domingo, 5 de febrero de 2012

Las Veladas de Inês

Representación romántica de Inés de Castro,
Reina de Portugal. Coronada después de muerta.
Fuente:Wikipedia

Entre los muchos mitos portugueses, el de Inés de Castro es uno de los que mayor trascendencia han tenido en la historia y la literatura. Pero no vamos a tratar aquí de asunto tan romántico, aún siendo del máximo interés. El origen gallego de Doña Inés y su historia de amor con Don Pedro no tienen conexión ninguna con Madrid, salvo el hecho de la coincidencia en el nombre, numeral, y apodo de los coetáneos reyes de Portugal y de Castilla. Tio y sobrino respectivamente, eran ambos Pedro I, el cruel.

Las Veladas de Inês es el sugerente título que la Asociación cultural El Globo de Juan ha dado a su programación estable de cultura portuguesa en Madrid.

Esta programación tiene inicialmente la intención de ofrecer una vez al mes eventos relacionados con la música, gastronomía, artes plásticas, etc, de Portugal.

El Globo de Juan, Asociación cultural nacida en 2009, fue fundada por cuatro portugueses establecidos en esta ciudad, todos ellos profesionales de diferentes áreas culturales y creativas.

Puedes encontrar más información sobre Las Veladas de Inês en:
http://www.elglobodejuan.com/lasveladasdeines


Después, si aún no conoces el mito y continúas siendo un romántico, es muy recomendable adentrarse en él...


Sepulcro de Doña Inés. Abadía de Santa María de Alcobaça.


Túmulos de Dª Inés y D. Pedro en el transepto de la
abadía cisterciense. Alcobaça


...y antes de morir, el Rey ordenó tallar su propio túmulo igual que el de su amada Dª Inés y, no siguiendo la costumbre de situarlos uno junto al otro, quiso que se situasen pies contra pies para que, llegado el juicio final, lo primero que viesen fuera el rostro del otro.

sábado, 28 de enero de 2012

Abada (y II)


 
Calle de la Abada esquina Plaza del Carmen


Leyendas y misterios de Madrid de José María de Mena nos da la pista sobre la llegada del segundo ejemplar de rinoceronte vivo a Europa, esta vez a la corte de Felipe II, en el Madrid de 1581.


Nos cuenta cómo el más curioso de los papeles que llegaron a la mesa de Felipe II aquel día de mayo del año 1581 era un mensaje del presidente de la Casa de la Contratación de Sevilla, en que comunicaba al rey haber llegado en un barco procedente de la lejana isla de Java un regalo de su gobernador, don Alonso de Gaitán, en nombre del reyezuelo indígena Musuturé Fusuma. El tal Musuturé se habia enterado de que ya no era vasallo de Portugal sino del rey de las Españas, y le enviaba como presente un animal típico de aquella lejana colonia.
- El animal, señor, es tres veces como un gran buey, se alimenta de yerbas y grano, y tiene la piel gruesa y fuerte como una coraza. Es feroz y tiene un cuerno solo, y como no puede dejársele solo por el gran peligro que ello entraña, viene metido en una recia jaula de hierro.
Felipe II que deseaba siempre tener oportunidad de manifestar a su Corte y a su pueblo el poderío de su realeza, determinó de seguido hacer traer el extraño y monstruoso animal a Madrid para que, viéndolo todos, se hicieran idea de su soberana autoridad sobre paises lejanos que tan extraños animales producían.


Como el reyezuelo de Java no sabía la lengua española, el mensaje en que ofrecía el regalo venía escrito en lengua portuguesa, y como en portugués el nombre de rinocronte hembra es Abada así nos llegó el vocablo, junto con la extraña criatura.

Solo nos resta saber de qué manera se instaló en el callejero de Madrid el nombre de Abada, desde la Plaza del Carmen hasta desembocar en plena Gran Via, entre el antiguo cine Avenida y el Palacio de la Música. Si bien ya tenemos al animal exibiéndose en algún rincón de la ciudad, es necesario acudir a las leyendas madrileñas para averiguarlo.

