puede apreciarse con extraordinario detalle en el imprescindible plano, más bien perspectiva, del portugués Teixeira.


San Antonio de los portugueses en el plano de Teixeira

La manera en que está cubierto el templo es una de sus curiosidades  y técnica habitual en las iglesias barrocas madrileñas. Se trata en realidad de bóvedas encamonadas, elaboradas con materiales ligeros y baratos como la madera, la pizarra y el yeso. La técnica es la opuesta a la masiva o pétrea empleada en épocas anteriores con mayores recursos económicos como ocurrió en la Basílica del Escorial. Sin embargo, la fórmula no renunciaba a la vistosidad puesto que el interior podía ir decorado, a veces de modo fastuoso como veremos que sucede en este templo.


Esquema en sección de una bóveda encamonada


La Iglesia hace parte de un conjunto que ocupa la manzana completa fundado como Hospital de los portugueses, institución creada en 1606 por Felipe III.

San Antonio de los portugueses se comenzó a construir en 1624 y se concluyó en 1633. La autoría de los planos es del jesuita Pedro Sánchez con la colaboración de Juan Gómez de Mora, bajo la dirección del Maestro de obras Francisco Seseña.

Mariana de Austria, segunda mujer de Felipe IV, lo cedió en 1668, tras la separación del reino portugués, a la comunidad de católicos alemanes muy numerosa entonces. Fue en ese momento cuando se cambió la denominación de la iglesia y hospital, manteniéndose la advocación de San Antonio.



La fachada de ladrillo visto, es obra de Juan Gómez de Mora. Fue restaurada en 1886 por Antonio Ruiz de Salces, dándole un aire neogótico en los recercados de los huecos. Nos recibe una espléndida escultura en piedra de San Antonio, obra del también portugués Manuel Pereira (al que dedicaremos más adelante un artículo) dentro de una hornacina, que remata la portada de lineas sencillas de granito. Nos gusta mucho la expresión de su rostro, con una mezcla de ternura y simpatía ante la contemplación del niño Dios.



Pero la verdadera sorpresa se encuentra al traspasar ese umbral. Nos encontraremos ante un espacio interior que emociona, un gran trampantojo teatral, pensado para el disfrute de los sentidos. Es rotundo, unitario y al mismo tiempo dinámico, características barrocas que parecen corresponderse también con el titular del templo, San Antonio.

INTERIOR

El exterior ochavado no permite adivinar un interior de planta elíptica y abovedada. Sólo hay un precedente en España en la Iglesia del Convento de las Bernardas de Alcalá de Henares que también trazó Juan Gómez de Mora en 1619. Su diseño se basó en la romana Santa Anna dei Palafrenieri que Vignola ideó en 1565.


Iglesia del Convento de las Bernardas. Alcalá de Henares


Santa Anna dei Palafrenieri. Ciudad del Vaticano. Roma

La más conocida de Sant´Andrea al Quirinale de Bernini es de 1658 y por tanto posterior a la madrileña. En este caso, Bernini da una vuelta de tuerca más al dinamismo barroco y presenta el eje menor de la planta elíptica como el eje principal, forzando aún más el juego de perspectiva. A su vez, este templo se inspira en el semiesférico Panteón de Agripa romano, con sus capillas entre contrafuertes.


Sant´Andrea al Quirinale. Roma.


Pero volvamos a Madrid. La exuberancia y calidad decorativa que tiene esta iglesia, la hacen única en el barroco madrileño. Prácticamente desde el suelo, se desarrolla un ciclo pictórico pintado al fresco, dedicado en su mayor parte a San Antonio, que se extiende hasta llegar a la apoteosis de la bóveda con lunetos.




Hacia 1660 Francisco Ricci y Juan Carreño de Miranda pintan la cúpula. El primero con arquitecturas fingidas, técnica introducida aquí por los italianos traídos por Velázquez, Mitelli y Colonna. Entre las columnas salomónicas y los lunetos están representados ocho santos portugueses y escenas de sus vidas. 



