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miércoles, 28 de mayo de 2014

Festival de Fado 2014





Un año más se celebrará en Madrid el Festival de Fado en sus sedes habituales de los Teatros del Canal y la Filmoteca Española, durante los días 18, 19, 20 y 21 de Junio. Un evento que, año tras año y que ya va por su IV edición, ha logrado convertirse en una referencia y la mayor muestra de fado a nivel internacional.



Habrá talleres, exposición, conciertos, cine y conferencias. Este año la temática elegida es el cine, ya que el Festival se subtitula El Fado en el cine. En la sección dedicada a él se proyectarán seis películas (con Fados, de Carlos Saura, entre ellas) y también es el tema de la exposición.



Pero el broche de oro será la presencia en el escenario de tres grandes intérpretes del fado: Mísia, Gisela João y Carlos do Carmo. Reconocidos fadistas con diferentes estilos que, desde nuestra modesta opinión, me atrevería a calificar de renovador, novísima revelación y clásico eterno, respectivamente.





  • MÍSIA - Tributo a Amália Rodrigues
Estrena su último disco en Madrid y nos cuenta:


Amália Rodrigues murió hace 15 años. Hace quince años que Amália Rodrigues continúa viva. Amália se volvió eterna. El tiempo y YouTube trabajan a su favor. Ha agotado todos los adjetivos de la crítica mundial. Ha inspirado a los mejores de Portugal. Se reveló contemporánea en sus intereses por otras culturas, por otras artes. La identidad portuguesa del siglo XX pasa por Amália Rodrigues. Visitando el repertorio amaliano y cantando poemas inéditos escritos especialmente para este proyecto, hoy quiero hacer mi tributo a esta enorme artista. Quedo especialmente feliz por estrenar este “Mísia -Tributo a Amália Rodrigues” en el IV Festival do Fado de Madrid.




Considerada por muchos críticos la voz más importante surgida en el fado desde Amália Rodrigues, Gisela João ha hecho de su disco de estreno un marco en la historia del fado contemporáneo. Sin desvíos ni artificios, parte de una formación tradicional y se introduce en su génesis, para reencontrar su autenticidad; cuestiona sus excesos y manierismos, para volverlo genuino como nunca y apuntar hacia el futuro. El disco ha salido en verano de 2013 y dos semanas después alcanzó el top de ventas en Portugal. Gisela João nace en Barcelos, ha vivido en Oporto y partió para Lisboa donde, paso a paso, conquistó las casas de fados Sr. Vinho, Tasca da Bela y Mesa de Frades, y después las salas de espectáculos.




Embajador mayor de la cultura portuguesa, Carlos do Carmo regresa a Madrid para presentar su más reciente trabajo, Fado é Amor. Acompañado por el trío formado por José Manuel Neto (guitarra portuguesa), Carlos Manuel Proença (viola de fado) y José Marino Freitas (bajo acústico) y algunos invitados, presenta en vivo un espectáculo sin precedentes. Más que un espectáculo, un concierto de Carlos do Carmo es un viaje a los últimos 50 años de la Historia de la música portuguesa.


Podéis ver la programación completa en la página web del Festival de Fado de Madrid 2014 y esperamos sinceramente que lo disfrutéis.



Fuente del texto e imágenes:  
Teatros del Canal
Festival de Fado

martes, 15 de abril de 2014

El azulejo. Tapices cerámicos de Portugal


Los azulejos encargados por D. Teodósio I, V duque de Bragança

Desde el siglo XVI hasta hoy, el arte de revestir los espacios arquitectónicos con azulejos se desarrolló de manera original en Portugal, alcanzando el estatus de Arte, y constituyendo una de las más originales contribuciones de los portugueses a la Cultura Universal.

A lo largo de la historia portuguesa, el azulejo fue el soporte donde quedaron registrados los diferentes imaginarios del país, desde los provenientes de culturas remotas con las que contactaron a lo largo de sus viajes marítimos en la época de los descubrimientos, hasta los diferentes estilos internacionales por los que se vieron influenciados.

La Real Fábrica de Tapices de Madrid ofreció en el año 2007 la exposición titulada Tapices cerámicos de Portugal. El azulejo del siglo XVI al siglo XX, integrada en la V Mostra Portuguesa, donde se hizo un recorrido por cinco siglos de historia de una de las expresiones más importantes de la cultura artística portuguesa. La muestra estuvo compuesta por 48 piezas que explicaban la evolución de técnicas, aplicaciones decorativas, arquitectónicas, los cambios de temas y de discursos en los azulejos a través del tiempo.

El comisario de la exposición Paulo Henriques, quien estuvo acompañado por el Consejero de Cultura de la Embajada de Portugal, Joao de Melo, y por la directora de la Real Fábrica de Tapices, María Dolores Asensi, afirmó que el arte en los azulejos daba tanta libertad a los artistas que allí fue donde mejor se plasmó el imaginario portugués.