Parece ser que la abada en cuestión se exibía en las eras del monasterio de San Martín, por donde ahora se sitúa la calle y a partir de ahí, hay varias versiones bien distintas.

Una que habla de los amores prohibidos entre un alguacil de la villa y la abadesa del monasterio, otra que habla del gran provecho que le sacaron unos espabilaos al cuerno del rinoceronte, molido en polvo, y sus supuestos efectos afrodisíacos.

Y parece que la más extendida es la que cuenta como  un joven que regentaba un horno cercano iba todas las mañanas a darle a la hembra de rinoceronte un pedazo de pan. Poco a poco se fue ganando la confianza del animal hasta que llegó el día en el que pasó dentro de la jaula a darla de comer. Tuvo la feliz idea de darle un bollo recién salido del horno, por lo que cuando la abada se lo comió, quemándose el estómago, lo pagó con el joven panadero, que murió atacado por la furia del animal.

En memoria del animal y del suceso la zona de las eras de San Martín se quedó con el nombre de calle de la Abada.



Calle de la Abada esquina Gran Vía


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jueves, 26 de enero de 2012

Abada (I)

Nos encontramos ante otro lusismo que significa rinoceronte hembra y que forma parte del callejero madrileño. Pero antes de que esta palabra entrara en nuestro idioma y se quedara entre nuestras calles, junto a la Gran Vía, hay una historia en dos capítulos bastante curiosa alrededor del paquidermo así llamado y su llegada a Europa.



 
El rinoceronte. Alberto Durero, 1515. Grabado. Museo Británico.

El primer ejemplar de rinoceronte indio visto en Europa desde los tiempos del Imperio romano fue el que llegó a la corte del rey Manuel I, el venturoso, un 20 de mayo de 1515 en Lisboa. Fue un intercambio de regalos diplomáticos entre el sultán Muzafar II y Alfonso de Alburquerque, gobernador de la india portuguesa quien decidió embarcarlo a Lisboa. Tras un viaje de ciento veinte días, el animal y su cuidador desembarcaron junto a la torre de Belém causando el lógico asombro al ser considerado hasta entonces una criatura legendaria que aparecía en los bestiarios junto al unicornio.

Continuando la tradición del rey Manuel I de hacer regalos exóticos al Papa León X a cambio de privilegios (actuación normal en la época y que hoy llamaríamos "tráfico de influencias") el rinoceronte fue nuevamente embarcado en diciembre de 1515 junto a una comitiva deslumbrante similar a la famosa del año anterior con la variante de elefante blanco indio. Esta historia es muy parecida a la narrada en la novela de José Saramago El viaje del elefante, acaecida durante el reinado de Juan III, hijo de Manuel I, con viaje por tierra y mar y con Viena por destino final. 

A su paso por Marsella, la curiosidad el rey Francisco I de Francia hizo que la comitiva tuviera que desembarcar en una isla cercana el 24 de enero de 1516 para ser admirada por el rey. Finalmente el barco naufragó durante una tormenta frente a la costa de Liguria donde el rinoceronte no pudo ser rescatado y murió ahogado. Aún así, su piel fue disecada y, rellena de paja, llegó por fin a Roma.



Gárgola-ménsula con rinoceronte en la Torre de Belém.

Estos hechos son recordados en una de las gárgolas o ménsula de la Torre de Belém, inspiraron la novela El rinoceronte del Papa de Lawrence Norfolk (de la que Saramago sería conocedor), las surrealistas escenas del rinoceronte en E la nave va de Federico Fellini, el famoso grabado de Alberto Durero, ...



Fotogramas de E la nave va. Federico Fellini. 1983
Fuente: maquinariadelanube.

La imagen de Durero de 1515 se basa en una descripción escrita junto a un boceto realizados por un artista portugués desconocido cuando nuestro protagonista llegó a Lisboa. Nunca vio Durero al rinoceronte real y a pesar de las imprecisiones anatómicas se dice que probablemente ninguna otra representación de un animal ha ejercido una influencia tan grande en las artes.