Juan Carreño de Miranda realiza en la parte central La Apoteosis Celestial de San Antonio, separada de la escena anterior por un gran entablamento fingido.



A finales del siglo XVII Luca Giordano, el pintor más solicitado en la Europa del momento, restaura las pinturas de la bóveda e introduce elementos barrocos como los fustes salomónicos, antes lisos. Decora los muros curvos con escenas de los populares milagros de San Antonio, simulando grandes tapices sujetos por ángeles y puttis. En la parte inferior se representan reyes europeos del medievo.






El retablo mayor es de mediados del XVIII del arquitecto Miguel Fernández y el escultor Francisco Gutiérrez. La escultura central de San Antonio en madera policromada es obra también de Manuel Pereira.




El espacio interior se completa con seis altares barrocos laterales en hornacinas retranqueadas con pequeños retratos ovales de los Austrias menores y las reinas consortes sobre la clave de las hornacinas.

No existen elementos arquitectónicos o estructuras auxiliares en el espacio interior que modulen el espacio. Esa misión está reservada exclusivamente a la pintura mural que todo lo envuelve. Los altares laterales, los huecos y lunetos sobre ellos están integrados en el conjunto pictórico respetando de esa manera la tensión y el protagonismo del muro curvo continuo y la bóveda dedicadas al santo lisboeta.



LA HERMANDAD

La iglesia pertenece desde el 1700 a la Hermandad del Refugio. Esta institución tenía el compromiso de prestar ayuda a los necesitados de Madrid. Un sacerdote y dos seglares de la hermandad, salían a las calles para buscar mendigos a los que ofrecer agua, pan blanco y un huevo duro. Se conserva todavía la plantilla de madera cuyo agujero servía para desestimar el huevo si por allí entraba, pronunciando la famosa frase: Si pasa, no pasa. Si no pasa, pasa. Lo que indicaba que el huevo era demasiado pequeño para el prestigio de la Hermandad a la que han pertenecido los reyes de España desde siempre, incluidos los actuales.

Artículos relacionados:
San Antonio de Lisboa y Padua (I)
San Antonio de Lisboa y Padua (III)

Fotos:
Filipa Iraizoz Valido-Viegas

Agradecimiento:
A Carlos Osorio, por la magnífica visita guiada que nos ofreció. 

viernes, 29 de junio de 2012

Reestreno de "Almada, Um Nome de Guerra" en Oporto



 
Nuestra buena amiga Isabel Alves, Coordinadora de la Colección Berardo del Centro Cultural de Belem e intrépida investigadora que junto con Ernesto de Sousa rescataron del olvido los paneles de Almada Negreiros del cine San Carlos de Madrid, nos avisa de un importante acto cultural en Oporto.

Del 6 de Julio al 26 de Agosto, se inaugura la exposición: 
ERNESTO DE SOUSA: ALMADA, UM NOME DE GUERRA / NÓS NÃO ESTAMOS ALGURES en la Casa Serralves (sede de la Fundación Serralves, Oporto, Portugal)


Poster de la exposición. Fuente: CEMES
La noche de la inauguración se realizará una performance con lectura de poemas y música en vivo interpretada por el Grupo de Música Contemporánea:

La Casa de Serralves será el escenario de una reinterpretación de los dos multimedia de Ernesto de Sousa: Almada, Um Nome de Guerra y Nós Não Estamos Algures. Creados durante las décadas de 1960-70, ambos proyectos nacieron del interés del entonces cineasta y crítico de cine por la obra de Almada Negreiros, que Ernesto de Sousa reivindicó como figura central de la contemporaneidad portuguesa y cuyo estudio deberá contribuir para una renovación o reinvención de las vanguardias.

Los dos multimedia pretenden transformar la forma de entender el cine, uniéndose a otras experiencias llevadas a cabo en los años 60 y que se concieron como "cine expandido" (expanded cinema). Rompen con el ambiente normalizado y codificado de la sala de cine, transformando la experiencia cinematográfica gracias a la inclusión de performances durante la proyección de filmes y diapositivas.