El recorrido empezaba en el siglo XVI, cuando Portugal importaba azulejos del sur de España (Sevilla) a petición de catedrales (como la de Coimbra) y de nobles (como los Duques de Braganza) que recibían esas piezas influenciadas por la presencia árabe en la Península Ibérica.

A finales del siglo XVI e inicios del XVII, con producción ya en Lisboa, las iglesias se cubrieron de azulejos de repetición de color liso que, al alternarse, creaban mallas decorativas en las paredes.






Una de las estéticas más conocidas de los azulejos de Portugal afloró en el siglo XVIII, son aquellos pintados en azul cobalto sobre fondo blanco, una influencia de los holandeses que llegaron al país entre 1670 y 1715.


Iglesia de Santa Cruz. Coimbra. Foto: elguisanteverdeproject. 

Sin embargo, el cambio del gusto artístico de los artesanos con el tiempo, notable sobre todo en las molduras, agregó a las piezas también una función narrativa, además de influencias del Rococó, del Neoclásico y nuevos mercados, como Brasil.


Fuente: Universidad de Sevilla.
Con el protagonismo otorgado a los azulejos de repetición de los siglos XVI y XVII, se pretendía identificar la filiación textil de estas producciones cerámicas, del mismo modo que al mirar los azulejos del siglo XVIII se trataba de evidenciar una función suntuaria y figurativa del azulejo, que asumió con frecuencia los esquemas de composición de las tapicerías y que en Portugal sirvieron en ocasiones como elemento sustitutivo del propio tapiz.


Frontal de altar. Lisboa, siglo XVII.

Ya en el siglo XIX los azulejos ganaron las fachadas de los edificios, asumieron la identidad urbana con técnicas semi-industriales e industriales, sin embargo, seguían el objetivo de transmitir ideas, como la creencia en el progreso, según explicó el comisario de la exposición.


Fachada en el Chiado.

La influencia modernista llegó con el siglo XX; de ahí los azulejos pasaron a retratar una Lisboa actual, como la de Paolo Ferreira, producida para la Exposición Internacional de París de 1937, la misma que albergó el Guernica de Picasso.



Paolo Ferreira (1911-1999).
La muestra concluía con la importancia que estos tapices cerámicos mantienen en el panorama actual, estimulada por los artistas plásticos de hoy.

António Dacosta. Estación de metro de Cais do Sodre. Lisboa.
Foto: Fernando Correia de Oliveira.


Fernando Pessoa, por Almada Negreiros. Foto: Museo del Azulejo.







FUENTES.
Real Fábrica de Tapices de Madrid
Museo Nacional do Azulejo de Portugal
V Mostra Portuguesa















martes, 12 de noviembre de 2013

Domingos Sequeira


Autorretrato de perfil. c. 1810.
Museu Nacional de Arte Antiga. Lisboa.

Se acaba de inaugurar en el Museo del Romanticismo la exposición temporal titulada "En el umbral de la modernidad Domingos Sequeira. Un pintor portugués (1768-1837)".

Esta exposición se inscribe dentro de la XI Mostra Portuguesa y es uno de sus platos fuertes. Pretende acercarse a la figura del artista portugués más importante del cambio de siglo y fundamental en la introducción del romanticismo pictórico en Portugal. Aún así es muy poco conocido entre nosotros ya que nunca antes había sido presentado en España.

Estudio para la ‘Vajilla Wellington’.
Pluma, pincel y aguada de tinta negra sobre papel, 1812.


Se exponen veintinueve pinturas y dibujos (procedentes del Museu Nacional de Arte Antiga, de Lisboa y del Museu Nacional Soares dos Reis, de Oporto) que ilustran los momentos clave de su trayectoria vital y profesional. Unos momentos que son, a su vez, cruciales para la historia portuguesa.

España y Portugal han vivido permanentemente dándose la espalda y al mismo tiempo recorriendo caminos paralelos en momentos tan cruciales como fue el de la superación del Antiguo Régimen. Ambos países compartieron la traumática experiencia de la invasión francesa, sus familias reales estaban emparentadas y vivieron casi en simultáneo la breve experiencia liberal y el regreso del absolutismo.

En este contexto, Domingos Antonio de Sequeira destaca por ser un pintor formado en el ámbito académico, que tiene la capacidad de evolucionar en una búsqueda personal incesante, marcada por muchas influencias y condicionada tanto por su  delicadeza dieciochesca como por su personal temperamento.

Estudio para ‘Leyenda del nacimiento de don Afonso Henriques’.
Pluma y aguada de tinta china sobre papel, 1802-1807.


En sus obras se sigue el rastro conceptual y estilístico del siglo XVIII, pero también las nuevas ideas asociadas al romanticismo, como el sentimiento de lo trágico, la utilización del presente como tema pictórico o la valoración del concepto de privacidad e intimidad.