Sucesivos grabados del rinoceronte de Alberto Durero.

El segundo ejemplar de rinoceronte vivo en Europa no se volvió a ver hasta la llegada de nuestro siguiente protagonista a la corte de Felipe II en 1581 dejándonos el nombre de Abada y su calle en Madrid. Historia igualmente curiosa que veremos en la próxima entrada.

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sábado, 14 de enero de 2012

The Gift



Imagen cedida por el propio grupo de los componentes de
la banda portuguesa The Gift: el bajista, John Gonçalves;
el guitarrista Miguel Ribeiro; la cantante Sonia Tavares y
el teclista y compositor, Nuno Gonçalves (de izda. a dcha.)

Cada vez más conocidos en nuestro país, el grupo portugués The Gift presentan su último disco Primavera en el concierto que ofrecerán en el Teatro Lara de Madrid los días 18 y 19 de Enero.
Con siete trabajos publicados desde 1994, situados entre el pop y el rock indie, es la banda más representativa de la escena alternativa en Portugal, según comenta Pablo Carrero en ABC.



Llegar al público español les costó lo suyo, pero acabaron entrando en este mercado de la mejor manera posible: consiguiendo que corriera la voz de boca a boca. Empezaron tocando en el malasañero Café de la Palma para un auditorio de cien personas pero ofreciendo en directo siempre el mejor concierto del mundo.

También comentan que aunque influidos por los clásicos del pop y el rock anglosajón, reivindican su nacionalidad:


Somos portugueses y nos encanta serlo. Creo que pertenecemos a una generación distinta, que rechaza el estereotipo del portugués triste y gris. Ya no tenemos miedos ni complejos. Portugal es un país fantástico para vivir, para componer, para escribir...No nos importa lo que digan las agencias de rating. El nuestro es un país genial, con mucho talento y en el que cada vez hay más gente con ganas de hacer cosas.

Ratifico cada palabra de este comentario, en particular lo del rating, toda una declaración de guerra -de intenciones, quería decir- muy necesaria en los tiempos que corren. ¡Que cunda el ejemplo a uno y otro lado de la frontera entre las nuevas generaciones!

lunes, 9 de enero de 2012

João de Melo (y II)




Volvemos para centrarnos en la obra de carácter cultural que el gran escritor João de Melo legó a la ciudad de Madrid.

LA MOSTRA PORTUGUESA

Como Consejero Cultural, João de Melo trabajó eficazmente para la divulgación de la cultura portuguesa en nuestro país siendo su mayor logro la creación y dirección de la Mostra Portuguesa desde el año 2003 hasta el 2010. Constituye el mayor evento cultural de Portugal organizado con regularidad fuera de sus fronteras. La Mostra Portuguesa mantiene su actividad bajo la dirección del actual Agregado Cultural Luis Chaby Vaz.


Desde su primera edición hasta la octava dirigida por él, nuestros dos países nunca estuvieron tan próximos durante la semana de duración de la Mostra. A partir de su tercera edición salió del ámbito exclusivo de Madrid y se hizo presente en otras grandes ciudades españolas. La Mostra Portuguesa se planteó como diálogo intercultural entre los pueblos ibéricos, un encuentro entre amigos portugueses y españoles. Decía João de Melo en el catálogo de su segunda edición:

Queremos exponernos, porque queremos ser descubiertos. Mostramos nuestra cultura, como si ella fuese también nuestra casa. ¡Bienvenidos a casa!