En paralelo a la presentación de los multimedia se presenta una exposición documental que describe el proceso de su concepción y en particular la colaboración con personas procedentes de áreas como el diseño gráfico (Carlos Gentil-Homem) y la música experimental (Jorge Peixinho). Se presentarán carteles, pegatinas, fotografías de la época, partituras, cartas, materiales todos procedentes del acerbo ejemplarmente conservado por Isabel Alves. 

Comisarios: João Fernandes e Ricardo Nicolau
Producción: Fundação de Serralves

Performance:
La noche de la inauguración de la exposición, 06 Julio, 22h00-24h00
Entrada Gratuita

 
Cartel original de la película "Almada. Un nombre de guerra".
Fuente: CEMES

Es una buena ocasión para conocer otra faceta de la ciudad de Oporto diferente a la que ofrece la típica visita a las bodegas de su delicioso vino: El elegante barrio de Boavista y el magnífico edificio Art-Decó de la Fundación Serralves.


Casa de Serralves. Fundação Serralves. Oporto. Portugal

Para el que se anime a ir en coche le recomiendo ir por Salamanca, sólo se tarda cuatro horas y media en llegar.

¡Ah! Se me olvidaba. João Fernandes, comisario de la exposición y actual Director del Museo Serralves de Oporto, será Subdirector de Conservación, Investigación y Difusión del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía tras la marcha de Lynne Cooke y  por tanto le nombramos desde ya Pessoa en Madrid.

ARTÍCULOS RELACIONADOS:

Fuentes:
Fundação Serralves
CEMES

miércoles, 27 de junio de 2012

Semifinal ibérica (bastante madridista)

Fuente: Conversas entre copos

Uno de los dos se tendrá que volver a casa esta noche y sólo me consuela pensar que el enfrentamiento sería aún peor si se tratase de la final.

En casa vamos a sufrir de lo lindo ya sea perdiendo o ganando, salvo mi hija, que siempre gana en estas ocasiones. Es la ventaja que tiene el pertenecer a una familia ibérica.  

Al final se trata sólo de fútbol pero la foto lleva un mensaje subliminal en esos rostros tan juntos y en el brazo sobre el hombro del amigo.

¡Que sea lo que Dios quiera! (y Del Bosque y Bento, Casillas y Ronaldo,...)


ARTÍCULOS RELACIOADOS:
Um Real Madrid que fala português

miércoles, 20 de junio de 2012

Carminho en el Teatro Circo Price


Con motivo de los Veranos de la Villa 2012 la cantante Carminho vuelve a Madrid para ofrecer a sus cada vez más numerosos seguidores su arte y saber hacer.

En el medio año de existencia que Pessoas en Madrid anda por la blogosfera, el post que se dedicó a Carminho (con 250 visitas y creciendo) tiene el honor de ser el segundo más popular, sólo superado por la segunda parte del que se dedicó a la la emperatriz Isabel de Avís y Trastámara con 293 visitantes. Los números son sólo eso, números, pero algo nos dice que Carminho y su voz tienen un no se qué especial.

Cantará el día 2 de Julio a las 21:00 h. en el Teatro Circo Price de Madrid donde comparte escenario con otros reconocidos cantantes y grupos internacionales. ¡Daros prisa que todavía quedan entradas!




Y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, con el permiso de Carminho, no me resisto a la tentación de hacer un paréntesis para repasar la evolución que ha tenido una de las más famosas instituciones lúdicas madrileñas y escenario que acoge a nuestra fadista favorita: El circo Price.

EL PRIMER CIRCO PRICE


Fuente: Urbanity.es

Thomas Price, domador de caballos irlandés perteneciente a una antigua estirpe de acróbatas, se había instalado en Madrid en 1858. Era popular gracias a su barracón cercano a la antigua plaza de toros de la Puerta de Alcalá, donde actuaban célebres compañías acrobáticas. La buena acogida del público lleva a Price a levantar su propio circo. En 1868 nace el Primer Circo de Price , obra del arquitecto Pedro Vidal. Era de madera y tenía una pista central. Estaba en el terreno de un antiguo jardín en el paseo de Recoletos, en lo que hoy sería la esquina con la calle Bárbara de Braganza.