La exposición está organizada en un recorrido cronológico, diferenciando tres grandes secciones: los primeros años de producción, el retrato y la etapa de madurez.

El recorrido comienza con los Estudios para la muerte de Cleopatra, donde observamos las influencias clasicistas recibidas durante su estancia en Italia. También podemos ver la evolución del género de la alegoría, género clásico y aristocrático al servicio del Antiguo Régimen, que desemboca en la representación de tiempos modernos como la Alegoría de Junot protegiendo la ciudad de Lisboa.

Estudio para una figura de Cleopatra muerta.
Carboncillo y tiza sobre papel marfil, 1791-1794


Alegoría de Junot protegiendo la ciudad de Lisboa.
Óleo sobre lienzo, 1808

La segunda sección tiene deliciosos retratos como el Mariana Benedita, hija del pintor, tocando la espineta o el de la Familia del I vizconde de Santarém, de serenas líneas y códigos de estética neoclásica, los románticos retratos de su mujer, hija y otros personajes o sus veraces autorretratos.

Mariana Benedita Vitória de Sequeira, hija del pintor,
tocando la espineta. Óleo sobre lienzo, 1822-1823

La familia del I vizconde de Santarém. Óleo sobre lienzo, ca. 1813

Mujer e hija de Sequeira. 1813-1814.

João Pedro Quintela. Carboncillo y aguada
de tinta negra sobre papel, 1812-1813.

Cuando los diputados de las cortes liberales redactaron y aprobaron la efímera constitución portuguesa de 1822, Sequeira retrata no sólo a los políticos que la hicieron posible sino también al pueblo portugués que acogió la primera experiencia de parlamentarismo liberal en el dibujo Entrada de público a una sesión de las Cortes.

Retrato del diputado João da Cunha Sotto-Maior.
Carboncillo y tiza sobre papel pardo, 1821
 

Entrada de público a una sesión de las cortes. 1821-1822


La tercera sección dedicada a la etapa de madurez muestra obras pintadas en Francia y en su retiro romano tras la breve experiencia liberal. Para el Salón de París de 1824 pinta La muerte de Camões, del que se expone un boceto preparatorio. Una célebre escena de La Divina Comedia de Dante le inspira el estudio del Ugolino y sus hijos en prisión, tema que se popularizó en el siglo XIX como alusión a los políticos despiadados.

Estudio para "La muerte de Camões". 1823-1824.

Estudio para ‘Ugolino y sus hijos en prisión’.
Pluma y aguada de tinta parda sobre papel, 1825-1830.


La pintura de los últimos años de su vida está dedicada, entre otras, a la temática religiosa de la que podemos ver la Coronación de la Virgen, de clara estética mística y una mancha con probables influencias del inglés Turner.

La Coronación de la Virgen (óleo sobre lienzo, 1820-1823)

Mancha: un naufragio (pincel y tinta parda sobre papel)

Espero que disfrutéis de la exposición y del descubrimiento de este gran artista portugués situado en el umbral de la modernidad y a caballo entre el Clasicismo y el Romanticismo, de manera similar a lo que supuso la figura de su contemporáneo, Francisco de Goya, en el ámbito español.


Fuente: Museo del Romanticismo

sábado, 18 de mayo de 2013

Una Casa de Fados en Madrid

 


Nuestro buen amigo Edgar Fonseca, propietario del Café del Mercado y codirector del Festival de Fados (que este año celebrará su tercera edición y del que próximamente daremos noticia), nos comunica la presentación de CASA DO FADO, evento que podemos calificar de imprescindible para los iniciados en el fado y en la gastronomía portuguesa y de gran oportunidad para los indecisos que aún no se han decantado sobre esta combinación única de música y comida lusas sin necesidad de salir de Madrid.

CASA DO FADO se presentará el 21 de Mayo a las 12:30 h en la Terraza de Pedro Larumbe del ABC Serrano, Calle Serrano 61. Durante los días 21, 22 y 23 de Junio se recreará, de las 22:00 h a la 01:30 h de la madrugada una auténtica Casa de Fados, con un menú degustación arropado por el cante informal de fadistas que actuarán espontáneamente dándose paso unos a otros e interrumpiéndose, en ocasiones, en el llamado fado a desgarrada.

La programación general es la siguiente:

 
 
Los fadistas que actuarán durante las cenas son:
 
 



Durante los tres días también se podrá ver en el ABC Serrano, de 11:00 h a 23:00 h, la exposición La Historia del Fado, procedente del Museo del Fado, donde entre otras cosas, se podrán admirar guitarras portuguesas de la empresa Malabar que han sido diseñadas por un grupo de artistas portugueses como los internacionales Joana Vasconcelos o el arquitecto Siza Vieira.