Personajes de la talla del Nobel José Saramago, António Lobo Antunes, Agustina Bessa Luis, Lidia Jorge, José Luis Peixoto, músicos como Rodrigo Leão, Mafalda Arnauth, Carlos Martins, Katia Guerreiro, Mariza, Carlos do Carmo, Camané, Mísia, David Fonseca, la pintura de Paula Rego, la fotografía de Helena Almeida, la arquitectura de Álvaro Siza Vieira, Eduardo Souto de Moura y los hermanos Aires Mateus, entre muchos otros, convivieron y dialogaron con nosotros unos cuantos días permitiendo ser descubiertos, mostrándonos su casa, mostrándonos la cultura portuguesa.

O MAR DE MADRID

Como escritor nos ha dejado Mar de Madrid una novela que se desarrolla entre Madrid (la ciudad de los caminos de agua), Lisboa y Toledo, donde aborda el extraño fenómeno sin resolver de las relaciones entre nuestros dos países.




En Mar de Madrid João de Melo habla de la extrañeza, de un fenómeno absurdo que se ha ido instalando a lo largo de años y siglos -como un hongo o un líquen- entre los llamados "países vecinos". La extrañeza a la que se refiere, más que una paradoja observable a nivel de gente que son iguales en todo a los dos lados de la misma frontera, es porque acabó por generarse la sensación de "imposibilidad permanente" entre nuestras sociedades contiguas.


Queda, pues, el deseo de un mar en Madrid tan literario como onírico, mar de intrincados equívocos en Lisboa y en todo el país, de desconocimientos y prejuicios recíprocos, de voluntades que nunca llegan a su fin, de gestos que no acarician ni se encuentran - mar que desearía proponer a los que me leen como metáfora de esa tal extrañeza colectiva, entre hombres y mujeres con una dimensión humana idéntica en todo, hablantes de lenguas primas, pueblos que no se frecuentan ni se dan entre si- no se sabe realmente porqué.


                       
Tras cumplir su misión diplomática, en el año 2010 fue invitado a dirigir el Museo Casa das Histórias en Cascais dedicado a la obra pictórica de su amiga Paula Rego. Su gran honestidad le obligó a recusar la invitación aduciendo no sentirse preparado al no ser especialista en pintura. Volvió a ocupar su plaza de profesor de literatura de enseñanza secundaria en Lisboa.

Estoy seguro de que sus alumnos ya se habrán percatado de la suerte y el privilegio que han tenido con la llegada de su nuevo profesor de literatura.

Hace poco tiempo, en una mañana soleada del otoño de Madrid, cuando iba a bajar al metro de Ópera, alguien me llamó, giré la vista y me lo encontré con su sonrisa y sus brazos abiertos. Estaba haciendo tiempo antes de coger el avión a Lisboa después de asistir el día anterior a un acto cultural . Estaba esperando en Ópera, como hemos hecho todos alguna vez, como un madrileño más, sintiendo la gente, la luz, la ciudad de Madrid. Quizá soñando con su mar. 


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BIBLIOGRAFÍA

História da arte em Portugal. O Renascimento e o maneirismo (1500-1620). Vítor Serrão. Ed. Presença. Lisboa. 2001


O Mar de Madrid. João de Melo. Publicações Dom Quixote. Lisboa. 2005

Catálogos de la Mostra de Portugal. Org. Embaixada de Portugal, Instituto Cam­ões, Ministério da Cultura, Gobierno de España y Ayuntamiento de Madrid.

jueves, 5 de enero de 2012

João de Melo (I)



Dedicamos esta entrada a un gran escritor portugués, hombre de cultura y de compromiso, responsable de una magna labor de divulgación de la cultura portuguesa en nuestro país mientras desempeñaba la función de Consejero Cultural de la Embajada de Portugal en Madrid y sobre todo promotor del diálogo intercultural  como medida imprescindible para combatir el persistente déficit de conocimiento entre los dos paises vecinos.

APUNTE BIOGRÁFICO

João de Melo nació en la isla de San Miguel, Azores, Portugal en 1949. Estudió enseñanza secundaria y superior en el Portugal peninsular. En 1981 se licenció en Filología Románica en la Facultad de Letras de Lisboa. Fue docente de enseñanza secundaria durante varios años, también dio clases de Literatura Portuguesa y Francesa, Teoría literaria y Escritura Creativa en la Universidad Autónoma de Lisboa. Trabajó en Madrid desde 2001 a 2009 como Consejero Cultural de la Embajada de Portugal, invitado por el Gobierno de su país.