Fuente: Archivo de la Villa

EL SEGUNDO CIRCO PRICE

El éxito fue tal que en 1879 se proyecta un nuevo circo Price mejor dotado y capaz de acoger los números más espectaculares. A Thomas Price le sucede su yerno William Parish quien se haría cargo del nuevo circo.


Sección transversal del nuevo Teatro. Fuente: Museo de Historia


La noche del 5 de diciembre de 1880 el señor Parish inaugura el nuevo Circo Teatro de Price, diseñado por el arquitecto Agustín Ortiz de Villajos. Se asentó en la Plaza del Rey, donde ahora se ubica la sede del Ministerio de Cultura.



Fuente: Museo de Historia

A lo largo de su historia cambió varias veces de nombre: desde el inicial Circo Teatro de Price, hasta el definitivo Teatro Circo de Price, pasando por épocas como la de 1917-1927, en que se alterna el nombre de Price con el de Circo de Parish.


El Teatro Circo Price en 1969. Fuente: Urbanity.es
  

Llega la Guerra Civil y la actividad se detiene. Un bombardeo destruye el edificio pero en 1940 se reconstruye. El 12 de abril de 1970 el segundo Price ofrece su última función tras noventa años de continua actividad y siendo un referente  entre los locales de espectáculos de la ciudad. El público y el panorama artístico recibieron esta noticia con desconsuelo.  

EL TERCER CIRCO PRICE

En las décadas posteriores fue haciéndose evidente la necesidad de recuperar el Price. Un grupo de personas vinculadas a este circo ya histórico, numerosos artistas de significadas familias circenses, críticos e intelectuales, dedicaron sus esfuerzos durante las décadas de los ochenta y los noventa a esta tarea.




La viabilidad del proyecto se hace posible gracias a la colaboración de las Administraciones Públicas. Se adquiere la finca situada en el número 35 de la Ronda de Atocha, que ocupaba la antigua fábrica Pacisa. Las obras del nuevo Teatro Circo Price se inician, según el proyecto del arquitecto Mariano Bayón, en 2002. Madrid se incorpora así a la red de capitales como París con su Circo de Invierno, Bruselas, Munich y el Circo Krone, Ámsterdam, el Coliseo de los Recreos de Lisboa, o Budapest (que habían conservado sus circos construidos a fines del siglo XIX y principios del XX) así como Londres, Viena, Manchester o Copenhague, que cuentan con sus circos estables. El nuevo Teatro Circo Price se inauguró oficialmente en marzo de 2007.


ARTÍCULOS RELACIONADOS:
Carminho

Fuentes:
Los Veranos de la Villa
Teatro Circo Price

miércoles, 13 de junio de 2012

San Antonio de Lisboa y Padua (I)

San Antonio por José de Ribera. Museo de la Real
Academia de Bellas Artes de San Fernando. Madrid


A mi abuelo Antonio García Herranz
Hoy, 13 de junio, celebramos el día de San Antonio de Lisboa y Padua. No es que queramos cambiar de advocación al santo, sino que en justicia, se le debería llamar así. En realidad se llamaba Fernando Martim de Bulhões e Taveira Azevedo. Adoptó el nombre de Antonio -que según la tradición greco-latina significa el inestimable, el que no tiene precio- al dejar la orden de los Agustinos y unirse a la de los Franciscanos.

Nació en Lisboa en el seno de una familia rica en 1190 y murió cerca de Padua en 1231. Lo que ocurrió durante ese intervalo de 41 años lo cuentan mucho mejor que nosotros las hagiografías existentes sobre este seguidor de Francisco de Asís, doctor de la Iglesia y santo.