 



Para aquellos que aún piensan que el fado es algo muy triste, nada mejor que pasarse por CASA DE FADOS para romper de una vez por todas con ese tópico. Fernando Pessoa dijo del fado:
El fado no es alegre ni triste (...) Formó el alma portuguesa cuando no existía y deseaba todo sin tener fuerza para desearlo.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Amadeo de Souza-Cardoso

 
 
 
Amadeo de Souza-Cardoso (Manhufe, 1887 Espinho, 1918) fue, para Almada Negreiros y Fernando Pessoa, el pintor más relevante del arte portugués de las primeras décadas del siglo XX y el precursor del arte moderno en Portugal.


Amadeo de Souza-Cardoso. Tristezas, Cabeça (c. 1914)
Óleo sobre cartão. Col. MNAC - Museu do Chiado.
 

En 1906 se instaló en París, donde trabó amistad con muchos de los protagonistas de la renovación plástica del siglo XX, como Anglada Camarasa, Brancusi, Archipenko, Juan Gris, el matrimonio Robert y Sonia Delaunay y en particular con otro Amadeo: Modigliani. La primera exposición de esculturas del genio italiano se celebró en el más amplio estudio parisino de su amigo portugués Souza Cardoso. 


Amadeo Modigliani.

Ensayó casi todas las propuestas que se daban a conocer en la capital francesa a comienzos de esa centuria. Sin embargo, Souza-Cardoso fue prácticamente olvidado tras su temprano fallecimiento a la edad de 30 años, víctima de la -mal denominada- gripe española.
 

Amadeo de Sousa parodiando Los borrachos
de Velázquez en París.



Su trabajo muestra un profundo interés por el Cubismo, el Orfismo o el Futurismo, algo que le llevó a exponer en muestras fundamentales como el Salon des Indépendants o el Armory Show.


Pintura. Óleo sobre tela y collage. c. 1917

Para el profesor de la Universidad de Oporto Antonio Cardoso, Souza-Cardoso representa hoy, junto con Vieira da Silva y, ciertamente, Paula Rego (a quien pronto dedicaremos un artículo), una de las principales referencias de la pintura portuguesa del siglo XX, en su visión internacionalista y en sus nada desdeñables como explícitas raíces nacionales.

LA OBRA DE AMADEO EN MADRID

¿Y por qué traemos este artista a nuestras páginas? Porque con motivo de la Feria ARCO celebrada en 1998, en la cual Portugal fue el país invitado, la Fundación Juan March organizó entre el 16 de enero y el 1 de marzo la primera exposición dedicada a este pintor portugués en España acompañada de un ciclo de tres conferencias.


Amadeo de Souza-Cardoso en 1916.
 
En esta exposición se pudieron contemplar 54 obras -40 pinturas, 10 acuarelas y 4 dibujos- y se mostraba la relación de Cardoso con los artistas de la vanguardia parisina. Dejemos que hablen por si solas una muestra de las obras que allí se expusieron:
 

Pintura (París Café), 1908. Museu do Chiado.








Pintura (Cavaquinho), c.1915. Colección José
Ernesto e Souza-Cardoso. Cedido al Museu
 Municipal Amadeo de Souza-Cardoso.
 
 
Tête Océan, acuarela,c.1915. (C.A.M./F.C.G.)
 
 
Música sorda, c.1915-1916. Colección José Ernesto
de Souza-Cardoso. Cedido al Museu Municipal
Amadeo de Souza-Cardoso.



Sin título (dibujo cubista),
c.1916 (C.A.M./F.C.G.). 



Pintura (Máquina de escribir), c.1917
(C.A.M./F.C.G.)Centro de Arte Moderna
 José de Azeredo Perdigao. Fundaçao
Calouste Gulbenkian (C.A.M./F.C.G.).

Buscando por la red más información sobre nuestro personaje, me he topado de golpe con un artículo sobre Amadeo que escribió la brillante periodista (por entonces en la sección de Cultura de ABC) Clara Isabel de Bustos con ocasión de esta exposición, firmado el 15 de enero de 1998...
 
... y me ha dado un vuelco el corazón. Clara fue una gran y buena amiga de juventud. Por la fecha del artículo se le declaró una durísima enfermedad que se la llevó cinco años más tarde dejando dos hijos pequeños y un montón de amigos desolados.

En el artículo se preguntaba, quizá premonitoriamente, sobre Amadeo: ¿Por qué murió joven? ¿Por qué la vida no le dio tiempo a demostrar qué podría haber sido, que más cosas podría haber hecho?

Ahora le doy a ella la palabra y le rindo así mi pequeño homenaje para que sepamos mucho más sobre el gran pintor portugués Amadeo de Souza-Cardoso.

Desde aquí, un beso y ¡hasta siempre! Clara.
 
 
Fuentes:
Fundación Juan March 
ABC