Ha publicado más de veinte obras de distintos géneros (ficción, poesía, viajes, antologías, etc.), pero su faceta más conocida, en Portugal y en el extranjero, es la de novelista. Ha obtenido varios premios literarios nacionales e internacionales (Gran Premio de la Asociación Portuguesa de Escritores, Premio Ciudad de Lisboa Eça de Queiros, Premio Internacional Cristóbal Colón, Premio Fernando Namora, entre otros).

Su obra ha sido traducida en varios países. En España se han publicado: "Gente Feliz con Lágrimas", novela; y "Antología del Cuento Portugués" (Alfaguara); "Crónica del principio y del agua y otros relatos", "Mi mundo no es de este reino", novela y "Mar de Madrid", novela (Linteo Ediciones) y "Literatura e Identidade/Identidad y Literatura", (edición bilingüe, portugués y español) Cuenca, 2003. Además de España, sus obras están traducidas y publicadas en Francia, Holanda, Rumania, Alemania, Estados Unidos, Italia, Bulgaria, Méjico, etc y algunas de ellas fueron adaptadas al teatro y la televisión.

De este breve apunte biográfico nos interesa resaltar sobre todo dos hechos importantes que unen a este gran escritor con la ciudad de Madrid:
-  Su labor desarrollada como Consejero Cultural de la Embajada de Portugal en Madrid.
-  La novela dedicada a nuestra ciudad Mar de Madrid.

LLEGADA A MADRID

João de Melo recibió un gran legado de gestión cultural portuguesa de su antecesor Mário Quartín Graça quien estableció inmejorables relaciones con instituciones culturales madrileñas como el Circulo de Bellas Artes, la Arquería de Nuevos Ministerios, la Fundación Juan March, etc.

Al llegar a Madrid, ciudad a la que admira, decidió instalarse en el espléndido ático de un edificio singular de la ciudad. La elección de vivienda es un hecho que denota la personalidad y el bagaje cultural de una persona. En el caso que nos ocupa resulta además una elección sumamente interesante.

 Su predecesor había escogido la calle que para mí gusto es una de las más hermosas de Madrid: la Encarnación frente a la plaza del mismo nombre. Aunque el edificio (único moderno de la calle) era bastante anodino, el espectáculo que se disfrutaba desde sus balcones no tenía precio, sobre todo con la visión nocturna del Monasterio y Palacio Real iluminados, donde podías viajar en el tiempo varios siglos atrás.

Creo que João de Melo hizo una elección más conceptual. Escogió el herrerianismo del edificio donde vivió su propio autor, el gran arquitecto Luis Gutierrez Soto, en la calle de Padilla esquina con Núñez de Balboa.

                                 

Si el edificio es singular, su entorno  lo es igualmente, estando marcada toda la manzana con el sello Juan March y la gran actividad cultural de su Fundación.

Pero la elección de ese herrerianismo es lo que llamó poderosamente mi atención. Sus rasgos no sólo son evidentes en el exterior del edificio sino que es en las zonas comunes de su interior donde cobran un especial protagonismo. La proporción áurea, la geometría, sus recovecos, escaleras y barandillas rematadas en bola, todo labrado con grandes losas de granito sin pulir crean la ilusión de estar dentro de alguna parte del Monasterio del Escorial.

                                 

No vamos a abundar aquí en el tema por el cual Gutierrez Soto cambió los postulados del estilo internacional por uno más acorde con el momento que le tocó vivir, pero si que queremos recordar la trascendencia que el herrerianismo tuvo desde finales del XVI en la arquitectura española como marca de identidad del poder, alcanzando incluso a la arquitectura portuguesa.