SAN ANTONIO Y MADRID

Los lectores -si es que aún queda alguno- se estarán preguntando a estas alturas qué relación directa tuvo este personaje con Madrid. En principio poco o nada ya que sus viajes desde Portugal los realizó siempre por mar y por lo tanto, nunca cruzó la península Ibérica. Sólo nos quedaría la opción, mas bien la ilusión, de que pasó por Madrid vía aérea.

No, no estoy loco. Entre los conocidos milagros de San Antonio destaca el de la bilocación que le situó el mismo día en Padua y en Lisboa para salvar a su padre de una sentencia injusta. Si trazamos sobre un mapa una línea recta entre Padua y Lisboa -trayecto más corto entre ambas ciudades que no sabemos como recorrería el santo- veremos que Madrid queda alineado en ese trayecto y exactamente a 3/4 de la distancia.


Pero sin tener que rizar el rizo tanto, Madrid profesa una gran devoción por el santo y atesora recuerdos antonianos más tangibles que el puramente especulativo antes descrito. En Madrid podemos encontrar un magnífico retrato de José de Ribera como el que encabeza el artículo (pésimamente iluminado, por cierto) en el Museo de Bellas Artes de San Fernando, escultura y arquitectura de primer orden que iremos viendo en varios capítulos y hasta una verbena popular dedicada a este Santo.

ERMITA DE SAN ANTONIO DE LA FLORIDA


 San Antonio de la Florida en 1890.

En otros tiempos la orilla izquierda del río Manzanares, a las afueras de la Puerta de San Vicente, era una agradable campiña muy concurrida por los madrileños los días de fiesta. Aquí erigió Churriguera en 1732 una ermita con una imagen de San Antonio de Lisboa y Padua, que pronto alcanzó gran devoción popular. Al igual que ocurre en Lisboa, su célebre romería del 13 de junio, donde acudían y aún acuden las jóvenes casaderas a pedirle un buen novio al santo, es una de las tradiciones más arraigadas y populares de Madrid.

El baile de San Antonio de la Florida.
Francisco de Goya. Museo del Prado.
A lo largo del siglo XVIII, las reformas urbanas de la zona obligaron a derribar la ermita de San Antonio en dos ocasiones. Así, la iglesia primitiva de Churriguera, fue sustituida por otra de Sabatini y ésta, a su vez, por una tercera que ya sería la definitiva.

Mandada construir por Carlos IV y diseñada por el arquitecto italiano Felipe Fontana entre 1792 y 1798 es una construcción neoclásica de gran sencillez, formada por una planta de cruz griega con un altar al fondo y dos estancias laterales adosadas que servían de portería y sacristía. La iglesia está construida en granito y ladrillo, eliminando elementos decorativos superfluos, coronada con una cúpula sobre pechinas con linterna. En 1798 Jovellanos eligió a su amigo Goya para que realizase la decoración del interior.


Frescos de Goya en el interior de la ermita.

La ermita se dedicó al culto hasta el siglo XX, momento en el que se decidió construir una réplica para evitar la desaparición definitiva de los frescos debido al humo de las velas y la humedad del entorno, cercano al río Manzanares. Juan Moya fue el arquitecto que realizó el nuevo edificio dedicado al culto en 1928, siendo la iglesia original destinada a museo y panteón de Goya ya que el pintor está enterrado allí desde 1920.


La ermita sería consagrada a San Antonio de Lisboa y Padua, pasando a denominarse San Antonio de la Florida, considerándose uno de los lugares de romería más importantes desde el siglo XIX, especialmente por parte de las modistillas. Entre agosto y diciembre de 1798, Goya acudiría a diario para trabajar en las pinturas al fresco de la cúpula, el altar, la zona superior de los muros laterales y las pechinas. Recibió la colaboración de su ayudante Asensio Juliá. El 20 de diciembre concluyó los trabajos, inaugurándose la capilla palatina el 12 de julio de 1799.