Es la obra de Juan de Herrera en Portugal promovida por Felipe II y en particular el Monasterio de S. Vicente de Fora, Lisboa, 1582-1629,  la llave que abre, según el historiador portugués Vítor Serrão (sobre todo a nivel de estructura de fachada), una de las vías importantes del  novedoso y muy extendido Estilo Chão portugués que perdurará hasta la llegada del barroco.



Monasterio de S. Vicente de Fora. Lisboa

¿Será este concepto del herrerianismo extendido a toda la península ibérica, tan palpable en Madrid, el que atrajo a nuestro personaje en su llegada a nuestra ciudad?. Esta pregunta tan especulativa dificilmente tendrá respuesta. Pero volvamos a centrarnos en su obra cultural en Madrid, obra que veremos próximamente en la segunda parte de esta entrada.




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João de Melo (y II)

viernes, 23 de diciembre de 2011

Felíz Navidad 2011

Con esta efímera obra luso-española hecha con figuritas de José Luis Mayo que se encuentra en el centro y corazón de mi casa quiero desear a todos una feliz Navidad y que el 2012 colme nuestros mejores deseos.





lunes, 19 de diciembre de 2011

Meninas es un lusismo



La palabra menina es un lusismo, es un préstamo léxico del portugués en nuestra lengua y hace referencia a muchachita. En la época en que fue pintado este cuadro, meninas se aplicaba a las acompañantes, generalmente de familia noble, que servían como doncellas de honor a las infantas, hasta su mayoría de edad.

Todavía hoy se puede escuchar esta palabra entre las clases altas de Portugal como forma de tratamiento cariñoso que da el personal de servicio a las señoritas jóvenes de la casa.

Quedan muchos más lusismos en nuestra lengua como el arcaico afeite y los medievales regañar, moho, pulla, zorro y enfado, pero esta relación se incrementó notablemente desde el siglo XV (con los intentos de unión dinástica entre Castilla y Portugal) y hasta el final de la unión lograda por los Austrias (1580-1640). Lo portugués fue de buen tono y estuvo de moda en la corte: mermelada, caramelo, despejar, sarao, menina y echar de menos. Entraron palabras relacionadas con la navegación y la geografía como buzo, vigía, carabela, estela, chubasco, monzón, pleamar, cantil, acantilado, volcán, y criollo. Nombres de peces y animales marinos como almeja, mejillón, ostra, perca, cachalote y cardumen. Productos exóticos de las colonias como biombo, bonzo, charol, mandarín, tifón, lancha, cafre, bambú, catre, carambola, pagoda, bengala, malabar, cachimba y cacatúa. Finalmente en el siglo XVIII entraron paria, barullo, chirigota, vitola y otrora.

                                     


 Biombos atribuidos a Kano Domi. 
                 Japón. Arte Namban. 1593-1614
              Museo Nacional de Arte Antiga. Lisboa
                 Portugueses negociando en Japón.
                    
                                        
                                                               
Pero volvamos al cuadro de Las Meninas. En 1843 la tela pasó al fondo artístico del Museo del Prado. En el catálogo de las obras del museo hecho por Pedro de Madrazo -cuando era director del mismo su padre José de Madrazo- recibe por primera vez el nombre de Las Meninas. Provenía de la descripción del cuadro que realizó el pintor y escritor Antonio Palomino (1653-1726) en su obra El museo pictórico y la escala óptica, donde decía que dos damitas acompañan a la Infanta niña; son dos meninas. El éxito de este apelativo fue rotundo y las anteriores denominaciones como Retrato de la emperatriz y La familia de Felipe IV quedaron en el olvido.

El cuadro fue terminado en 1656, diez y seis años después de la proclamación de Juan IV como rey de Portugal, poniendo fin a la unión dinástica comenzada por Felipe II en 1580. En ese contexto histórico, encontramos en el cuadro otras huellas portuguesas como muestra representativa de la convivencia secular entre ambos reinos.

En Las Meninas hay dos retratos de personajes con ascendencia directa portuguesa:

                           

1.- La menina María Agustina Sarmiento de Sotomayor y Alencastre. Hija de Diego Sarmiento de Sotomayor, III conde de Salvatierra y heredera del Ducado de Abrantes por via de su madre, Catalina de Alencastre. Este apellido es derivación del Lencastre portugués, vulgarización a su vez del Lancaster introducido en Portugal por Filipa de Lancaster (1360-1415) al contraer matrimonio con Juan I (1358-1433), maestre de Avís, progenitores de la irrepetible e Ínclita geração.

El Ducado de Abrantes es un título nobiliario español, creado por Felipe IV el 23 de Marzo de 1642 para Alfonso de Lancastre y Lancastre, bisnieto del rey Juan II de Portugal. Su nombre se refiere al municipio portugués de Abrantes.

Tengo que reconocer además mi debilidad desde siempre por el retrato de esta menina, poseedora de una belleza singular e intemporal.


                        

2.- El aposentador mayor, ayuda y pintor de cámara Diego Velázquez (1599-1660). Su nombre completo era en realidad Diego Rodríguez de Silva y Velázquez. Hijo de João Rodrigues da Silva y Jerónima Velázquez, ambos nacidos en Sevilla. Sus abuelos paternos se establecieron en Sevilla procedentes de Oporto.

Velázquez adoptó el apellido de su madre, según la costumbre extendida en Portugal y Andalucía, aunque en algunas ocasiones firmó como Silva Velázquez.

Para superar dos prejuicios muy extendidos en el ambiente de su época, uno sobre su ascencendencia y otro que tocaba a su profesión, ambiciona obtener en la década de los cincuenta una pública declaración de la nobleza de su linaje.

Sobre su ascendencia, debía probar que sus antepasados directos habían pertenecido también a la nobleza, no contándose entre ellos judíos ni conversos. A partir de la separación de Portugal en 1640 y consumada en 1668, los portugueses que residían en España empezaron a ser mirados con desconfianza. Sobre ellos pesaba la sospecha de que podrían pertenecer al grupo de los marranos de origen judío. Nadie podía afirmar que lo hubiera sido el padre o el abuelo de Velázquez, pero tampoco era fácil desvanecer la sospecha, porque el estado de guerra con Portugal impedía hacer las averiguaciones necesarias en la época en que Velázquez solicitó el hábito de la Orden de Santiago.


                         

El obstáculo relativo a su profesión era también fuerte: la separación entre el artista y el artesano, que ya en el siglo XVI era clara en Italia, tardó mucho más tiempo en reconocerse en España donde los artistas continuaban organizados con normas gremiales. Fue en el siglo XVIII cuando la Pintura se consideró arte liberal y no oficio manual.

Había que contar también con la protesta permanente de los militares relativa a que los hábitos y encomiendas de las Órdenes, creados para premiar servicios de guerra, se concediesen a cortesanos y burócratas.

En la investigación abierta por el Consejo de Órdenes Militares sobre su linaje, se tomaron declaración a 148 testigos. Muchos de ellos afirmaron que Velázquez no vivía de la pintura sino de su trabajo en la corte, llegando a decir los pintores más allegados que nunca había vendido un cuadro. A principios de abril de 1659 el Consejo dio por concluida la recogida de informes, rechazando la pretensión del pintor al encontrarse acreditada unicamente la nobleza de su abuelo paterno. Sólo una dispensa papal podía lograr que Velázquez fuese admitido en la orden. A instancias del rey, el Papa Alejandro VII dictó un breve apostólico el 9 de julio de 1659, otorgándole la dispensa solicitada y el rey le concedió la hidalguía el 28 de noviembre, venciendo así la resistencia del Consejo de Órdenes, que en la misma fecha despachó en favor de Velázquez el ansiado título de caballero de Santiago.