El tema elegido para la cúpula central que preside el templo es el milagro de la bilocación de San Antonio, al que antes aludíamos y que ha dado tanto juego:

Estando el santo en Padua, recibió la noticia de que su padre había sido acusado de asesinato en Lisboa. Convencido de su inocencia, pidió permiso para ayudar a su padre y un ángel le trasladó milagrosamente a la capital portuguesa en el mismo día. Intentó inútilmente convencer a los jueces de su error, por lo que solicitó al gobernador que el fallecido fuese desenterrado para ser interrogado. La noticia corrió como la pólvora por la ciudad, concentrándose en el cementerio un buen número de paisanos para contemplar el evento. San Antonio, en nombre de Jesucristo, pidió al asesinado que declarase en voz alta y clara si su padre había participado en su muerte, incorporándose el cadáver y proclamando la inocencia del acusado...





Este es el momento que Goya ha elegido, situando el milagro en Madrid, al que asisten majas, chisperos, embozados y chulapas. San Antonio es la figura vestida con el hábito franciscano situado sobre una roca y el resucitado aparece siendo sujetado por uno de los enterradores. Tras él se contempla a un hombre y a una mujer que se interpretan como los padres lisboetas del santo. El final del relato de este milagro dice:

...La novedad del milagro y la solemne declaración de semejante testimonio fueron suficientes para libertar al padre del santo. Pasó aquel día con su familia, se despidió de ellos al caer la noche y al día siguiente se encontraba nuevamente en su convento de Padua.
Para componer al fresco esta cúpula, Goya sería sin duda conocedor de los magníficos frescos pintados en 1660 por Carreño de MirandaFrancisco Ricci dedicados también al santo sobre la impresionante cúpula barroca de la Iglesia de San Antonio de los portugueses -después de los alemanes- que veremos en el próximo capítulo.


Artículos relacionados:
San Antonio de Lisboa y Padua II
San Antonio de Lisboa y Padua III



FUENTES:
Urbanity.es
Madrid.es
Museo del Prado
Conturmadrid
Fundación COAM

BIBLIOGRAFÍA:
Santo António. O homem por trás da lenda. António Eça de Queiroz. Guerra e Paz, Ed. Lisboa. 2010.  

miércoles, 6 de junio de 2012

Helena Vieira da Silva

Vieira da Silva en la década de 1940.


LA EXPOSICIÓN DE LA FUNDACIÓN JUAN MARCH

Maria Helena Vieira da Silva está considerada como el mayor nombre portugués de la pintura en el arte internacional del siglo XX. En toda su obra Vieira da Silva refleja Lisboa, su luz, sus azulejos y sus suelos empedrados, la Lisboa laberíntica de sus calles estrechas y empinadas. Sus cuadros se caracterizan por esas manchas que a veces toman la forma de cuadraditos o pequeños rectángulos, a modo de un prisma.

La biblioteca, 1966.
Colección particular, París.

Así se glosaba la figura de esta pintora en la única exposición que sobre ella se celebró en Madrid, en la Fundación Juan March del 17 mayo al 7 julio de 1991, un año antes de su muerte. Para esa ocasión, ella misma escribió estas sinceras reflexiones sobre su arte: 


Tierra crepuscular, 1970.
Colección Jorge de Brito, Cascais.

La pintura es más difícil de hacer cuando no está basada en la naturaleza. En mí lo imaginario no es del todo imaginario. Es una construcción, una manera de construirme a mí misma.
El sueño (Composición), 1949.
Colección particular, Helsinki.

Fabrico mi universo así, con pequeñas cosas. Las grandes teorías del arte son bellas, pero... Las sigo, sí, pero, en fin, no quiero ponerlas en práctica; lo que yo querría realizar es a mí misma... Apoyarse en la contemplación de los maestros... Cézanne es un pilar, ¿no?. Está ahí para enseñarnos la gramática y para que le admiremos. Pero yo debo desarrollarme tal como soy. Eso es lo que busco.

Jardines colgantes, 1955.
Museo Nacional de Arte Moderno,
Centro Georges Pompidou, París.

Quiero pintar lo que no existe como si existiera.