                              
             
El emblema que luce en el pecho fue pintado tres años después de la conclusión del cuadro y un año antes de la muerte del pintor. Según Palomino, algunos dicen que su Majestad mismo se lo pintó (...) porque cuanto pintó Velázquez este cuadro, no le había hecho el Rey esta merced.

Pérez Sánchez advierte en el gran maestro, ante todo, su flema, a la que repetidas veces se refieren sus contemporáneos. Una flema que refleja su tranquilo continente, su altiva superioridad que le distancia del tráfago cotidiano.

Flema. Tranquilo continente. Altiva superioridad. Descubrimos finalmente, en esta cita de Alfonso Pérez Sánchez, unos rasgos en la personalidad del pintor que, por si solos, definirían el modo de ser y el carácter portugués.

Bibliografía

Velázquez. Antonio Domínguez Ortiz. Alfonso E. Pérez Sánchez. Museo del Prado. 1990. Ministerio de Cultura

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Bienvenidos a PESSOAS EN MADRID



Caricatura de Fernando Pessoa por Almada Negreiros


No hay constancia de que el gran poeta luso Fernando Pessoa (1888-1935) haya estado en Madrid, sin embargo esta ciudad le dedica una calle con su nombre en el barrio de la Concepción junto a otros grandes poetas como Luis Cernuda y César González Ruano.

Pero en este blog no vamos a hablar de Pessoa -aunque no lo parezca- ni tampoco de sus heterónimos, sino de otras pessoas, otras personas e historias menos conocidas. Es la historia de aquellos portugueses y sus descendientes que, ya sea de paso o asentados en Madrid, nos dejaron y nos siguen dejando sus huellas, sus pequeñas o grandes obras.

Lo que tienen en común todas estas historias es su escasa divulgación, tanto entre nosotros como entre nuestros vecinos de poniente. Estoy convencido que es fruto del desconocimiento y desconfianza mutuas que tanto caracterizan nuestras relaciones. Razones históricas y geo-estratégicas explicarían esta peculiar relación que dura ya demasiado tiempo.

Nuestro objetivo tampoco es analizar aquí dichas razones ni luchar contra el destino, pero si que nos gustaría, con este blog, acercar un poco más a españoles y portugueses, habitantes de naciones tan próximas y tan distantes, tan hermanadas y tan distintas. 


                              

Pessoas en Madrid quiere dar a conocer esa faceta oculta de Madrid, esas huellas, personajes, obras y hechos que, con carácter y acento portugués, se relacionan estrechamente con nuestra querida ciudad y hacen parte de su historia, de su alma.

Descubriremos personajes ilustres y anónimos -de ayer y de hoy- en su paso por Madrid, obras desaparecidas y otras que perduran, hechos sencillos y otros épicos dignos de nuevos Lusíadas en Madrid.

No en vano, ya el Padre Antonio Vieira (1608-1697) al reflexionar sobre Portugal y los portugueses, afirmaba que ser portugués es nacer pequeño para volverse grande, es tener la capacidad de no quedarse ensimismado y dejar su huella en los cuatro rincones del mundo.

Deus nos dera Portugal para nascer e o mundo para morrer.



Fernando Pessoa mantiene la tesis de que ser portugués es sobre todo un estado de espíritu, un atributo mental, siendo más importante para él ser portugués de "mentalidad" que de "nacionalidad", es poseer

habilidade para ser tudo.

Nos gustaría que la aportación de Pessoas en Madrid contribuyera a entender un poco más Portugal.



                                 




Imagen de cabecera: Retrato de Fernando Pessoa, por Almada Negreiros. Casa Fernando Pessoa. Fuente: Blog "Desde el otro lado del cuadro".
 
Imágenes de texto: Fernando Pessoa, dibujos de Almada Negreiros y otro autor desconocido. Fuente: Blog "Cómo cantaba Mayo en la noche de Enero".

Bibliografía

Portugal como problema. Volume II. Séculos XVII e XVIII. Volume IV. Século XX. Organização editorial de Pedro Calafate. Ed. Fundação Luso-Americana e Público. 2006.