Oporto, 1962.
Colección Banco Português do Atlântico, Oporto.
 
Yo no sé lo que es la pintura no figurativa. Mis cuadros tienen siempre un punto de partida real. No hay que olvidar que el pintor se acostumbra a mirar las cosas y sabe realmente cómo son, en tanto que los que no son pintores no ven más que a través de las fórmulas.

El puente sobre la ciudad, 1962-1964.
Colección Galería Jeanne Bucher, París

APUNTE BIOGRÁFICO

Nació en Lisboa el 13 de junio de 1908, hija única de Marcos y María da Graça da Silva. Cuando solo tenía  tres años, su padre, diplomático de profesión, murió en Leysin, Suiza, y se instaló con su madre en la casa que su abuelo materno poseía en Lisboa. En 1919 comenzó los estudios de dibujo y pintura con Armando Lucerna, profesor en la Escuela de Bellas Artes de Lisboa. En 1924  estudió escultura, se interesaba por la anatomía y comenzó a estudiar medicina. Es en 1928 cuando se trasladó con su madre a París, hecho que marcaría su carrera posterior. En 1930 se casó con el pintor húngaro Arpad Szenes.


Helena y Arpad en su estudio de París.


Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, y debido al origen judío de Arpad, se refugiaron en Lisboa y en 1940 en Río de Janeiro, donde vivieron hasta 1947. En estos años recurrió al laberinto como símbolo arquitectónico. Durante la década de 1940, su pintura se centró en el dialogo entre la abstracción y la figuración influenciada por las escuelas cubistas y simbolistas que desencadenó el posterior cambio estilístico en la década de 1950. A partir de esos años  su obra adquirió un carácter cada vez más personal situándola al margen de todas las corrientes contemporáneas.



En 1985 murió Arpad pero continuó trabajando en proyectos como la decoración del Metro de la Ciudad Universitaria de Lisboa. En 1991 fue nombrada en Paris Officier de la Legión de Honneur, como reconocimiento al conjunto de su carrera. Falleció de cáncer en 1992 a los 83 años en París, donde residió la mayor parte de su vida, con intervalos en Portugal y Brasil. Vieira da Silva era considerada internacionalmente como uno de los mayores representantes de la escuela de París y de la pintura abstracta lírica.





A grandes rasgos, sus obras se perciben como abstractas pero, tras una doble mirada, se imaginan edificios vistos desde lo alto, graderíos, elementos arquitectónicos o recuerdos de altares barrocos escalonados que ascienden hasta el infinito. Su gama de colores es la de los tostados, ocres, grises y negros. Algunos críticos atribuyen la importancia de las atmósferas en toda la obra de Vieira da Silva al recuerdo de los paisajes de Lisboa donde se desarrolló su infancia.



 EL TEMA DE LA NACIONALIDAD

Como ocurriera entre España y Francia con Pablo Picasso, Portugal y Francia reivindican a Vieira da Silva como parte de su patrimonio cultural y París y Lisboa multiplicaron en los últimos años los homenajes a esta artista. En su regreso a Portugal en 1947 el dictador Oliveira Salazar negó la nacionalidad portuguesa a Arpad SzenesVieira da Silva rompió definitivamente con su patria natal, nacionalizándose francesa. Sólo regresaría a Lisboa, después de enviudar, con motivo de un gran homenaje nacional, la decoración del Metro de Lisboa y una exposición retrospectiva de su obra organizada en 1988 para conmemorar su 80 aniversario.



UNA OBRA DE VIEIRA DA SILVA EN EL MNACRS

La comisión de adquisiciones del Real Patronato del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía adquirió en la edición de la Feria de ARCO' 06 un total de 28 obras entre las que se encontraba este bonito dibujo al temple sobre papel de Helena Vieira da Silva.

Es la única obra de arte contemporáneo portugués existente en el MNCARS. ¡Algo es algo!

Terre de Sienne. Temple sobre papel. 1972.
62x43,50 cm. MNACRS.

Fuentes:
Fundación Juan March
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.